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viernes, 24 de octubre de 2014

Un clásico demasiado precoz para Ancelotti y Luis Enrique

Como viene siendo habitual en las últimas ediciones de la Liga, el clásico llega muy temprano al torneo de la regularidad. Barça y Madrid llegan a su enfrentamiento aleteando las alas con fuerza, pero nadie sabe aún si su vuelo es realmente estable, y todavía no han demostrado su fiabilidad ante rachas de viento imponentes. Los de Luis Enrique llegan imbatidos e invictos en la competición doméstica, pero con más dudas de las que sus extraordinarios números reflejan. El conjunto catalán sigue con buen ritmo su proceso de reconstrucción. El técnico asturiano ha sustituido la chapa y pintura que dejó su antecesor en el cargo por nuevas herramientas que el equipo llevaba pidiendo años. En pocos meses ha conseguido que la sociedad entre Neymar y Messi muestre una afinidad que parece no tener límite, una conexión que está contando en los últimos partidos con la mejor versión de Iniesta, que se ha hecho de rogar. Esta buena sintonía entre los tres tenores culés es un tremendo avance respecto a la última campaña, pero el mérito e Luis Enrique no acaba aquí.


La presión vuelve a parecerse a la poderosa arma que fue antaño, aunque con tanto desuso todavía no está totalmente afilada. Salvo las incógnitas de Douglas y Vermaelen, las caras nuevas no parecen serlo cuando juegan. Bravo ha conseguido que nadie se acuerde del mejor portero de la historia del club, y Rakitic y Mathieu ya se han ganado sus primeras grandes ovaciones en el Camp Nou. Su llegada al Barça ha sido clave para que el equipo, aún vulnerable en ese aspecto, haya dejado de temblar en todas las jugadas a balón parado. Pero no todos los nuevos rostros vienen de fuera. La cantera vuelve a ser ese tercer pulmón de aire fresco del que solo el club catalán puede disponer, Munir y Sandro han respondido a la confianza de su entrenador y ya no son ningunos desconocidos en las convocatorias del primer equipo.

Pero no todo son buenas noticias en Can Barça. Pese a su buen debe, a Luis Enrique le quedan aún varias tareas en el haber que debe resolver, y sin duda recuperar la mejor versión de Piqué es la más primordial dadas las circunstancias. El central ha ofrecido su mejor versión ante el Villarreal y el Rayo, y es urgente que la vuelva a mostrar. El catalán es el mejor capacitado para dirigir el inicio de la jugada desde la retaguardia y comandar las transiciones defensivas, pero su irregularidad sigue condenando al equipo y comienza a despertar murmullos en el Camp Nou. Su posible titularidad en el Bernabéu deberá tapar esas voces de inquietud si desea ayudar a su equipo. Su rendimiento en el clásico será el termómetro del rendimiento del equipo. Para ello, no solo deberá ocultar sus carencias, sino también las de su compañero en la banda derecha, Dani Alves, que pese a su leve mejora en ataque, sigue concediendo una autopista a los rivales por su flanco. Resulta curioso que con estos problemas, los récords que están batiendo los de Luis Enrique sean de imbatibilidad.

El Madrid, el mayor arsenal de Europa, pondrá a prueba los buenos números ligueros de este nuevo Barça. El conjunto blaugrana llega al clásico dejando grandes sensaciones en un partido entre semana por primera vez esta temporada, síntoma de que la maquinaria empieza a estar engrasada y de que el nivel físico comienza a ser el óptimo. Pero esta trayectoria ascendente nada tiene que envidiar a la de su eterno rival.

Tras un comienzo muy dubitativo y varios pinchazos en Liga, el poderío ofensivo del Madrid comenzó a sacarle las castañas del fuego al club blanco y a tapar heridas que se abrirían en canal ante los grandes si Ancelotti no ponía remedio antes, y el técnico italiano parece haberlo encontrado en su segundo año al cargo del equipo. En Anfield, por primera vez, el Madrid del italiano fue claramente superior a un rival de entidad en un escenario complicado, algo que no consiguió en ninguna de las finales aunque las ganara, y que solo dejó ver durante la Supercopa de Europa ante el Sevilla. En sus goleadas ligueras, el Madrid se había mostrado demoledor en ataque, pero no terminaba de adueñarse del partido. Ante el Liverpool, fue diferente. El Madrid estuvo imperial, no solo goleó sino que fue claro soberano del partido.


Y la entrada de Isco en el 11 ha sido el punto de inflexión decisivo en la mejoría blanca. El malagueño nunca será en el Madrid el formidable «10» que prometía ser en Málaga, pero su nueva versión viene de perlas al club de la capital. Isco no solo mejora el rendimiento colectivo de su equipo, sino también el individual de algunos compañeros, y James es el claro ejemplo de ello. El ex del Mónaco y del Oporto al fin rememora la versión que le hizo convertirse en la revelación del Mundial. El colombiano se ha liberado de las tareas defensivas que lastraban su juego y se ha destapado como un excelente pasador gracias al enorme trabajo recuperador del malagueño, que tampoco descuida su labor en ataque. Con menos alegrías que antes, el benalmadense sigue rompiendo líneas y dejando atrás rivales como solo él sabe hacer. Su conducción y pase hace aún más temible a la delantera blanca, que llega, al igual que la defensa culé, batiendo récords.

Con Isco en el campo, Benzema tiene menos rivales, más espacio y más tiempo para lanzar a Cristiano, que no necesita ni la mitad de ayuda que recibe para marcar. El portugués parece haber olvidado sus molestias en la rodilla que lastraron el final del pasado curso y el Mundial, y resulta casi inimaginable que falle ocasiones. Cada vez menos extremo, y cada vez más cerca de ser el «9» que sus condiciones permiten que sea, aunque él no lo crea. Sus registros goleadores son de otra época, seguramente futura, en la que lo normal será golear como él hace en el presente actual. Porque en el pasado no hubo nunca un goleador como él en este momento.

Pese a todo, Ancelotti tiene aún varias cuestiones que debe solucionar. El de Anfield fue un importante test superado con nota, pero aún le quedan asuntos por resolver. El técnico italiano apenas supo detener a un Messi muy deteriorado la pasada campaña, y el de este año llega rozando la excelencia futbolística. El argentino sabe como nadie atacar los espacios débiles de su rival, y coincide con su posición favorita: la espalda de los mediocentros, espacio que Modric no defiende todavía tan bien como hiciera el anterior año. Quitarle ese metro a Messi habrá sido un quebradero de cabeza para Ancelotti, al igual que para su colega Luis Enrique habrá sido imaginar como generarlo.


Porque seguramente ambos técnicos hubieran firmado que el enfrentamiento entre ambos tardara varias semanas en llegar. El clásico llega demasiado pronto para dos equipos que acaban de despegar, pero que aún no han alcanzado las máximas revoluciones, lo que provocará averías en el motor y sorpresas que ambos estrategas no se esperarán. El duelo entre los dos titanes del fútbol español llega antes de lo deseado para sus técnicos, pero entra en escena justo «en el momento dado», que diría Cruyff, para los aficionados. 

Aitor Soler

viernes, 12 de septiembre de 2014

El Barça no es un altavoz

Tras otro infernal parón de selecciones, la Liga vuelve al fin a escena. El Barça de Luis Enrique se verá las caras con el Athletic de Valverde, pero esta vez las tan halagadas innovaciones del técnico asturiano pasarán a un segundo plano. Pese a las buenas victorias de este nuevo Barça en las dos primeras jornadas, la noticia esta vez no será el fútbol, pero lamentablemente sí estará en el campo.

La celebración de la Diada en la que multitud de catalanes reclamaron su supuesto derecho a decidir su futuro ha usurpado el trono que le corresponde al fútbol como gran protagonista de una jornada liguera. Pero el Barça ha decidido quitarle al balón el papel estrella que merece para dárselo a la política, cuya presencia en un estadio es tan prescindible como la de Jar Jar Binks en Star Wars.

El club catalán, con la decisión de usar como local la camiseta de la Senyera (equipación que no entra en vigor esta campaña), cruza una peligrosa línea que le puede convertir en el altavoz de los caprichos de unos políticos, a los que nada les importa el fútbol. Al contrario que miles de aficionados culés españoles, y que viven tanto dentro como fuera de Cataluña, que ven como el club de sus amores les da la espalda.

Porque es totalmente lícito, e incluso necesario, que los clubes de fútbol empleen el gran impacto que tienen sobre la sociedad en favorecer el trasvase cultural entre las distintas ciudades a las que pertenecen. Pero esta vez el Barça, al igual que en 2012 cuando en todo un clásico Barça-Madrid priorizó los colores de la Senyera antes que los suyos, ha ido un paso más allá. Y puede convertirse en un peligroso paso en falso.

