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domingo, 25 de mayo de 2014

Llegar más allá del vencedor

Dicen que en la memoria solo hay hueco para los vencedores, y que son los títulos los únicos billetes que dan entrada a la eternidad. Pues ayer un subcampeón decidió desafiar estos principios. El Cholo y sus hombres rememoraron un diálogo de la película Gladiator: “Hoy he visto cómo un esclavo se volvía más poderoso que el emperador de Roma”. Máximo, al igual que el Atlético, cayó derrotado. Pero su lucha desigual conmovió a todo el Imperio, tanto como el equipo colchonero a todo el continente futbolístico.

Tras un año retando a todos los tópicos que le daban por muerto antes de luchar, y después de derribarlos todos partido a partido, el Atlético, pese a no ganar, volvió a vencer a la historia. Porque el vacío en el palmarés que supuso la derrota lo llena un orgullo que sigue intacto. No hay lugar para lamentos y decepciones en un equipo que posee un ánimo de acero. "Este partido no merece una lágrima. Cuando se entrega la vida no hay nada que decir", dijo el Cholo nada más acabar el partido. Esta vez la gloria no fue solo para el vencedor. 

La orejona no estará en las vitrinas rojiblancas. La Champions puso rumbo al norte de la capital. Tras 12 años de interminable espera, las nueve Copas de Europa blancas ya tienen su tan anhelada compañera. Pero la tan ansiada, y ya conseguida, Décima estuvo a poco más de dos minutos de seguir siendo una obsesión. Fue entonces cuando Ramos se convirtió en un coloso para sujetar a su equipo y sanar la hemorragia que sufría el orgullo de su equipo, y también el de su capitán, Iker Casillas.

La leyenda del conjunto blanco se reencarnó en el camero. La épica acudió a la llamada del fútbol que pusieron Isco, Di María y Modric, pero Ramos fue el que tomó el último testigo. Un mérito que no sería tan recordado si su técnico hubiera sido otro, y no Ancelotti. El Madrid ganó con autoridad su décima Copa de Europa. Su palmarés ya forma parte de la historia del deporte, como los 5 Mundiales de Brasil o los 18 Oros Olímpicos de Phelps. Pero en la historia no solo caben títulos.

Aitor Soler

sábado, 24 de mayo de 2014

La final de lo inimaginable

Ser el mejor equipo de la capital, la aspiración de dos equipos que durante más de un siglo ha alimentado una de las rivalidades más auténticas en la historia del fútbol. Hoy, tras 111 años de sufrimientos y alegrías a partes desiguales, Real Madrid y Atlético de Madrid no solo se disputan el reino futbolítico de su ciudad, sino el de todo un continente. Un escenario impensable hace tan solo unos meses.

Porque pese a los buenos refuerzos del equipo blanco en verano, la baja de Mourinho parecía ser una tragedia irreparable para muchos. Aficionados y entendidos de la materia merengue (o supuestamente entendidos) vislumbraban de nuevo un Madrid incapaz de gobernar Europa, y volviendo a ser el hazmerreír entre los grandes clubes del continente. El vacío que provocó la marcha de Mourinho era directamente proporcional a la desilusión que generó la llegada de Ancelotti. Un desencanto que ni los fichajes de Bale, Isco y compañía parecían poder paliar.

Casi un año después del nacimiento de esa decepción generalizada, el Madrid de Ancelotti sueña con gobernar Europa, algo que el antecesor del técnico italiano no tuvo la ocasión ni de imaginar. Como tampoco ningún atlético era capaz, no de imaginar, ¡de soñar! con estar en la final de la máxima competición de clubes del mundo.

¿Quién iba a ser capaz de esbozar en su mente a un Atlético capaz de dejar atrás a Milan, Barcelona y Chelsea cuando no hace tanto estaba más cerca del descenso que de Europa y era eliminado por un 2ª B en la primera ronda de la Copa del Rey? Fue entonces cuando Simeone cogió las riendas del equipo. No han pasado ni tres años de aquello y la hinchada colchonera ya ha celebrado cuatro títulos, y está por mérito propio capacitada para imaginarse festejar un quinto. Nada más y nada menos que una Champions League. ¿Quién lo iba a decir cuando no hace tanto jugarla ya era suficientemente motivo para ir a Neptuno?

Lisboa acogerá el derby de los derbys. El Estadio da Luz será el mejor escenario para una final inimaginable como la de hoy. En ese mismo estadio Grecia ganó una Eurocopa a la anfitriona, Portugal, hace 10 años. Así que, ¿queda alguien todavía con la osadía suficiente de querer predecir lo que ocurrirá esta noche?

