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sábado, 22 de marzo de 2014

Neymar y Barça, vidas paralelas

El buen momento de forma de Pedro y Alexis parecía indicar que canario y tocopillano lucharían por una plaza en el 11 del Clásico. El bajo rendimiento de Neymar en las últimas semanas abría las puertas de la titularidad a sus dos compañeros de cara al partido ante el Madrid. Unas puertas que su técnico se ha encargado de cerrar. "Voy a intentar que no se crea que es un jugador más, porque no lo es", afirmó el Tata Martino sobre Neymar. El argentino se deshizo en elogios hacia el brasileño, halagos que señalan la senda de la titularidad para el ex del Santos.

Todo indica que el Madrid pondrá a prueba no solo a Neymar, sino también a la colosal y confusa inversión que realizó el Barça por él. El brasileño, al igual que su equipo, tendrá mucho que ganar en el Clásico si sale victorioso, pero mucho más que perder si su actuación no es la esperada. La victoria del conjunto catalán, pese a no colocarle líder, supondría un golpe moral al Madrid de Ancelotti, que de momento no ha podido demostrar su mejor forma en las grandes noches.

En frente tendrá un Barça irregular fuera de su estadio, aunque al contrario que su máximo rival, fiable cuando es una cita de gala. Una fiabilidad no brillante, pero sí competente, y que le ha llevado a ganar la Supercopa ante el Atlético, a llegar a cuartos de final de la Champions siendo muy superior al City o a vencer al Madrid en el Clásico de la primera vuelta. Partidos en los que Neymar, al igual que su equipo, no maravilló, pero en los que sus goles y asistencias fueron factores decisivos para que el Barça consiguiera la victoria.

Tanto jugador como club comenzaron la temporada de forma pareja. Daban pinceladas de lo que en un futuro podría ser una gran obra que de momento los aficionados siguen esperando. Neymar era el termómetro del rendimiento de su equipo. Si el Barça estaba cómodo, el brasileño era decisivo y sus actuaciones convencían y desataban algunos "¡oh!" en la grada, pero si el equipo del Tata perdía, el joven futbolista no era capaz de ser ese jugador determinante que rompiera el guion del partido.

El Clásico del Bernabéu no solo marcará el devenir de la Liga para el Madrid, y sobre todo, para el Barça. Si como todo apunta, Neymar es titular, su actuación en el partido puede marcar su futuro como jugador blaugrana. La inversión que el club catalán hizo no es por un "jugador  más", como diría el Tata, es por un jugador que pese a su juventud, puede asumir galones por su talento, algo que ya ha hecho en más de una ocasión cuando el viento era favorable. El ambiente hostil del Bernabéu no será una brisa precisamente, y será entonces cuando Neymar decida: ¿Esperar que se detenga la tempestad o cambiar el rumbo del partido?

Aitor Soler

lunes, 8 de octubre de 2012

La historia puede esperar

Lo de "partido de leyenda" comienza a quedarse corto. La rivalidad entre Barça y Madrid va mucho más allá, y no me refiero a la política. La historia se queda pequeña para guardar todos los pequeños detalles y todos los particulares duelos que se viven en cada Clásico.

Pequeños detalles como la pillería de Messi de atrasar el balón en la falta que segundos después haría estallar al Camp Nou. Travesuras que se aprenden jugando en la calle y, que con una naturalidad pasmosa, el argentino las muestra ante los ojos de la historia, y de un público que le adora. Las reverencias a Messi sonaron mucho más que los desafortunados gritos de independencia para Cataluña. Ya nadie duda que el verdadero protagonista era el fútbol. Pobre del que parpadeara pensando en otras cosas.

No había tiempo para parpadear, detalles minúsculos se escondían en frente de nuestros ojos, como la lesión de hombro que fue la única que pudo apagar a un Cristiano Ronaldo, que volvió a brillar ante el Barça y su luz deslumbró a los defensas culés, que no encontraron manera de detenerlo. La osada chilena del portugués logró lo que los zagueros del Barça fueron incapaces de hacer previamente: anular a Cristiano.