Alguien debería recordarle a la junta actual encabezada por Bartomeu que España no es solo bipartidista en democracia (pese a que el binomio PP-PSOE parezca agonizar sus últimos días), sino también en fútbol. No hay niño en el país al que no se le haya preguntado de pequeño: "¿tú qué eres, del Barça o del Madrid?", y desgraciadamente muy pocas veces la respuesta es otro club. Mostrarse tan abiertamente beligerante con el tema de la independencia de Cataluña puede suponer una derrota definitiva ante el máximo rival en la captación de nuevos aficionados. Pocos niños querrán ser de un equipo que no es de su país.

Niños que en un futuro podrían gastar parte de su sueldo en camisetas, bufandas u otros artículos del Barcelona. Porque directa e indirectamente, los aficionados son el principal foco de ingresos de un club de fútbol. Son los principales clientes de los productos que salen a la venta. Pero también son el barómetro del impacto que puede tener un club en la sociedad. Una medida que la publicidad conoce muy bien. Cuantos menos culés hubiera por las calles, menos ingresos recibiría el club por publicidad. Perder la batalla en las calles sería perder la batalla en el campo. ¿Puede permitirse un club de la grandeza del Barcelona desacostumbrarse a ganar? La respuesta es obvia.

El Barça es un club demasiado grande para ser solo catalanista. Y pese a que Manuel Vázquez Montalbán lo calificara como "el ejército de Cataluña sin armas", el Barcelona es ante todo un club que representa a millones de personas, muchas de ellas españolas. El Barcelona ante todo un club de fútbol, deporte que le ha dado grandes alegrías durante los últimos años, y que ha provocado el nacimiento masivo de nuevos aficionados culés, y que sienten más respeto por los colores del club que el que sienten los políticos y directivos de turno, que lo ven, ante todo, como un altavoz.

Aitor Soler

miércoles, 23 de julio de 2014

Pésimo fichaje, gran refuerzo

Tras varias semanas de supuestas negociaciones, Mathieu es al fin jugador del Barça. Luis Enrique ya tiene uno de los centrales que pidió. El francés llega al Camp Nou con la pesada losa de haber costado 20 millones €, valor que la afición le exigirá que demuestre en el campo. Su desorbitado precio ha levantado serias dudas entre la afición culé. Un escepticismo que se está convirtiendo en críticas dirigidas hacia la dirección deportiva, pero también hacia el nuevo defensa azulgrana.

La pésima gestión de Zubizarreta es sonrojante. El exguardameta no ha sabido rebajar ni un céntimo de las altas pretensiones del Valencia. Tras ser incapaz de encontrar un central de garantías en sus cuatro años como máximo responsable de la parcela deportiva, ha fichado tarde y mal a Mathieu. Un refuerzo que llega con un año de demora, y con unos cuantos millones que se podrían haber ahorrado. Pero pese a que económicamente es poco menos que una estafa, futbolísticamente es un fichaje más que necesario.

Mathieu llega al Barcelona tras ser el mejor central del Valencia en las últimas dos temporadas. El galo ha sido el baluarte de la zaga che desde que Ernesto Valverde optara por situarlo en el corazón de la defensa. lugar en el que ha mostrado sus virtudes como central y donde también ha tapado los defectos de Ricardo Costa, Rami o Senderos. El bajo nivel de sus compañeros en la débil muralla valencianista fue una adversidad que el francés superó con creces, valor inestimable para una defensa comandada por Piqué, que sigue añorando a esa pareja que sepa corregir sus errores como hacían Abidal o Puyol.

Pero Mathieu no solo llega avalado por su experiencia en la Liga y por su buena labor como central corrector. Su velocidad, altura y buena técnica para sacar el balón jugado desde atrás son virtudes que le avalan como un refuerzo más que necesario para el equipo de Luis Enrique. Su edad (cumplirá 31 años en octubre) es el único aspecto negativo que puede levantar su contratación a nivel deportivo. Un argumento al que se recurre de forma masiva pero que no ofrece datos contundentes. 

Porque juventud no siempre es sinónimo de futuro, Cáceres o Chygrynskiy dan buen ejemplo de ello, y porque los 30 no siempre son una barrera, sino un trampolín. La mejor versión de Abidal llegó a los 31 años, tras varias temporadas siendo un lateral que aportaba poco en ataque y que no era del todo fiable en defensa, pero al igual que su compatriota, encontró su jubilación dorada en el centro de la defensa. La marcha de Abidal provocó una hemorragia en el corazón de la zaga culé que la ineptitud de Zubizarreta no ha podido taponar, una herida que Mathieu está dispuesto a sanar de manera definitiva.

Aitor Soler 

viernes, 13 de junio de 2014

Darth Vader Cesc

"¡Tú eras el elegido! ¡El que destruiría a los Sith, no el que se uniría a ellos! ¡El que vendría a traer el equilibrio a la fuerza, no a hundirla en la oscuridad!", gritaba un decepcionado Obi Wan al ver a su mejor pupilo, Anakin SkyWalker (o lo que quedaba de él), convertido en lo que prometió destruir. Las palabras de Kenobi hacia su aprendiz seguramente las sintiera como suyas, allá donde esté, Tito, al ver a Fàbregas posar con la camiseta del Chelsea, el equipo de Mourinho.

Vilanova fue el que puso más empeño para ver a Cesc vestido de nuevo con la camiseta del Barça. Guardiola confió en la inquebrantable fe de su ayudante, y ambos técnicos decidieron que el de Arenys era el indicado para mantener intacto el estilo que había hecho al Barça campeón de todo. El ex del Arsenal fue el elegido para tomar el relevo de Xavi. Fàbregas no solo asumía uno de los legados más importantes en la historia del club, sino que estaba destinado a perfeccionarlo.

Y durante los primeros meses parecía que podría conseguirlo. Cesc formaba una sociedad imparable con Messi, veía gol con una facilidad insultante y comenzaba a sentirse el amo del medio campo, y casi del equipo. Fàbregas aportaba una verticalidad que parecía mejorar lo que meses antes en Wembley parecía inmejorable. El trasvase de poderes con Xavi iba viento en popa, el de Arenys liberaba de sus funciones al de Tarrassa, que comenzaba a mostrar síntomas de fatiga en su juego. Y por si fuera poco, el Barça seguía cosechando éxitos. El hijo pródigo trajo consigo tres títulos bajo el brazo: Supercopa de España, Supercopa de Europa y Mundialito de Clubes, torneos en los que tuvo una participación más que notable.

Terminaba 2011 y comenzaba 2012, año que el club catalán comenzaba con la ilusión de repetir la Triple Corona conseguida en 2009. La victoria en el Bernabéu en el mes de diciembre, gol de Fàbregas incluido, reactivó las esperanzas del Barça por la Liga. Pero mientras el ánimo parecía estar por las nubes, el juego decaía poco a poco, al igual que el papel de Cesc en el equipo. El Barça se desenganchó del tren de la Liga, y lo confirmó con la derrota en el Clásico de la segunda vuelta, partido en el que Guardiola prefirió apostar por Thiago antes que por Fàbregas. Pero lo peor para el de Arenys estaba aún por llegar: Suplente en la eliminación en semis de Champions ante el Chelsea y suplente en la final de la Copa del Rey, único título que el Barça ganó en 2012.

Su pérdida de protagonismo iba acompañada de un peligroso y leve murmullo que se levantaba en la grada. Fàbregas había pasado de ser el heredero de Xavi a ser totalmente irrelevante en el juego culé. Su apatía poco disimulada hacía parecer que incluso estorbaba en el 11 blaugrana. Y con más dudas que confianza terminó su primera temporada en el club de sus amores.

Comenzaba la siguiente, ya sin Guardiola en el banquillo, y el panorama parecía cambiar. Su entrenador en cadetes, sería ahora su técnico en el primer equipo. Y pese a que las cosas no comenzaron demasiado bien, Cesc tiró de orgullo y de raza para volver a regalar al Camp Nou su mejor versión. Fàbregas calló unos murmullos que iban ganando en intensidad y comenzó de nuevo a levantar los aplausos de su afición, y de nuevo solo hasta febrero.

Cuando llegó la fase determinante de la temporada, Tito, al contrario que su antecesor en el cargo, sí apostó por Cesc, pero el futbolista no estuvo a la altura de la fe que había depositado en él su gran valedor. La desesperación de la grada era ya más que latente, pero Cesc siguió otro año más en el club. Y esta vez sí parecía ir en serio. Su juego era sobresaliente. Ante el evidente declive de Xavi y las constantes lesiones de Messi, el ex-gunner se echó el equipo a la espalda, pero solo volvió a aguantar hasta febrero. Y los murmullos se convirtieron en pitos, y su apatía en ira.
 