Aitor Soler

jueves, 10 de abril de 2014

El Atlético vence a la historia, y el Barça se reencuentra con ella

Tan cerca y a la vez tan lejos. Puede parecer un tópico (de hecho lo es), pero refleja a la perfección la derrota del Barça ante el Atlético en estos cuartos de Champions. El equipo de Martino estuvo a un gol de provocar una prórroga que seguramente hubiera cambiado el signo del partido. Pero pese a ser solo un tanto el que necesitaba, nunca dio la impresión de poder marcarlo. Y eso es lo preocupante.

Solo hubiera faltado un chispazo de sus cracks para que una jugada intrascendente se transformara en medio billete hacia las semifinales, pero sin fuego no puede haber chispa que valga. Sería muy fácil tirar de estadísticas y criticar a Messi por lo poco que ha corrido (solo 1'5 km más que Pinto), tan sencillo como analizar los deméritos del Barça, y no elogiar al Atlético. Y en ambos casos, los principales responsables son los técnicos.

El equipo del Cholo fue la pesadilla de la que el Barça lleva queriendo huir varios años, pero a la que no encuentra escapatoria posible. No pareció en ningún momento que fuera el Atlético el que llevara 40 años sin disputar unas semifinales de Champions. Ni la historia ni la calidad de los jugadores del Barça pudo frenar la voraz competitividad que posee el equipo colchonero. 

Virtud de unos, y defecto de otros. Los parches de Martino fueron útiles en otras citas importantes de la temporada, pero los remedios del técnico argentino no han servido para detener completamente la hemorragia. No hay innovación en un estilo que merece tanta fidelidad como nuevas pinceladas que le permitan volver a ser competitivo en Europa. No se trata de cambiar de forma drástica la manera de jugar, pero el Barça de Guardiola nunca jugó igual cada año (ni cada partido). El Barça del Tata sí lo hace.

Los pequeños retoques que Pep iba dando a su equipo permitieron a aquel Barça ser competitivo siempre, partido a partido, al igual que este Atlético. Tan opuesto en estilo y tan semejante en filosofía de trabajo. Ahora, tras caer en Champions por tercer año consecutivo, y aunque ganen los dos títulos por los que aún pelean, el Barça deberá hacer en un verano (si le dejan) lo que no ha hecho en varios años.

Esta vez la Capilla Sixtina del fútbol no necesita una nueva capa de pintura, una labor en la que el Tata Martino hubiera cumplido de sobra si ese hubiera sido su cometido. Pero no, la misión que debe afrontar el Barça ahora es construir una nueva obra sobre unos cimientos que siguen siendo firmes. "Solo" necesita un artista que sepa utilizar los pinceles y las brochas de manera adecuada. Aunque quién sabe, siendo el fútbol tan cíclico como el arte. Quizá el Renacimiento haya acabado su época gloriosa. Y sea la hora del Barroco. 

Aitor Soler

miércoles, 2 de abril de 2014

El muro belga frena la magia de Iniesta

Muchas veces intensidad suele ser sinónimo de partido bronco, donde la agresividad le gana la partida al entretenimiento. Pero hay otras ocasiones en las que se juntan dos colosos, como Barça y Atlético, y es entonces cuando la épica se vuelve arte, y los artistas se vuelven guerreros. Y los aficionados sufren, pero sobre todo disfrutan con sus gestas.

Hazañas que quedan recordadas en el lienzo de la memoria, el museo donde solo tienen hueco las mejores obras. La exhibición de Iniesta es sin duda digna de permanecer eternamente en su mejor galería. El manchego fue un mago entre decenas de guerreros, y su habilidad fue indescifrable para el ejército del Cholo, excepto para el héroe rojiblanco, Courtois.

El fútbol suele recordar a los goleadores, pero las paradas del portero belga robaron toda la gloria al tremendo gol de Diego Ribas. Courtois fue un titán bajo la portería, sus intervenciones sanaron las hemorragias que Iniesta y Neymar comenzaban a abrir en el pelotón colchonero.Manchego y brasileño hubieran firmado que el combate no se detuviera, pero el colegiado señaló el final, y la muralla belga terminó en pie la batalla.

El pitido final fue un regalo para los cansados guerrilleros atléticos, y un frenazo para la avalancha culé, que murió en el intento, y cuyos restos apagaron el intenso fuego de la lucha. Pero las cenizas de la batalla resurgirán la próxima semana, en un escenario propicio para que el batallón de Simeone dé un paso importante en su camino a Lisboa. El Calderón será las Termópilas, donde el Atlético se aferrará a la hazaña de su guardameta. Una fortaleza inexpugnable que solo la habilidad de un mago puede conquistar. 

Aitor Soler

lunes, 17 de marzo de 2014

Manel Montilla: "Ahora cualquiera puede ser fotógrafo"

Entrevista a Manel Montilla Fotoperiodista de Mundo Deportivo


Trabaja como fotógrafo en el decano de la prensa deportiva española, y con su cámara ha inmortalizado al mejor Barça de la historia y ha retratado a algunos de los deportistas más reputados de la última década, como Juan Carlos Navarro, Gerard Piqué o Marc Márquez. Manel Montilla (Barcelona, 1971) lleva desde febrero de 1991 trabajando para Mundo Deportivo, labor que compagina con la enseñanza, ya que es profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) del Master de Fotoperiodismo. Una vocación docente que va más allá de las aulas y llega hasta internet, donde comparte sus trabajos con la intención de mostrar los entresijos de su profesión a los que como él, son amantes de la fotografía.

¿Qué le aporta compartir sus fotografías en las redes sociales?

Me gusta compartir las fotos porque tengo un espíritu didáctico, me gusta enseñar y compartir mi trabajo con la gente a la que le gusta la fotografía. No veo mal que el fotógrafo tenga su propio blog. Es una manera más de explicar qué haces y cómo lo haces. Al igual que un pintor hace exposiciones, puedes aprovechar internet para exponer tu trabajo.

Pero existe el dilema entre exponer tu trabajo gratuitamente o no hacerlo para que así la gente que esté interesada en ver tus fotografías, compre el periódico…

Es un dilema que estamos teniendo ahora en estos años por el trasvase del formato papel al servicio digital. Hay que saber revertir tus publicaciones en internet en algo provechoso para el medio en el que trabajas. Si yo pongo en Twitter una foto mía acostumbro a poner siempre @MundoDeportivo o un link de la página que te envíe al diario, y esos clicks más vienen muy bien al medio online. Twitter debe ir más allá de lo personal, hay que hacerlo partícipe de que trabajas en un determinado medio, en mi caso en Mundo Deportivo, y Mundo Deportivo debe sacar provecho de que yo tenga Twitter. Siempre que publico algo en las redes sociales, intento citar al medio donde trabajo, por ejemplo cuando comparto una galería o una portada, esta propaganda le viene muy bien a la empresa donde trabajas.

¿Y esta propaganda afecta a su independencia como fotoperiodista?

Hay fotos periodísticamente que son muy buenas, pero que no pueden ser publicadas por la línea editorial del periódico en el que trabajas. Mundo Deportivo es un diario barcelonista y por muy buenas que sean algunas fotos, no las puede publicar en portada, mientras que a un diario generalista o más neutral no le importaría publicar una imagen de un jugador lamentándose en el suelo. Por ejemplo, Messi tirándose del pelo porque el Barça ha perdido, artísticamente para mí sería una muy buena foto, pero seguro que no sería portada de Mundo Deportivo, porque el diario no querría meter a Messi en portada lamentándose porque sería como una crítica subliminal.

¿Entonces la línea editorial de un medio se puede vislumbrar en una imagen sin tener que leer el texto que le acompaña?

Exacto. Por ejemplo, si yo pillara a Víctor Valdés circulando en moto, periodísticamente sería una foto muy buena porque los jugadores tienen prohibido usar ese vehículo, pero en el diario seguramente no la publicarían. Sería pegarle un palo al jugador, y Mundo Deportivo no me compraría la foto.

En ese caso, ¿preferiría trabajar en otro medio que te garantizara mayor independencia?

No, yo estoy muy contento en Mundo Deportivo, y cada medio tiene sus propias restricciones dentro de su línea editorial. Es difícil ser neutral cuando trabajas en un medio.

Y dentro de ese medio, ¿cómo es el trabajo de un fotógrafo cuando ha de cubrir un determinado evento deportivo?

Normalmente vamos entre tres y cinco fotógrafos, depende del evento, y nos organizamos para tener todos los ángulos cubiertos y así sacar las mejores fotos posibles. En mi caso, en Mundo Deportivo, debemos mandar las fotos a la media parte. En las agencias o en otros medios, el método de trabajo puede ser distinto y te obligan a mandar fotos durante el transcurso del partido.

¿Y puede llegar a pesar en algún momento la obligación o el estrés de tener que captar imágenes de calidad durante un tiempo limitado? 

Ese estrés va desapareciendo con la experiencia y con la seguridad que sumas con el paso del tiempo. Es parecido a conducir, al principio siempre hay nervios y has de pensar dónde cambiar de marcha, y cuando ya llevas un tiempo conduciendo, trasciendes de los mandos del coche y lo haces de manera automática. Hacer fotos es lo mismo, cuando empiezas te preocupas por la luz o por el enfoque, y luego ya lo haces de manera instintiva. Al principio te domina la cámara a ti, pero lo importante es que tú domines a la cámara.

Y cuándo ya tiene hechas sus fotos, ¿cómo es el proceso de selección y complementación con el texto? ¿La rivalidad entre periodistas y fotógrafos existe o es un mito?