Y ante la adversidad, Cesc decidió decir basta. Las condiciones de Fàbregas eran las idóneas para ser el capataz del futuro Barça, pero la situación le superó por completo. El ahora jugador del Chelsea brillaba ante rivales débiles, y de vez en cuando deslumbraba antes grandes contrincantes, pero la regularidad nunca fue una virtud. Su falta de profesionalidad le pasó facturas en los tramos importantes de la temporada. Su apatía se convirtió en el síntoma de no recibir el cariño de una afición que se entregaba a otros de sus compañeros. 

Al igual que Anakin, Cesc nunca soportó no ser un maestro en un consejo formado por los mejores. Y al igual que el joven SkyWalker nunca demostró ser un gran jedi, el joven Fàbregas tampoco demostró en el Barça ser un gran jugador. Que la fuerza le acompañe en el Chelsea. Y ya veremos como es la nueva saga culé sin su Darth Vader particular, la de George Lucas fue un rotundo fracaso.

Aitor Soler

jueves, 10 de abril de 2014

El Atlético vence a la historia, y el Barça se reencuentra con ella

Tan cerca y a la vez tan lejos. Puede parecer un tópico (de hecho lo es), pero refleja a la perfección la derrota del Barça ante el Atlético en estos cuartos de Champions. El equipo de Martino estuvo a un gol de provocar una prórroga que seguramente hubiera cambiado el signo del partido. Pero pese a ser solo un tanto el que necesitaba, nunca dio la impresión de poder marcarlo. Y eso es lo preocupante.

Solo hubiera faltado un chispazo de sus cracks para que una jugada intrascendente se transformara en medio billete hacia las semifinales, pero sin fuego no puede haber chispa que valga. Sería muy fácil tirar de estadísticas y criticar a Messi por lo poco que ha corrido (solo 1'5 km más que Pinto), tan sencillo como analizar los deméritos del Barça, y no elogiar al Atlético. Y en ambos casos, los principales responsables son los técnicos.

El equipo del Cholo fue la pesadilla de la que el Barça lleva queriendo huir varios años, pero a la que no encuentra escapatoria posible. No pareció en ningún momento que fuera el Atlético el que llevara 40 años sin disputar unas semifinales de Champions. Ni la historia ni la calidad de los jugadores del Barça pudo frenar la voraz competitividad que posee el equipo colchonero. 

Virtud de unos, y defecto de otros. Los parches de Martino fueron útiles en otras citas importantes de la temporada, pero los remedios del técnico argentino no han servido para detener completamente la hemorragia. No hay innovación en un estilo que merece tanta fidelidad como nuevas pinceladas que le permitan volver a ser competitivo en Europa. No se trata de cambiar de forma drástica la manera de jugar, pero el Barça de Guardiola nunca jugó igual cada año (ni cada partido). El Barça del Tata sí lo hace.

Los pequeños retoques que Pep iba dando a su equipo permitieron a aquel Barça ser competitivo siempre, partido a partido, al igual que este Atlético. Tan opuesto en estilo y tan semejante en filosofía de trabajo. Ahora, tras caer en Champions por tercer año consecutivo, y aunque ganen los dos títulos por los que aún pelean, el Barça deberá hacer en un verano (si le dejan) lo que no ha hecho en varios años.

Esta vez la Capilla Sixtina del fútbol no necesita una nueva capa de pintura, una labor en la que el Tata Martino hubiera cumplido de sobra si ese hubiera sido su cometido. Pero no, la misión que debe afrontar el Barça ahora es construir una nueva obra sobre unos cimientos que siguen siendo firmes. "Solo" necesita un artista que sepa utilizar los pinceles y las brochas de manera adecuada. Aunque quién sabe, siendo el fútbol tan cíclico como el arte. Quizá el Renacimiento haya acabado su época gloriosa. Y sea la hora del Barroco. 

Aitor Soler

miércoles, 2 de abril de 2014

El muro belga frena la magia de Iniesta

Muchas veces intensidad suele ser sinónimo de partido bronco, donde la agresividad le gana la partida al entretenimiento. Pero hay otras ocasiones en las que se juntan dos colosos, como Barça y Atlético, y es entonces cuando la épica se vuelve arte, y los artistas se vuelven guerreros. Y los aficionados sufren, pero sobre todo disfrutan con sus gestas.

Hazañas que quedan recordadas en el lienzo de la memoria, el museo donde solo tienen hueco las mejores obras. La exhibición de Iniesta es sin duda digna de permanecer eternamente en su mejor galería. El manchego fue un mago entre decenas de guerreros, y su habilidad fue indescifrable para el ejército del Cholo, excepto para el héroe rojiblanco, Courtois.

El fútbol suele recordar a los goleadores, pero las paradas del portero belga robaron toda la gloria al tremendo gol de Diego Ribas. Courtois fue un titán bajo la portería, sus intervenciones sanaron las hemorragias que Iniesta y Neymar comenzaban a abrir en el pelotón colchonero.Manchego y brasileño hubieran firmado que el combate no se detuviera, pero el colegiado señaló el final, y la muralla belga terminó en pie la batalla.

El pitido final fue un regalo para los cansados guerrilleros atléticos, y un frenazo para la avalancha culé, que murió en el intento, y cuyos restos apagaron el intenso fuego de la lucha. Pero las cenizas de la batalla resurgirán la próxima semana, en un escenario propicio para que el batallón de Simeone dé un paso importante en su camino a Lisboa. El Calderón será las Termópilas, donde el Atlético se aferrará a la hazaña de su guardameta. Una fortaleza inexpugnable que solo la habilidad de un mago puede conquistar. 

Aitor Soler

lunes, 24 de marzo de 2014

Iniesta y Messi asaltan el Bernabéu y animan la Liga

Ambos equipos anclaron los complejos que les atenazaron en los clásicos pasados y esta vez sí hicieron honor al sobrenombre de “partido del siglo”. El Barça y el Madrid regalaron a los aficionados un partido intenso. El Bernabéu se convirtió en el ring de batalla entre dos colosos de puños de acero, pero con mandíbula de cristal.

El Barça se reencontró con la seguridad que perdió en los últimos duelos ante su máximo rival. El equipo de Gerardo Martino volvió a confirmar su fiabilidad cuando la exigencia de la cita lo requiere. Todo lo contrario que el Madrid de Ancelotti, que no ha sido capaz de vencer en Liga a sus dos rivales por el título.

El clásico comenzó eléctrico y vibrante. El Tata, de nuevo en su estilo más guardiolista, volvió a encomandarse a los jugones para asaltar el templo madridista. No le salió mal su apuesta, ya que Iniesta adelantó a su equipo cuando aún no se había cumplido ni un cuarto de hora. Esta vez su gol no fue el premio a su excelente partido. El tanto del manchego fue la punta del iceberg de la memorable actuación que firmó el de Fuentealbilla.

Iniesta se vistió de gala con su mejor juego para la gran noche del fútbol español, pero fue un compañero suyo quien se convirtió en la estrella de la alfombra verde del Bernabéu. Leo Messi acudió al protagonismo que se le exigía, tras unas semanas en las que su rendimiento se había puesto en duda. El argentino se convirtió en el máximo goleador histórico de los clásicos. En un duelo directo ante su máximo rival, la pulga recuperó el trono que Cristiano Ronaldo había ocupado en los últimos enfrentamientos entre ambos. 

Messi firmó un hat-trick por segunda jornada consecutiva, y acudió a la ayuda de su equipo cuando más lo necesitaba. El argentino disipó cualquier duda posible en un escenario donde solo brillan los elegidos.

Porque el Bernabéu no era una plaza fácil. El Madrid de Ancelotti fue un miura que presentó batalla hasta el final. Hasta la aparición de Messi, otro argentino estaba siendo el protagonista del partido. Di María despertó a su equipo, que hizo honor a su leyenda. La entrega del fideo rompió el embrujo somnoliento de Iniesta, y el Madrid embistió con tanta fuerza que apunto estuvo de tumbar al Barça.

Solo Piqué parecía mostrar seguridad en una defensa que temblaba ante las galopadas de los atacantes del Madrid. El central catalán volvió a mostrar su mejor cara de nuevo en un partido clave. Su temple a la hora de sacar el balón y la forma de comandar los pocos buenos repliegues que ejecutó su equipo mantuvieron con vida al Barça en el partido. Porque el equipo del Tata estuvo cerca de besar la lona, pero la aparición de Messi y la justa expulsión de Ramos hicieron al Barça recuperar la fe en su juego, y en la Liga.

Neymar y Bale siguen sin brillar

Es en los clásicos y en los grandes partidos donde los grandes jugadores se doctoran. Galés y brasileño, las dos inversiones más faraónicas en la historia del fútbol, estuvieron a la sombra en un duelo donde los focos les apuntaban.