Existe y suele cuando has de escoger una foto para una noticia o artículo. Igual tú tienes una idea en mente y valoras aspectos de la foto que el periodista no conoce, y al final la foto que se publica no es la mejor. Son circunstancias que se dan más en los diarios deportivos, donde se publican muchas más fotografías de un mismo partido que en un medio generalista.

¿Esa rivalidad puede ser también un problema añadido más allá del contenido, es decir, a la hora de maquetar y diseñar la página?

El diseño es fundamental. Aunque las fotos sean buenas, si la edición no es buena, el producto se ve afectado. Por eso es importante saber qué imágenes son buenas y merecen ser publicadas, y para saber escoger es necesaria una buena edición, tanto para el papel como para las galerías que hacemos en la web. La figura del editor es muy importante dentro de la redacción, los directores deberían invertir más en potenciar esa tarea, y lamentablemente es la que más está desapareciendo debido a la crisis. Ahora los redactores maquetan su propia página, y no todos valen para esa función. La celeridad y las prisas en el periodismo son factores que pueden hacer que no escojas la foto idónea para una compaginación que pide otro tipo de imagen.

Y más allá de la figura del editor que se ha visto como la gran perjudicada por la crisis en el periodismo, ¿cómo ha afectado la mala situación económica a su trabajo como fotógrafo?

Hemos entrado en un área digital, donde la rapidez en el envío de las fotos tiene más importancia que su calidad. Esta inmediatez hace que hagamos fotos vulgares, que no son fotos, son documentos instantáneos. Por ejemplo, cuando tengo que cubrir una salida del Barça, y he de fotografiar a los jugadores saliendo del avión y mandar la foto lo antes posible a la redacción, poco importa si la cámara es profesional o es la de un móvil. Y el producto es peor. Hoy en día todo el mundo puede ser fotógrafo. Cualquiera que tenga un móvil, tiene una cámara en las manos. Antes, un redactor sin medios no podría serlo, porque tenía que revelar el carrete, tenía que escanearlo y tenía que mandar la foto a la redacción. Ahora desde el móvil la puedes enviar, seas periodista, aficionado o jugador.

Hablando de los jugadores, ¿cómo es la relación de un fotógrafo con los deportistas? ¿Se ha visto afectada esa relación por el impacto de las redes sociales sobre los jugadores? 

El uso de las redes sociales por parte de los futbolistas ha afectado muchísimo a la fotografía. Tú haces fotos de ellos subiendo al avión cuando viajan o entrenando, y luego ellos publican sus propias fotos dentro del vestuario, imágenes que tienen mucho valor para los diarios, que las publican sin ningún problema. Es un factor que nos ha perjudicado, porque ellos se han convertido también en fotógrafos. Es un mercado que está ahí y los medios lo aprovechan. Además, antes los jugadores eran mucho más accesibles, yo no lo he vivido pero algunos compañeros me han contado que podían entrar en los vestuarios y hablar con los jugadores, pactar fotos con ellos para alguna entrevista, etc. Los medios se han multiplicado y ya no existe ese contacto tan cercano que existía hace 20-30 años.

Pero ese contacto sigue existiendo a la hora de hacer retratos a los jugadores, y es necesario para publicar otros géneros como la entrevista o el reportaje. ¿Cómo es el trabajo cuando se ha de retratar a un deportista?

Cuando vas a hacer una entrevista a un deportista muy importante, hay que tener muy claro qué quieres hacer, cómo lo quieres hacer y con qué lo quieres hacer, porque tienes dos minutos para fotografiarle y no puedes fallar. Igual quieres que el protagonista se ponga un gorro, y él no está por la labor, y en ese momento tienes que improvisar y hacer otra foto que sea tan publicable como la que tenías pensada anteriormente.

La foto más especial de Manel Montilla
Portada Mundo Deportivo 18/12/2006
Y en cuanto a fotos publicables, ¿se siente orgulloso de alguna fotografía en especial suya que haya sido publicada?

Sí, una que siempre recuerdo y que tuvo un gran impacto periodístico en su día. Para que una foto tenga ese impacto y sea buena es básico que explique lo que ha pasado. Se trata de una foto que hice en el Mundial de clubes disputado en Yokohama (Japón) en la temporada 2006/2007 durante la última etapa de Rijkaard. Capté a un niño japonés ataviado con una bufanda del Barça llorando tras la derrota del equipo en la final, y fue portada del diario al día siguiente. Su retrato fue la imagen elegida para la portada de aquel día, por delante de otras fotos que reflejaban alguna acción o lance del partido, por lo que tengo un gran recuerdo de esa foto.

Y más allá de las fotos, ¿hay algún evento deportivo que haya cubierto que lo recuerde con especial ilusión?

Sí, la final de la Champions League disputada Wembley que ganó el Barça en 2011. Tuve la suerte de que Messi celebró el gol corriendo hacia mi posición, y pude hacer buenas fotos.

Entonces para ser fotógrafo se necesita algo más que experiencia y una buena cámara, ¿no? También es necesaria la suerte…

Sí, la suerte es un factor muy importante en mi trabajo. Yo siempre hago la comparación entre un fotógrafo y un delantero. El delantero puede ser muy bueno y marcar muchos goles, pero también necesita suerte para que le llegue el balón, y debe de estar atento cuando le llegue. A los fotógrafos nos pasa lo mismo. Si no estoy concentrado o no estoy al loro con lo que está pasando, cuando llegue esa acción no la voy a poder fotografiar. La suerte es un componente importante, pero hay que buscarla.

Y en caso de buscar, pero no encontrar esa suerte, ¿cree que es bueno el uso de programas de manipulación de la imagen como el Photoshop para intentar mejorar la calidad de la fotografía?

El Photoshop tiene que ser una herramienta secundaria. Cuanto más conocimiento tenga el fotógrafo sobre este programa, peor, ya que tendrá un arma de saber cambiar muchas cosas de la imagen, y lo mejor es no cambiarla. Lo único imprescindible es controlar la edición y corrección de pequeños errores, pero no hasta el punto de manipular la realidad.

Y hablando de la realidad, ¿cuál es la realidad futura de su profesión? ¿Tiene vida la fotografía más allá del papel, es decir, en una plataforma online?

Habría que reducir los costes, pero la fotografía también tiene hueco en la red. Si un determinado medio quiere hacer un seguimiento a un equipo, necesitará fotógrafos para sus galerías de imágenes y archivos. La figura del fotógrafo, sea digital o en papel, no tiene por qué desaparecer, aunque quizá sea menos gente la que se ocupe del sector gráfico. Cuando reduces los costes, provocas que sea tu propio redactor el que haga las fotos con su móvil, pero estas rebajas en la inversión por parte de los medios no solo afecta a los fotógrafos, también a los periodistas.

Aitor Soler

miércoles, 13 de marzo de 2013

Una victoria para no volver a dudar

"Tened bien apretado el cinturón que esto tendrá larga vida", dijo Guardiola en su despedida. Palabras de las que muchos dudaron tras las 2 derrotas del Barça ante el Madrid en menos de 1 semana. Todo parecía indicar que la temporada del conjunto blaugrana dependería de su papel en la Champions, pese al liderato indiscutible en Liga. El término "fin de ciclo" volvía a salir a escena, un término que comienza a ser talismán para los intereses del club catalán.

Los precedentes no invitaban a pensar en una remontada del Barça. Los propios aficionados culés comenzaban a aceptar el fin de una etapa, y una vez más, se pecó de pesimismo. Un derrotismo a priori destruido, volvía con la fuerza de antaño. Pero esta vez los jugadores no estaban por la labor de facilitar su vuelta.

Solo así se explica la arenga previa al partido de Piqué. No se trataba de un llamamiento a la afición para que mostrara su fidelidad al equipo. Se trataba de una muestra un orgullo, que había sido herido y buscaba venganza. Los jugadores mandaban un mensaje cifrado a la afición. El mismo mensaje que dio Guardiola en verano de 2008: "Apretaos el cinturón que lo pasaremos bien". 

Cuando muchos ya se lo estaban desabrochando, los jugadores han querido recordarle a su hinchada la razón por la que el cinturón ha pasado tantos años bien abrochado. Con el espectáculo dado ante el Milan, es para que nadie se lo vuelva a aflojar. Que así sea.

Aitor Soler 

domingo, 10 de marzo de 2013

Listos para salir del fango

El Barça recuperó ante el Depor alguna de las sensaciones que le harán falta el martes para remontar la complicada eliminatoria ante el Milan. Unas sensaciones que perdió el día de San Siro y que ha tardado varias semanas en encontrar. Aquel día, los jugadores entraron por decisión propia en un terreno dominado por las dudas, y han tardado una eternidad en encontrar escapatoria. Tres semanas después, están listos para salir del fango.

Como si de arenas movedizas se tratara, los jugadores se encontraron en un panorama harto complicado. A falta de conocer una salida, los jugadores se dedicaron estas semanas a hacer todo lo posible por no perder, por no hundirse más en un fango que los atrapaba cada vez más. El miedo a ganar, el pánico a hacer un movimiento en falso que les condenara a hundirse se hizo con el mando del conjunto culé. Ese miedo llevó al Barça a dejar de lado su estilo. No se trataba de buscar un plan B, sino de ejecutar bien el plan A, algo que el estado de confianza no permitió hasta el sábado.