Bale dio muestras de su tremenda potencia, y por momentos el Barça no parecía encontrar forma de detenerle. Pero el expreso de Cardiff se quedó sin carburante y su papel en el clásico se quedó en un mano a mano que salvó Valdés y en alguna de sus punzantes galopadas.

El ex del Santos por su parte no brilló ni la mitad que en el partido de la primera vuelta. Neymar sigue sin ser ese crack que apuntaba ser en el comienzo liguero. Pese a ello, dio una asistencia y provocó un penalti. Partido gris del brasileño, pero eficaz.

Aitor Soler

sábado, 22 de marzo de 2014

Neymar y Barça, vidas paralelas

El buen momento de forma de Pedro y Alexis parecía indicar que canario y tocopillano lucharían por una plaza en el 11 del Clásico. El bajo rendimiento de Neymar en las últimas semanas abría las puertas de la titularidad a sus dos compañeros de cara al partido ante el Madrid. Unas puertas que su técnico se ha encargado de cerrar. "Voy a intentar que no se crea que es un jugador más, porque no lo es", afirmó el Tata Martino sobre Neymar. El argentino se deshizo en elogios hacia el brasileño, halagos que señalan la senda de la titularidad para el ex del Santos.

Todo indica que el Madrid pondrá a prueba no solo a Neymar, sino también a la colosal y confusa inversión que realizó el Barça por él. El brasileño, al igual que su equipo, tendrá mucho que ganar en el Clásico si sale victorioso, pero mucho más que perder si su actuación no es la esperada. La victoria del conjunto catalán, pese a no colocarle líder, supondría un golpe moral al Madrid de Ancelotti, que de momento no ha podido demostrar su mejor forma en las grandes noches.

En frente tendrá un Barça irregular fuera de su estadio, aunque al contrario que su máximo rival, fiable cuando es una cita de gala. Una fiabilidad no brillante, pero sí competente, y que le ha llevado a ganar la Supercopa ante el Atlético, a llegar a cuartos de final de la Champions siendo muy superior al City o a vencer al Madrid en el Clásico de la primera vuelta. Partidos en los que Neymar, al igual que su equipo, no maravilló, pero en los que sus goles y asistencias fueron factores decisivos para que el Barça consiguiera la victoria.

Tanto jugador como club comenzaron la temporada de forma pareja. Daban pinceladas de lo que en un futuro podría ser una gran obra que de momento los aficionados siguen esperando. Neymar era el termómetro del rendimiento de su equipo. Si el Barça estaba cómodo, el brasileño era decisivo y sus actuaciones convencían y desataban algunos "¡oh!" en la grada, pero si el equipo del Tata perdía, el joven futbolista no era capaz de ser ese jugador determinante que rompiera el guion del partido.

El Clásico del Bernabéu no solo marcará el devenir de la Liga para el Madrid, y sobre todo, para el Barça. Si como todo apunta, Neymar es titular, su actuación en el partido puede marcar su futuro como jugador blaugrana. La inversión que el club catalán hizo no es por un "jugador  más", como diría el Tata, es por un jugador que pese a su juventud, puede asumir galones por su talento, algo que ya ha hecho en más de una ocasión cuando el viento era favorable. El ambiente hostil del Bernabéu no será una brisa precisamente, y será entonces cuando Neymar decida: ¿Esperar que se detenga la tempestad o cambiar el rumbo del partido?

Aitor Soler

lunes, 17 de marzo de 2014

Manel Montilla: "Ahora cualquiera puede ser fotógrafo"

Entrevista a Manel Montilla Fotoperiodista de Mundo Deportivo


Trabaja como fotógrafo en el decano de la prensa deportiva española, y con su cámara ha inmortalizado al mejor Barça de la historia y ha retratado a algunos de los deportistas más reputados de la última década, como Juan Carlos Navarro, Gerard Piqué o Marc Márquez. Manel Montilla (Barcelona, 1971) lleva desde febrero de 1991 trabajando para Mundo Deportivo, labor que compagina con la enseñanza, ya que es profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) del Master de Fotoperiodismo. Una vocación docente que va más allá de las aulas y llega hasta internet, donde comparte sus trabajos con la intención de mostrar los entresijos de su profesión a los que como él, son amantes de la fotografía.

¿Qué le aporta compartir sus fotografías en las redes sociales?

Me gusta compartir las fotos porque tengo un espíritu didáctico, me gusta enseñar y compartir mi trabajo con la gente a la que le gusta la fotografía. No veo mal que el fotógrafo tenga su propio blog. Es una manera más de explicar qué haces y cómo lo haces. Al igual que un pintor hace exposiciones, puedes aprovechar internet para exponer tu trabajo.

Pero existe el dilema entre exponer tu trabajo gratuitamente o no hacerlo para que así la gente que esté interesada en ver tus fotografías, compre el periódico…

Es un dilema que estamos teniendo ahora en estos años por el trasvase del formato papel al servicio digital. Hay que saber revertir tus publicaciones en internet en algo provechoso para el medio en el que trabajas. Si yo pongo en Twitter una foto mía acostumbro a poner siempre @MundoDeportivo o un link de la página que te envíe al diario, y esos clicks más vienen muy bien al medio online. Twitter debe ir más allá de lo personal, hay que hacerlo partícipe de que trabajas en un determinado medio, en mi caso en Mundo Deportivo, y Mundo Deportivo debe sacar provecho de que yo tenga Twitter. Siempre que publico algo en las redes sociales, intento citar al medio donde trabajo, por ejemplo cuando comparto una galería o una portada, esta propaganda le viene muy bien a la empresa donde trabajas.

¿Y esta propaganda afecta a su independencia como fotoperiodista?

Hay fotos periodísticamente que son muy buenas, pero que no pueden ser publicadas por la línea editorial del periódico en el que trabajas. Mundo Deportivo es un diario barcelonista y por muy buenas que sean algunas fotos, no las puede publicar en portada, mientras que a un diario generalista o más neutral no le importaría publicar una imagen de un jugador lamentándose en el suelo. Por ejemplo, Messi tirándose del pelo porque el Barça ha perdido, artísticamente para mí sería una muy buena foto, pero seguro que no sería portada de Mundo Deportivo, porque el diario no querría meter a Messi en portada lamentándose porque sería como una crítica subliminal.

¿Entonces la línea editorial de un medio se puede vislumbrar en una imagen sin tener que leer el texto que le acompaña?

Exacto. Por ejemplo, si yo pillara a Víctor Valdés circulando en moto, periodísticamente sería una foto muy buena porque los jugadores tienen prohibido usar ese vehículo, pero en el diario seguramente no la publicarían. Sería pegarle un palo al jugador, y Mundo Deportivo no me compraría la foto.

En ese caso, ¿preferiría trabajar en otro medio que te garantizara mayor independencia?

No, yo estoy muy contento en Mundo Deportivo, y cada medio tiene sus propias restricciones dentro de su línea editorial. Es difícil ser neutral cuando trabajas en un medio.

Y dentro de ese medio, ¿cómo es el trabajo de un fotógrafo cuando ha de cubrir un determinado evento deportivo?

Normalmente vamos entre tres y cinco fotógrafos, depende del evento, y nos organizamos para tener todos los ángulos cubiertos y así sacar las mejores fotos posibles. En mi caso, en Mundo Deportivo, debemos mandar las fotos a la media parte. En las agencias o en otros medios, el método de trabajo puede ser distinto y te obligan a mandar fotos durante el transcurso del partido.

¿Y puede llegar a pesar en algún momento la obligación o el estrés de tener que captar imágenes de calidad durante un tiempo limitado? 

Ese estrés va desapareciendo con la experiencia y con la seguridad que sumas con el paso del tiempo. Es parecido a conducir, al principio siempre hay nervios y has de pensar dónde cambiar de marcha, y cuando ya llevas un tiempo conduciendo, trasciendes de los mandos del coche y lo haces de manera automática. Hacer fotos es lo mismo, cuando empiezas te preocupas por la luz o por el enfoque, y luego ya lo haces de manera instintiva. Al principio te domina la cámara a ti, pero lo importante es que tú domines a la cámara.

Y cuándo ya tiene hechas sus fotos, ¿cómo es el proceso de selección y complementación con el texto? ¿La rivalidad entre periodistas y fotógrafos existe o es un mito?

Existe y suele cuando has de escoger una foto para una noticia o artículo. Igual tú tienes una idea en mente y valoras aspectos de la foto que el periodista no conoce, y al final la foto que se publica no es la mejor. Son circunstancias que se dan más en los diarios deportivos, donde se publican muchas más fotografías de un mismo partido que en un medio generalista.

¿Esa rivalidad puede ser también un problema añadido más allá del contenido, es decir, a la hora de maquetar y diseñar la página?

El diseño es fundamental. Aunque las fotos sean buenas, si la edición no es buena, el producto se ve afectado. Por eso es importante saber qué imágenes son buenas y merecen ser publicadas, y para saber escoger es necesaria una buena edición, tanto para el papel como para las galerías que hacemos en la web. La figura del editor es muy importante dentro de la redacción, los directores deberían invertir más en potenciar esa tarea, y lamentablemente es la que más está desapareciendo debido a la crisis. Ahora los redactores maquetan su propia página, y no todos valen para esa función. La celeridad y las prisas en el periodismo son factores que pueden hacer que no escojas la foto idónea para una compaginación que pide otro tipo de imagen.

Y más allá de la figura del editor que se ha visto como la gran perjudicada por la crisis en el periodismo, ¿cómo ha afectado la mala situación económica a su trabajo como fotógrafo?

Hemos entrado en un área digital, donde la rapidez en el envío de las fotos tiene más importancia que su calidad. Esta inmediatez hace que hagamos fotos vulgares, que no son fotos, son documentos instantáneos. Por ejemplo, cuando tengo que cubrir una salida del Barça, y he de fotografiar a los jugadores saliendo del avión y mandar la foto lo antes posible a la redacción, poco importa si la cámara es profesional o es la de un móvil. Y el producto es peor. Hoy en día todo el mundo puede ser fotógrafo. Cualquiera que tenga un móvil, tiene una cámara en las manos. Antes, un redactor sin medios no podría serlo, porque tenía que revelar el carrete, tenía que escanearlo y tenía que mandar la foto a la redacción. Ahora desde el móvil la puedes enviar, seas periodista, aficionado o jugador.

Hablando de los jugadores, ¿cómo es la relación de un fotógrafo con los deportistas? ¿Se ha visto afectada esa relación por el impacto de las redes sociales sobre los jugadores? 

El uso de las redes sociales por parte de los futbolistas ha afectado muchísimo a la fotografía. Tú haces fotos de ellos subiendo al avión cuando viajan o entrenando, y luego ellos publican sus propias fotos dentro del vestuario, imágenes que tienen mucho valor para los diarios, que las publican sin ningún problema. Es un factor que nos ha perjudicado, porque ellos se han convertido también en fotógrafos. Es un mercado que está ahí y los medios lo aprovechan. Además, antes los jugadores eran mucho más accesibles, yo no lo he vivido pero algunos compañeros me han contado que podían entrar en los vestuarios y hablar con los jugadores, pactar fotos con ellos para alguna entrevista, etc. Los medios se han multiplicado y ya no existe ese contacto tan cercano que existía hace 20-30 años.

Pero ese contacto sigue existiendo a la hora de hacer retratos a los jugadores, y es necesario para publicar otros géneros como la entrevista o el reportaje. ¿Cómo es el trabajo cuando se ha de retratar a un deportista?

Cuando vas a hacer una entrevista a un deportista muy importante, hay que tener muy claro qué quieres hacer, cómo lo quieres hacer y con qué lo quieres hacer, porque tienes dos minutos para fotografiarle y no puedes fallar. Igual quieres que el protagonista se ponga un gorro, y él no está por la labor, y en ese momento tienes que improvisar y hacer otra foto que sea tan publicable como la que tenías pensada anteriormente.

La foto más especial de Manel Montilla
Portada Mundo Deportivo 18/12/2006
Y en cuanto a fotos publicables, ¿se siente orgulloso de alguna fotografía en especial suya que haya sido publicada?

Sí, una que siempre recuerdo y que tuvo un gran impacto periodístico en su día. Para que una foto tenga ese impacto y sea buena es básico que explique lo que ha pasado. Se trata de una foto que hice en el Mundial de clubes disputado en Yokohama (Japón) en la temporada 2006/2007 durante la última etapa de Rijkaard. Capté a un niño japonés ataviado con una bufanda del Barça llorando tras la derrota del equipo en la final, y fue portada del diario al día siguiente. Su retrato fue la imagen elegida para la portada de aquel día, por delante de otras fotos que reflejaban alguna acción o lance del partido, por lo que tengo un gran recuerdo de esa foto.

Y más allá de las fotos, ¿hay algún evento deportivo que haya cubierto que lo recuerde con especial ilusión?

Sí, la final de la Champions League disputada Wembley que ganó el Barça en 2011. Tuve la suerte de que Messi celebró el gol corriendo hacia mi posición, y pude hacer buenas fotos.

Entonces para ser fotógrafo se necesita algo más que experiencia y una buena cámara, ¿no? También es necesaria la suerte…

Sí, la suerte es un factor muy importante en mi trabajo. Yo siempre hago la comparación entre un fotógrafo y un delantero. El delantero puede ser muy bueno y marcar muchos goles, pero también necesita suerte para que le llegue el balón, y debe de estar atento cuando le llegue. A los fotógrafos nos pasa lo mismo. Si no estoy concentrado o no estoy al loro con lo que está pasando, cuando llegue esa acción no la voy a poder fotografiar. La suerte es un componente importante, pero hay que buscarla.

Y en caso de buscar, pero no encontrar esa suerte, ¿cree que es bueno el uso de programas de manipulación de la imagen como el Photoshop para intentar mejorar la calidad de la fotografía?

El Photoshop tiene que ser una herramienta secundaria. Cuanto más conocimiento tenga el fotógrafo sobre este programa, peor, ya que tendrá un arma de saber cambiar muchas cosas de la imagen, y lo mejor es no cambiarla. Lo único imprescindible es controlar la edición y corrección de pequeños errores, pero no hasta el punto de manipular la realidad.

Y hablando de la realidad, ¿cuál es la realidad futura de su profesión? ¿Tiene vida la fotografía más allá del papel, es decir, en una plataforma online?

Habría que reducir los costes, pero la fotografía también tiene hueco en la red. Si un determinado medio quiere hacer un seguimiento a un equipo, necesitará fotógrafos para sus galerías de imágenes y archivos. La figura del fotógrafo, sea digital o en papel, no tiene por qué desaparecer, aunque quizá sea menos gente la que se ocupe del sector gráfico. Cuando reduces los costes, provocas que sea tu propio redactor el que haga las fotos con su móvil, pero estas rebajas en la inversión por parte de los medios no solo afecta a los fotógrafos, también a los periodistas.

Aitor Soler

domingo, 27 de octubre de 2013

Tata Martino, el valiente

Se cumplen hoy 8 meses de aquel fatídico 27 de febrero para el barcelonismo. El Madrid asaltó el Camp Nou en las semis de Copa. El equipo por aquel entonces de Mourinho endosó un 1-3 a su máximo rival, que en ningún momento fue capaz de desarbolar la defensa numantina plantada por el técnico portugués. Ramos, Varane, Khedira y Alonso enjaularon a Messi, y el Barça no pudo liberarlo, ni tampoco detener las letales contras blancas. El Madrid daba un golpe sobre la mesa y rompía el equilibrio que él mismo construyó. El equipo blanco cambiaba la tendencia, al menos en duelos directos, y mostraba las carencias de un estilo que tras 4 años de gloria, pedía un cambio. El Barça necesitaba dejar de ser previsible. 

Ocho meses después y tras 5 Clásicos sin poder ganar a su máximo rival, el Barça demostró ayer que ese cambio ha llegado, o que como mínimo, su transición va por el buen camino. El equipo del Tata no es tan brillante como el de Guardiola, ¿pero acaso se ha vuelto a construir una nueva Capilla Sixtina? Las grandes obras son inimitables. El Barça de Martino ha recuperado la competitividad que perdió a lo largo del curso pasado. No enamora en las grandes citas, pero de momento tampoco falla, simplemente convence. La posesión vuelve a ser un camino, y no el fin en el que se convirtió el pasado año. Pero ahora no existe solo la posesión, los caminos se han multiplicado.

Como todo aquel que se atreve a cambiar el orden establecido, Martino está siendo más atacado que halagado. Cuando un estilo se transforma en costumbre, se hace vulnerable, y el técnico argentino se ha atrevido a detectarlo. Consciente de las limitaciones físicas de su equipo, el Tata decide replegar. ¿Por qué poner toda la carne en el asador cuando se va por delante en el marcador? Esa ambición desmedida ya le jugó una mala pasada ante el Sevilla. No es la primera vez que el Barça esta temporada muestra una defensa replegada en su propio estadio. Con Piqué al mando, el Barça sufrió mucho menos de lo que suele sufrir ante su máximo rival. Y dónde no llegaba Piqué, llegó Valdés, que quiere despedirse del Camp Nou a lo grande.