Ante el Depor, se vio el Barça más reconocible del último mes. Todavía queda por mejorar, ya que lo visto el sábado no será suficiente para eliminar al Milan, pero tras varias semanas atrapados en las arenas del miedo, los jugadores han encontrado la vía de escape. El lastre que poco a poco les hundía se ha quedado atrás, y la confianza que antes pesaba debe dar ahora el último impulso. Solo queda deshacerse de los últimos restos de fango que ante el Depor pesaron en el acierto del equipo. El martes no vale fallar.

Aitor Soler

domingo, 20 de mayo de 2012

Reflexiones tras la final

Es la primera vez que oigo más críticas que elogios hacia un equipo que gana su primera Champions League. Bien es cierto que la forma de conseguirla no fue nada vistosa, pero no se debe desprestigiar el título conseguido por los Blues. Usó sus armas y las aprovechó cuando llegó el momento, como siempre a lo largo de esta edición de la Copa de Europa. Aún así, nunca consideraré este método una vía segura hacia el éxito por varios motivos...

Lo primero de todo: se trata de un estilo en el que le das la iniciativa al contrario. Por muy bien que se te dé defender, los recursos ofensivos tienen un abanico más amplio que los defensivos. El factor sorpresa siempre estará bajo el dominio del contrario. Pese a que defender sea tu mayor virtud, con una maniobra así no solo dependerás de tu rival, sino también de la suerte, y los grandes equipos deberían aprender a planificar sus partidos sin ella.

Los grandes equipos lo son porque tienen continuidad en sus proyectos ganadores. El fútbol siempre te devuelve lo que le das. La mayoría de equipos que saborearon las mieles del éxito con una táctica como la empleada por Di Matteo no tardaron en caer, y posteriormente, en desaparecer. Fueron imperios efímeros. No es compatible una planificación a largo plazo con un juego así. Sin embargo, los equipos que todos recordamos por sus éxitos siempre ofrecieron algo más, y cuando llegó el momento del fracaso, renacieron de sus cenizas.

Esos equipos, al contrario que el Chelsea, nunca recibieron críticas cuando ganaron. Nunca se tuvo dudas de sus victorias. Se ganaron la admiración del planeta por su buen trato al balón y al espectador. Por ello, hoy en día los recordamos. Porque los títulos te dan la gloria, pero solo la forma de ganarlos te convierten en dueño de la eternidad.

Con esto no quiero quitar mérito a la victoria del Chelsea. Fue justo ganador. Hablar de injusticias en el fútbol es una pérdida de tiempo que muchos siguen cometiendo. Pero quitaos de la cabeza esa idea de que este método seguirá dando sus frutos a los blues. El fútbol acaba poniendo a todo el mundo en su lugar.

Aitor Soler

lunes, 30 de mayo de 2011

Camino hacia la eternidad

Os debemos una, y estos no fallan. Palabras de Pep Guardiola en mayo de 2010 tras la consecución del título liguero. Pese a la gran temporada realizada, el no poder asistir a la final del Bernabéu dejó cierta amargura.
Esas palabras pesaban ayer más que nunca por la gran carga emotiva que conllevaba la final. De no haber conquistado la cuarta Champions, podrían haberse convertido en una verdadera losa para el futuro. Pero en el momento en que los culés recordaron esa cita de su entrenador la duda dejó de ser una opción. Una ambición impecable, que no euforia, acabó con cualquier síntoma de victimismo. La confianza acudía de nuevo a la llamada.

Un ambiente espectacular presidía una final que, en cuanto a entretenimiento y fútbol, cumplió con las expectativas. Dejando de lado todo el simbolismo que rodeaba el choque, el fútbol al fin se erigió como gran protagonista. Dos estilos claramente definidos que habían llevado en volandas a sendos equipos al último peldaño antes de alcanzar el tan ansiado trofeo. Y sin embargo, a uno de ellos no le quedó otro remedio que arrodillarse ante el otro. Ni el más osado hubiera augurado tal diferencia entre ambos. Pero la hubo, el fútbol quiso premiar al Barcelona por su buen trato al balón, pero sobre todo, por su buen trato al espectador.

Porque el Manchester no fue el único que se arrodilló. Todo el planeta futbolístico se rindió ante el maravilloso juego de los de Guardiola ofreciendo sus mejores halagos. Porque si un Señor como Alex Ferguson reconoce que es la mayor paliza que ha sufrido como técnico es que algo increíble ha tenido lugar. Y tal vez sea ese término uno de los candidatos para definir el equipo actual del Barça. No solo por el palmarés, sino por la forma de conseguirlo. Algo que nuestras retinas cuidarán para que jamás nada pueda borrarlo. Simplemente irrepetible, porque los títulos te hacen entrar en la historia, pero la manera en que se consiguen te adueñan de la eternidad. Una eternidad que guarda su trono para el rey del fútbol que sigue dejando por donde pasa un legado increíble. Su leyenda le persigue, pero tardará mucho en alcanzarle. La eternidad deberá seguir reservando el lugar más alto para Leo Messi. Imposible que alguien pueda usurpar el trono más justo del planeta.