La defensa replegada no solo sirve para ganar seguridad defensiva, sino que también otorga verticalidad a la hora de atacar. Sabedor el Tata de las características de sus jugadores, la entrada de Alexis no solo supuso un plus a la hora de defender la banda de Cristiano y Marcelo, sino también la amenaza de un velocista a la contra. El chileno hace tiempo que cumple de forma notable su papel en estático, pero su juego se libera cuando ve espacio para correr. Martino no está dispuesto a que un estilo sacrifique el talento de algunos de sus jugadores. El mismo estilo de juego estaba limitando el tremendo potencial de la plantilla culé, y el golazo de Alexis le dio la razón al técnico argentino. El Tata no solo ganó ayer su primer Clásico, también tumbó el mito de la Messi-dependencia.

Resulta complicado no depender del mejor jugador del mundo. ¿Acaso los Bulls de los 90 no dependían de Jordan? ¿O el Brasil de los 70 no necesitaba la calidad y los goles de Pelé? El Madrid consiguió neutralizar a Messi el pasado año, y con ello a todo el equipo. Los balones que le servían Xavi e Iniesta acababan en la defensa blanca. Ayer Ancelotti intentó lo mismo poniendo a Ramos de mediocentro. Fue ahí cuando Martino decidió alejar a Messi del área. Pese a no jugar en la posición que le ha convertido en el mejor de la historia (ni en su mejor momento de forma), Messi entendió magistralmente su papel, facilitó el trabajo a Xavi e Iniesta y se hartó de recuperar balones, factor que sirvió de estímulo a todo el equipo. ¿Mal partido del argentino? Sin duda no fue su mejor Clásico, pero si llega a marcar la clara ocasión que tuvo con 1-0, la percepción sería muy distinta.

Una percepción que también deja en mal lugar al Tata cuando se le compara con Guardiola. El día que muchos comprendan que ese equipo es irrepetible, sabrán apreciar la realidad de forma más acertada. Martino ha cogido y respetado su legado, aunque muchos se empeñen en que cambiar a Song por Iniesta sea traicionar un estilo. ¿Y cómo llamamos lo que hacía Guardiola con su admirado Keita? Martino, como entrenador del Barça que es, está haciendo lo que muchos pedían hace 8 meses: cambios. Lo de ayer no será suficiente para recuperar la hegemonía perdida, pero sin duda es un primer paso muy bien dado.

Aitor Soler

sábado, 26 de octubre de 2013

El Clásico de las incógnitas

El Clásico del fútbol ya ha llegado, y como el buen vino, su sabor mejora año tras año. Nuestro paladar futbolístico volverá a disfrutar del mejor fútbol del mundo. Temporada tras temporada, las plantillas de Barça y Madrid crecen en talento. Sus variantes de recursos rompen límites año tras año, y sus dos máximas estrellas dejaron hace tiempo de destrozar récords, para crear los suyos propios. Pero pese a la buena calidad de la uva, la vendimia no llega en el mejor momento.

Barça y Madrid se verán las caras en un partido que llega demasiado pronto para ambos. Los hombres del Tata parecían imparables hasta hace una semana, pero 2 pinchazos consecutivos han hecho saltar las alarmas del derrotismo culé. No obstante, Gerardo Martino, que ya ha demostrado que no le tiembla el pulso a la hora de hacer auto-crítica, no mostró ningún signo de preocupación cuando le preguntaron por el bajón del equipo, declive que se ve reflejado en la presión del equipo sobre la salida del rival, inexistente en los últimos partidos.

El Tata ya lo avisó a finales de agosto, nada más ganar la Supercopa ante el Atlético: "No tenemos tiempo para entrenar físico en los entrenamientos, dudo que podamos hacer la presión en todos los partidos". ¿Volveremos a ver al Barça de la presión feroz sobre el rival? Con las pilas cargadas, los de Martino pueden volver a ser la apisonadora que eran hace tan solo unos días.

¿Y cómo puede escapar el Madrid de esa apisonadora? Recursos tiene de sobra, solo queda que Ancelotti los sepa encajar, labor en la que parece haber avanzado más en los dos últimos partidos que en los dos meses de competición. Ante Málaga y Juventus, se pudo ver un Madrid más versátil, cómodo a la hora de atacar tanto en estático como al espacio, alternando el pase corto con el juego en largo, alternancia que puede desactivar la presión del Barça, pero también potenciarla.

Pese a la mejora, el Madrid parece haber perdido ese instinto asesino con el que ha dominado al Barça en los últimos clásicos. Quién sabe si la versatilidad de Ancelotti es mejor que la especialidad contra-golpeadora de Mourinho para vencer al máximo rival.

Demasiadas incógnitas que se presentan en la víspera de la vendimia. Esperemos que el vino no salga picado.

Aitor Soler

lunes, 15 de julio de 2013

El mensaje de Guardiola

Hubo un tiempo en el que pisar el césped del Camp Nou era el gran premio al que la mayoría de chavales de la Masía podían aspirar. Llegar a formar parte de la primera plantilla era una idea que muchos ni se podían plantear. Solo unos elegidos verían recompensada su trayectoria en las categorías inferiores del equipo azulgrana. Pero con la llegada de Guardiola, ese tiempo pasó. Junto con él, varios jóvenes llegaron a la primera plantilla. Busquets y Pedro fueron los primeros, pero no serían los únicos.

Lo que años atrás era una locura pensar, se estaba convirtiendo en la mejor de las realidades: El mejor Barça de la historia estaba formado por chavales de la Masía. Busquets y Pedro encabezaron una lista infinita de jugadores que, pese a no contar con tanto protagonismo como ellos, fueron importantes en el Barça de Guardiola, como Thiago, Jeffren, Montoya o Tello. La cantera era la primera opción para reforzar el primer equipo. El temor a la competencia exterior había acabado. Y esa ausencia de miedo es la que ha acabado con la carrera de Thiago en el Barcelona.

En el momento en el que dejas de temer, es cuando más vulnerable eres. Thiago fue víctima de una confianza desmesurada que ha acabado con su carrera en el Camp Nou. Porque al mayor de los Alcántara no le han faltado minutos, le ha faltado paciencia. Con apenas 22 años, no puedes derrocar a Xavi a las primeras de cambio. Aunque te sobre talento, necesitarás el talante que él tuvo para suceder a Guardiola. La prioridad que se le da a la cantera es un privilegio, y no una garantía que te asegura un puesto en el 11. ¿Tito culpable? El primer responsable en la salida de Thiago, es el propio Thiago. El primero, y seguramente el único...

Porque se le puede achacar a Rosell el "bajo" precio sacado por el jugador (aunque primero habría que debatir si 25 millones € por un futbolista que aún no ha demostrado nada es mucho o poco), pero no su marcha del Camp Nou. A Tello, con una cláusula inferior a la de Thiago, y con una competencia igual de feroz en su puesto, aún no se le ha oído quejarse. 

Como el marinero que aspira a ser comandante nada más llegar, Thiago abandona resentido la nave que le llevó a alta mar para reencontrarse con el capitán que le alistó por primera vez. Guardiola, ahora a los mandos del trasatlántico bávaro, quiere recuperar a uno de los mayores talentos que ha dado la Masía y recordarle el mensaje que dejó en su estancia en el banquillo del Camp Nou. Ser canterano no supone ser el ojito derecho de nadie, es un privilegio, no una garantía; es una oportunidad que merece ser luchada, no una predilección inmerecida. Con Guardiola al mando, Thiago deberá tenerlo de nuevo en cuenta si quiere ser la estrella que ya cree ser. Hasta ahora, solo ha conseguido ser un mal ejemplo para el resto de canteranos. Pese a la confusión que causa su marcha, el mensaje de Pep debe permanecer intacto.

Aitor Soler

domingo, 26 de mayo de 2013

Una sonrisa necesaria

Neymar ya es oficialmente nuevo jugador del Barça. El culebrón se acaba y Messi tendrá un acompañante de lujo en una delantera que está destinada a marcar época. Nadie duda del talento de Neymar, el brasileño es el representante de la generación post-Messi. Una nueva oleada de enormes futbolistas viene pisando fuerte, y el Barça no ha dudado en atar a uno de sus máximos exponentes para mantener su hegemonía intacta. Pero pese a los diversos factores que avalan su fichaje, las dudas no han tardado en salir a la luz. El fantasma del caso Robinho sigue deambulando por la mente de todos los aficionados al fútbol. Y por si fuera poco, la difícil convivencia de dos gallos en un mismo corral sigue alimentando las dudas sobre el futuro rendimiento de Neymar en el Camp Nou. Pero no todos los factores generan dudas, hay motivos de sobra que invitan de lleno al optimismo. 

Y es que casos como el de Robinho, de estrellas emergentes del fútbol brasileño que acaban en fraude, se han dado únicamente en casos desesperados, donde los equipos daban todos los galones a jóvenes cracks que acababan devorados por la presión. Neymar llega a un equipo totalmente jerarquizado y en un clima idóneo para su adaptación al fútbol europeo. El brasileño estará acompañado de los mejores jugadores del mundo, será como un Máster para un becario más que prometedor, que deberá convertirse en redactor jefe en unos meses.

En su camino de aprendizaje, el brasileño tendrá como maestros a Messi, Iniesta y compañía. El temor a una mala convivencia es inexistente, plantilla, cuerpo técnico y junta avalan su fichaje, y Neymar se ha cansado de expresar su admiración hacia las estrellas azulgranas en los últimos años, donde los piropos han cruzado en numerosas ocasiones el Atlántico. Pese a que las salidas de Eto'o e Ibrahimovic son precedentes negativos, el fichaje de Neymar lleva gestándose casi 2 años, el tiempo suficiente para prevenir cualquier error. Neymar sabe a qué club llega, y el Barça sabe a qué jugador contrata.

Y por si a alguien aún le quedan dudas sobre su juego, el brasileño es el estilo de jugador que lleva pidiendo a gritos el equipo azulgrana en estas últimas temporadas. Messi no puede ser el único que tome responsabilidades a la hora de desequilibrar, y pese a que ha tardado en llegar, su socio al fin ha llegado. Neymar aporta un desequilibrio que ningún otro jugador en el mercado ofrece. El carioca es de los pocos jugadores que siguen manteniendo con vida el arte del regate, y el único (junto a Messi) capacitado para desbordar en estático. Pero que el regate no eclipse el resto de sus virtudes, donde se incluye por supuesto el gol. Hasta su salto a Europa, Neymar ha marcado 172 goles en 278 partidos, números estratosféricos para un chaval de 21 años.

¿Aspectos negativos? Sí, que tocará esperar varios meses a su debut. El Camp Nou, dolido por haber sido derrocado por el Allianz Arena como capital europea del fútbol, espera ansioso la llegada de un nuevo ídolo. Hace una década, cuando el Camp Nou vivía bajo una tempestad eterna, un brasileño sonriente y bailarín cambió la dinámica de un equipo. Diez años más tarde, al motor azulgrana le quedan aún muchos kilómetros por recorrer, y un nuevo alegre carioca llega para dar al chasis culé la capa de pintura que tanto necesita. La Capilla Sixtina del fútbol comienza su restauración.

Aitor Soler

miércoles, 13 de marzo de 2013

Una victoria para no volver a dudar

"Tened bien apretado el cinturón que esto tendrá larga vida", dijo Guardiola en su despedida. Palabras de las que muchos dudaron tras las 2 derrotas del Barça ante el Madrid en menos de 1 semana. Todo parecía indicar que la temporada del conjunto blaugrana dependería de su papel en la Champions, pese al liderato indiscutible en Liga. El término "fin de ciclo" volvía a salir a escena, un término que comienza a ser talismán para los intereses del club catalán.

Los precedentes no invitaban a pensar en una remontada del Barça. Los propios aficionados culés comenzaban a aceptar el fin de una etapa, y una vez más, se pecó de pesimismo. Un derrotismo a priori destruido, volvía con la fuerza de antaño. Pero esta vez los jugadores no estaban por la labor de facilitar su vuelta.

Solo así se explica la arenga previa al partido de Piqué. No se trataba de un llamamiento a la afición para que mostrara su fidelidad al equipo. Se trataba de una muestra un orgullo, que había sido herido y buscaba venganza. Los jugadores mandaban un mensaje cifrado a la afición. El mismo mensaje que dio Guardiola en verano de 2008: "Apretaos el cinturón que lo pasaremos bien". 

Cuando muchos ya se lo estaban desabrochando, los jugadores han querido recordarle a su hinchada la razón por la que el cinturón ha pasado tantos años bien abrochado. Con el espectáculo dado ante el Milan, es para que nadie se lo vuelva a aflojar. Que así sea.

Aitor Soler 

domingo, 10 de marzo de 2013

Listos para salir del fango

El Barça recuperó ante el Depor alguna de las sensaciones que le harán falta el martes para remontar la complicada eliminatoria ante el Milan. Unas sensaciones que perdió el día de San Siro y que ha tardado varias semanas en encontrar. Aquel día, los jugadores entraron por decisión propia en un terreno dominado por las dudas, y han tardado una eternidad en encontrar escapatoria. Tres semanas después, están listos para salir del fango.

Como si de arenas movedizas se tratara, los jugadores se encontraron en un panorama harto complicado. A falta de conocer una salida, los jugadores se dedicaron estas semanas a hacer todo lo posible por no perder, por no hundirse más en un fango que los atrapaba cada vez más. El miedo a ganar, el pánico a hacer un movimiento en falso que les condenara a hundirse se hizo con el mando del conjunto culé. Ese miedo llevó al Barça a dejar de lado su estilo. No se trataba de buscar un plan B, sino de ejecutar bien el plan A, algo que el estado de confianza no permitió hasta el sábado.

Ante el Depor, se vio el Barça más reconocible del último mes. Todavía queda por mejorar, ya que lo visto el sábado no será suficiente para eliminar al Milan, pero tras varias semanas atrapados en las arenas del miedo, los jugadores han encontrado la vía de escape. El lastre que poco a poco les hundía se ha quedado atrás, y la confianza que antes pesaba debe dar ahora el último impulso. Solo queda deshacerse de los últimos restos de fango que ante el Depor pesaron en el acierto del equipo. El martes no vale fallar.

Aitor Soler

miércoles, 27 de febrero de 2013

Dejar atrás el caparazón

Tras años y años de inolvidables éxitos, el Barça dio ayer, por primera vez en mucho tiempo, la imagen de equipo condenado al fracaso, con la sensación de haber concluido el ciclo más glorioso de su historia. Todo parecía indicar que tras su larga hegemonía, el club catalán abdicaba su poder en su máximo rival, dando comienzo la era del Real Madrid. Se avecinaba el principio del fin de un estilo, y comenzaba la agonía del Cruyffismo.

Nada más lejos de la realidad. Pese a la gran superioridad madridista en el Clásico de ayer, cuando mejor plantó cara el Barça fue cuando fue fiel a su estilo. A partir del 0-2, la moral de los de Roura se derrumbó, la desesperación fue el camino escogido por los jugadores. Mala elección sin duda, cada uno intentó llevar la guerra por su cuenta, lo que provocó ver al peor Barça en mucho tiempo. Por lo tanto, no es el momento de dejar atrás un estilo que tanta gloria ha dado. Pero tampoco es suficiente con jurarle fidelidad eterna.

El partido de ayer fue la gota que derramó un jarro de agua fría y de realismo. El Madrid ha encontrado, no solo la forma de parar al Barça, sino de ser superior, y de forma más que manifiesta. Lejos queda ya ese 5-0, la superioridad que demostró aquel Barça solo se puede repetir si innova en su estilo. Sus cimientos son fuertes, solo queda dejar atrás la versión de un estilo que se ha quedado pequeña para el talento de unos jugadores que quieren seguir haciendo historia.

Es la hora de salir de ese caparazón, que tantos éxitos ha dado pero que ahora se ha vuelto en contra del club que lo creó, para que dé comienzo la metamorfosis. Existen precedentes para el optimismo que fueron puntos de inflexión para crear el mejor Barça de la historia, como la invención del falso 9. Toca innovar a lo grande, materia prima hay de sobra. Es la hora del cambio para seguir haciendo historia, en el Barça no vale solo con ganar.

Aitor Soler

sábado, 23 de febrero de 2013

La hora de Villa

Cayó el Barça en San Siro y el interminable debate del 9 volvió a salir a escena. La teoría de que el club azulgrana necesita un plan b cada vez cuenta con más seguidores, cuyo número aumenta cuando las cosas se tuercen. Muchos se acuerdan de aquel veterano goleador sueco que enamoró al Camp Nou. Pese a su corta estancia en la ciudad condal, Henrik Larsson se ganó a la afición culé gracias a su compromiso, y sobre todo a sus goles. El sueco nunca alzó la voz para pedir un mayor papel en el equipo, y pese a ser uno de los actores secundarios de aquel Barça de Rijkaard, su participación fue decisiva. Tanto, que su huella sigue siendo imborrable.

Ya han pasado 7 años desde que el sueco abandonara la nave azulgrana, y en ocasiones se le echa todavía de menos. ¡Oh! El tan añorado perfil 'Larsson', el prototipo de delantero que tantas voces piden a gritos para la plantilla de Tito, a pesar de que a esa misma plantilla no le ha hecho falta un delantero de referencia para hacer historia. El deseado perfil 'Larsson' es ese delantero que aceptaría sin problemas ser suplente, pero que además, reuniría las condiciones adecuadas para jugar en el Barça, y que también tendría la capacidad de ser decisivo cuando el rival plantara el "autobús" en su área. Suena a poco menos que una utopía, y no precisamente barata tal como está el mercado. Pero, ¿y si ese delantero estuviera en la plantilla?