 Pero no solo cabe remitirse a las maneras futbolísticas para ser recordado, porque si hay algo que merece permanecer en nuestra memoria tanto como la brillantez de su juego, es el grandísimo gesto que tuvo Carles Puyol en prestar su brazalete a Eric Abidal, además de acordarse de su compañero Miki Roqué. Porque la superación es una batalla sin fin, y ellos ya han conseguido vencerla. Y porque el símbolo y estandarte del equipo ceda el protagonismo en momentos en los que puedes ser el primero en probar las más dulces mieles del éxito es símbolo de grandeza. Una grandeza cuyo fútbol ha cautivado nuestros ojos, y que ha conquistado nuestro alma con gestos como ese.


 La historia ya tiene un nuevo capítulo, pero falta mucho por escribir.

Aitor Soler

sábado, 28 de mayo de 2011

Una cita con el nacimiento de la historia

Nada mejor que la final de la Champions League para que FC Barcelona y Manchester United vuelvan a cruzarse en el camino. Cualquier otro escenario se hubiera quedado pequeño ante el aura de estos dos enormes conjuntos. La carga simbólica, tal vez anecdótica, no hace más que sumarle más belleza, si cabe, al partido. Un auténtico choque entre la tradición, entre el juicio de la historia, pero sobre todo, entre el fútbol. Difícil encontrar mejor lugar que Wembley para celebrar tal espectáculo. Todo un placer para la vista, y un lujo para el recuerdo.

La similitud en las trayectorias de Manchester y Barça es, cuanto menos, curiosa. Ambos han sido siempre clubes laureados y respetados, pero la grandeza de Europa les dio la espalda durante un largo período premiando a otros clubes. Pero a pesar de esto, los ingleses no tardaron demasiado en llevar su primera Copa de Europa a sus vitrinas (1968). Mientras que el Barça tuvo que esperar a 1992 para vencer su vitimismo y sentirse al fin un verdadero grande. Y sí, ambas fueron en el antiguo Wembley, donde sobre su imborrable y mágica sombra se levanta ahora la magnífica obra de Norman Foster.

Ese triunfo del Barça supuso un gran alivio para los aficionados culés, pero nadie imaginaba que eso tan solo era el comienzo de una era. La sentencia de que el fútbol que implantó Cruyff sería el único patrón a seguir de ahí en adelante. Fútbol ofensivo al más puro estilo holandés, la posesión de la pelota sería el eje por el que el juego giraría, la victoria siempre llegaría desde el buen juego, la única vía posible. Un estilo que provocó cambios en todo el engranaje barcelonista, y que no se limitó al primer equipo. Un proyecto de futuro invadió la Masía, un factor incuestionable e imprescindible en esta filosofía, y que hizo posteriormente sentirse al Barça un gigante del fútbol.

Sin embargo, no solo en Can Barça se auguraba el comienzo de un nuevo ciclo. Una etapa negra en Manchester hizo llegar a los baquillos a un caballero de este deporte, Alex Ferguson. Pero nadie se hubiera atevido a apostar que duraría más de dos décadas dirigiendo al United, y así ha sido. Llegó en 1986 y devolvió a los Diablos Rojos su hegemonía en Inglaterra, y posteriormente en Europa. Dotó al equipo de un juego, tal vez no demasiado estético, pero sí eficaz. Un juego británico basado en la velocidad y en aprovechar la mínima ocasión, además de ser grandes expertos en el juego de estrategia. Pero tenía algo en común con la filosofía Cruyffista, colocar a la cantera como base del éxito.

Etapas negras a parte, ambos son, por méritos propios, los mejores clubes de las dos últimas décadas. Seguramente por poseer un estilo de juego definido, y sobre todo, por ser fiel a él. Toda una garantía de éxito. La gloria ya es suya, y hoy ambos estilos lucharán por la eternidad en el templo que les vio nacer.  Porque dos estilos tan opuestos jamás se parecieron tanto. ¡Sean bienvenidos al mayor espectáculo del mundo!

Aitor Soler

jueves, 10 de marzo de 2011

Un equipo en el que confiar

Miles de emociones disparó el choque entre Barça y Arsenal, desde el augurio de una noche mágica para el barcelonismo, hasta un derrotismo débil, pero latente y renacido con el gol gunner. Sin embargo, unos jugadores se han propuesto borrar ese miedo que ha acompañado a los culés de tantas generaciones a base de pasión y entrega, algo que al fin la afición ha sabido captar. El Camp Nou ha respondido, el feudo azulgrana ha sido el de las grandes noches europeas, y la confianza es ahora la que late con más fuerza que nunca.