Y ese delantero no es otro que David Villa. El Guaje es en la actualidad uno de los jugadores más desaprovechados del mundo, y eso que su temporada es más que meritoria. Pese a los pocos minutos que ha jugado, ha acudido fiel a su cita con el gol. Con 11 dianas, es el 2º máximo goleador del equipo, pero entre el esquema táctico de Tito y la falta de ritmo tras su lesión, no ha contado con todas las oportunidades que seguramente mereciera. Pero más vale tarde que nunca, y es la hora de aprovechar el instinto asesino del Guaje. El asturiano llega con las piernas frescas y la puntería afinada para el momento más decisivo de la temporada. Pero su papel no debe acabar ahí.

El Barça le ofrecerá una renovación a la baja que le vinculará prácticamente hasta su retirada al club catalán. A sus 31 años, el Guaje da los últimos coletazos de su carrera, y qué mejor final que ante una afición que le adora. El club no puede prometerle los mismos minutos que otros jugadores clave de la plantilla sí tendrán, pero a Larsson no le hicieron falta demasiados para ser decisivo. Por otro lado, el Barça es garantía de competitividad, un posible destino como el Arsenal no le garantizaría la gloria deportiva, lo que supondría un triste broche final a su brillante carrera. En cuanto al tema económico, pocos clubes estarían dispuestos a pagarle su actual ficha, por lo que dentro o fuera del Barça, su sueldo bajaría.

Es la hora de Villa, el Guaje afronta unas semanas claves para el futuro del Barça y para el suyo propio. Es el momento de que dé la razón a base de goles a todos aquellos que tanto confiaron en él. Y si realmente esa confianza no fue en vano, llegará su elección final entre acabar su carrera lejos del Camp Nou o despedirse por la puerta grande, siguiendo las huellas que aquel sueco dejó grabadas. Será entonces cuando  Villa tenga la oportunidad de despedirse por una puerta por la que muy pocos han tenido el honor de salir, será entonces cuando la leyenda de Larsson le pertenezca y será considerado como el digno heredero de un dorsal que ha pasado una eternidad buscando portador. Todo esto será en un supuesto entonces, antes toca la vuelta de Copa. Esta es su hora.

Aitor Soler

jueves, 21 de febrero de 2013

El grito del guerrero

Justo cuando las fuerzas amenazaban con fallar, justo cuando la confianza podía derrumbarse, el héroe regresa de su odisea para que el ánimo permanezca intacto. Perder en San Siro supuso un duro golpe para un vestuario que no está acostumbrado a saborear el amargor de la derrota. Tras una trayectoria intachable, caer en el momento decisivo podría ser un derechazo directo a la moral del Barcelona. Pero Abidal no está por la labor de ver derrumbarse a sus compañeros y ha decidido volver en el momento más oportuno.

El francés ha conquistado por segunda vez una cima que muchos ni se plantean escalar. El defensa tuvo decidido desde el primer momento formar parte de la historia de este club, y ahora ya es leyenda, pero su lucha no acaba aquí. Abidal quiere agradecerle al Barça la espera que han tenido con él, y su vuelta se ha anunciado en el momento idóneo. Eric fue el primero en animar al vestuario cuando le diagnosticaron su cáncer, su lucha se convirtió en la fuerza del equipo, y ahora, tras la batalla ganada, vuelve para dar un grito de esperanza.

Su espíritu le ha hecho ganar una pelea en la que no las tenía todas consigo, y es que su vuelta era más que dudosa, tanto como ahora el pase del Barça a cuartos de la Champions. Su victoria debe servir como motivación al equipo. Remontarle un 2-0 al Milan es una leve cuesta en comparación con la cima que ha tenido que coronar en 2 ocasiones Abidal. Él ya ha agradecido la paciencia depositada, ahora es al vestuario al que le toca premiar su esfuerzo. Su lucha no puede quedar en vano. 

Aitor Soler

jueves, 17 de enero de 2013

Perdonaré que no acierten, pero no que no se esfuercen

Alexis Sánchez se ganó ante el Málaga en Copa del Rey sus primeros silbidos como jugador del Barça. El Niño maravilla aún no ha demostrado su apodo en el club catalán, y la afición, impulsada por su clásico catastrofismo, comienza a impacientarse. Pero, ¿realmente hay motivos? La buena marcha del equipo debería ser un margen más que suficiente para que la confianza no se derrumbara a las primeras de cambio.

La primera campaña del chileno fue más que ilusionante. Pese a sus lesiones, los números de Alexis fueron notables, y llegó a ser decisivo en algunos tramos de la temporada con sus goles, labor que no le compite. Su buen rendimiento caló en la afición, y algún sector de la hinchada llegó a declarar que el 9 de Eto'o al fin había encontrado heredero, gracias sobre todo a la faceta luchadora del chileno, su incasable ánimo por pelear cada balón le hizo ganar comparaciones con el camerunés.

Pero el fútbol carece de memoria, y toda la afición estaba convencida de que Alexis Sánchez justificaría en la siguiente temporada el elevado precio que se pagó al Udinese, una cantidad de la que el jugador no tiene ninguna culpa (algo que parecen olvidar muchos). Pese a ello, queda claro que el rendimiento del chileno no está a la altura del dinero que el club pagó por él, pero ¿los pitidos son la solución? No. Porque no es un problema de falta de calidad, el pasado año ya demostró que le sobraba, ni de ganas, nunca le faltarán. Es un problema de confianza, y el murmullo del Camp Nou no le ayudará a recuperarla. Incluso en el deporte, el músculo más importante puede ser el cerebro.

Ningún jugador ha logrado nunca escapar a los vaivenes que sufre la confianza. El ahora tan adorado Villa desató algún murmullo en el feudo blaugrana, estadio que también ha silbado a Ronaldinho o a Rivaldo, emblemas en su época del club. Incluso Laudrup o Koeman anteriormente se ganaron la desconfianza del público en su llegada, meses después tenían el Camp Nou rendido a sus pies. Algunos de esos silbidos coincidieron con épocas grises. Esta vez, no es el caso y la afición debe dejar atrás el pesimismo que tanto le acompaña y dar una muestra de confianza al jugador.

Las cuentas se sacarán a final de temporada. Mientras tanto, el jugador también debe poner de su parte. De momento, ha dado el primer paso, actitud le sobra. Pese a los fallos, no cesa en desmarcarse, pedir el balón y luchar por cada jugada. Solo queda que él mismo recuerde su juego, aquel que le llevó a ser considerado mejor jugador del Calcio, y digno heredero de Samuel Eto'o. Lo de años anteriores no pudo ser casualidad, y ya que el fútbol no tiene memoria, Alexis Sánchez sí debe tenerla, y así recordarle al mundo por qué se le llamó Niño maravilla

Aitor Soler

jueves, 29 de noviembre de 2012

Que hable el fútbol

Ya se conocen los 3 finalistas al Balón de Oro, no hay sorpresas: Messi, Cristiano Ronaldo y Andrés Iniesta se disputarán el galardón de mejor jugador del año. Será la cuarta edición consecutiva en la que aparecen 2 jugadores del Barça, y la sexta en la que Messi está entre ellos. El argentino podría ser el primer jugador de la historia en acumular 4 Balones de Oro.

Con estos datos, no debería haber duda de la supremacía del argentino, pero en cambio, sí que la hay. Año a año, Messi no solo bate todos los récords posibles (e imposibles), sino que se supera a sí mismo. Tiene el don de convertir lo extraordinario en habitual. Transforma jugadas imposibles en algo cotidiano, y pese a ello, nunca deja de sorprendernos. Los récords, adjetivos o premios ya nunca estarán a la altura de su juego.

Resulta curioso que Messi haya dejado atrás tantos registros, galardones y leyendas, y se siga cayendo en el error de compararle. Cristiano Ronaldo es un magnífico jugador, pero hace tiempo que perdió la estela del argentino, y no por deméritos propios. La prensa sigue vendiendo un debate tan solo alimentado por la rivalidad entre Madrid y Barça. Curioso que el portugués acuse a la prensa de su mala imagen, cuando es la que le posiciona en la pelea por un trono que no merece disputa.

La rivalidad Madrid-Barça habla, y mientras tanto el fútbol calla. Equiparar a Ronaldo con Messi solo perjudicará al portugués. Bueno, al portugués y a Iniesta, supuestamente el tercero en discordia. Mientras sea la rivalidad la que hable, el manchego deberá permanecer callado sin aspirar a un mejor reconocimiento que hace tiempo merece. Seguro que el bueno de Andrés aceptará con gusto permanecer callado para seguir hablando en el campo.

 Aitor Soler