Vayamos por partes. Más allá de la gran trascendencia del partido, el protagonismo de la eliminatoria recayó, en gran medida, en la bajas de ambos conjuntos. Mientras que en Can Barça la ausencia de Puyol parecía hacer temblar el engranaje defensivo culé, en tierras londinenses un Arsenal mermado por las bajas se clasificaba para la final de la Carling Cup. Razones que supondrían una prueba de fuego para los banquillos de sendos clubes y una inyección de moral en caso de superarla, que cayó de lado azulgrana, contando todos sus partidos por victorias y donde los no habituales, como Mascherano, Keita o Adriano, tuvieron un gran papel. Mientras tanto, el Arsenal no conseguía romper su racha de 6 años sin llevar un título a sus vitrinas, perdiendo la final ante el Birminghan de forma trágica.
Por lo tanto, las dudas sobre el fondo de armario azulgrana fueron disipadas en el mejor momento de la campaña, hecho que fue un plus importantísimo de confianza para toda la plantilla y afición. Guardiola ya dijo que la participación de los suplentes es fundamental para el éxito, palabras que quedaron con ratificadas con las buenas actuaciones de Adriano, y sobre todo de un Mascherano que justificó su apodo de "el Jefecito", imperial en la recuperación y vital en el último ataque gunner, su jugada bien puede valer una Champions.

En otros aspectos cabe destacar la importancia de los galones. Para llegar a ser el número 1 no vale solo con ser un privilegiado física y técnicamente. Conlleva la responsabilidad de aparecer en los grandes partidos, de marcar las diferencias en momentos difíciles. ¡Y qué mejor escaparate para hacerlo que en la Champions League! Messi no se arruga en los partidos importantes, ya lo demostró la pasada edición también ante el Arsenal firmando una actuación únicamente a su alcance, esta vez no pudo repetirla pero nadie se lo echará en cara: abrir el marcador con un tanto de hemeroteca y no errar desde los 11 metros para encaminar la eliminatoria, dos goles que significaron el premio a su gran partido.
Sin embargo, Messi tiene la suerte de compartir los galones con otros dos maestros del balón. Las actuaciones de Iniesta y Xavi (tanto crucial el suyo para igualar la eliminatoria) no se quedan atrás respecto a la del astro argentino, ambos hilvalaron las jugadas de su equipo, dando un recital en el centro del campo, convirtiendo al Arsenal en un equipo simple y vulgar, y minimizando a sus 2 máximos estandartes, Cesc y Wilshere.

Para finalizar, es obligatorio destacar la importancia de esta responsabilidad, la cual es discriminada bajo la sombra de lo que solo capta la vista. Estos jugadores a parte de ser capataces en el juego de su equipo, lo fueron también para que la afición venciera su derrotismo y convirtiera al Camp Nou en una erupción de confianza ciega en sus jugadores. Y es que la vista, saturada en captar la belleza del juego, en ocasiones es incapaz de ver el liderazgo y sacrificio de sus jugadores. Características tan innatas como las dotes futbolísticas, pero que mantienen el vínculo con el público, que ve en este esfuerzo la obligación de agradecerlo con la confianza, una confianza que llevó en volandas tanto al equipo como a la afición a cuartos de final y que en cada partido inunda el feudo blaugrana, no es para menos.

Aitor Soler

lunes, 14 de febrero de 2011

Los acordes del fútbol vuelven a sonar

Sí, tras dos meses de inaguantable espera, la UEFA Champions League regresa. La mejor competición a nivel de clubes vuelve a escena de la mano de unos octavos que repartirán penas y alegrías a partes iguales entre 16 clubes que lucharán por llegar a la final de Wembley.

Comienza pues, la fase final de un campeonato que se prevé más reñido que nunca, gracias al Real Madrid más competitivo del último lustro, o a un Barça tan arrollador como el de la Triple Corona que quiere reencontrarse con la historia en la final de Londres.

Motivos por los que se les considera los máximos favoritos para alzarse con la Copa de Europa, pero que no les garantiza el éxito, ya que se trata de un torneo tan imprevisible como mágico, donde el fútbol se convierte en un enfrentamiento constante de sensaciones, donde los equipos hacen culto al fútbol en su máximo esplendor convirtiéndose en maestros de ceremonia. Maestros como se les denomina en el himno que acompaña a la competición y que, tanto enorgullece al fútbol europeo como eriza nuestro vello cuando la belleza colosal de sus acordes comienzan a sonar.

Sí, mañana vuelve la Champions League, mañana el paladar auditivo de los que amamos este deporte será de nuevo saciado. Dando comienzo un baile de sensaciones acompasado por la trayectoria de nuestros maestros.

Aitor Soler