Ambos jugadores redondearon una noche mágica. Dos futbolistas de los que siempre se habla antes del partido, y que por supuesto, siempre responden durante él, esta vez con 2 goles cada uno. Dos héroes de distinto bando, cuya lucha entre ambos se grabará con letras de oro junto a la rivalidad histórica entre Madrid y Barça. Ambos ya son parte del escudo de estos dos colosos.


Pero por difícil que parezca, la épica y constante pugna entre el portugués y el argentino no debe eclipsar las miles de historias que seguía escondiendo el Clásico. La lucha entre Messi y Ronaldo no fue la única que se vivió sobre el césped. Dos colosos no podrían estar en manos de cualquier estratega y el duelo en los banquillos también tuvo influencia en el partido, de la mano de un Tito Vilanova que buscó en los orígenes para ser más "guardiolista" que el propio Pep, tapando el agujero en defensa mediante la velocidad, Adriano  fue el elegido y el brasileño respondió. En el otro costado, un Mourinho ya liberado de sus arcaicos complejos decidió, y cerca estuvo de ganar. El portugués parece haberse dado cuenta al fin que con los buenos en el campo es más fácil plantarle cara al Barça.

Y los buenos estuvieron en el campo, y así fue, el Madrid se adelantó en el marcador. Cristiano ajustició el resultado, el Madrid estaba siendo superior de la mano sobre todo de un Khedira imperturbable en la medular. Por lo que un Busquets, herido en su orgullo, comenzó a imponer su ley y pronto Xabi Alonso y el propio alemán cayeron en los tentáculos del Pulpo de Badía. Xavi e Iniesta creyeron en la iniciativa de su compañero y el Barça comenzó a ser el Barça.

Los de Tito Vilanova dieron la vuelta al marcador gracias a un Messi, que sin tener su mejor día, volvió a marcar la diferencia. Pero el argentino no estuvo mal acompañado, Iniesta parecía flotar con el balón, mágico por momentos; la espalda de Jordi Alba se convirtió en un misterio indescifrable para los jugadores del Madrid, uno de esos detalles que se mantuvo oculto durante todo el Clásico; Pedro fue un martirio para la defensa blanca, que nunca adivinó los movimientos del canario, y Montoya estuvo a unos centímetros de recibir el mayor de los premios a su madura valentía.

Pero en la historia del Madrid no entra eso de rendirse, y cuando el Barça comenzaba a deleitar, Cristiano volvió a igualar el marcador. El portugués, al igual que Messi, estuvo bien escoltado por sus compañeros, sobre todo por Özil, cuyo físico no está a la altura de su calidad. El alemán resurgió de sus cenizas dejadas en la primera parte y firmó un segundo tiempo antológico. A ellos les acompañó un Pepe que, pese al error en el primer gol del Barça, marcó el territorio con elegancia y comienza a quitarse de encima la etiqueta que él mismo se puso.










Miles de historias que ha dejado un Clásico, una rivalidad que esconde muchos más misterios que se resolverán en el futuro, y jugadores que adelantan a sus propias leyendas. La historia debe estar impaciente, pero le queda aún mucho por esperar. Somos unos testigos muy afortunados.

Aitor Soler

sábado, 19 de noviembre de 2011

El chico de las grandes ocasiones

En el mundo hay millones de personas que con tal de proponérselo, son capaces de conseguir todo aquello por lo que sueñan. Son elegidos de la suerte que nacen con unas condiciones idóneas para triunfar en lo que deseen. Sin embargo, la confianza juega un papel crucial para llevar a cabo estas aptitudes, por lo que no todos llegan a ser lo que prometían. A la hora de la verdad, sufren el temido gatillazo y se quedan sin respuesta. Por ello, personas menos cualificadas, pero con un grado de seguridad invulnerable ofrecen mejores garantías. Es el caso de Pedro Rodríguez Ledesma.

Pedro no es un jugador cuyos detalles técnicos acostumbren a levantar al público de sus asientos. No tiene el carisma necesario como para ser un ídolo de masas. Y sin embargo, su nombre resuena muy a menudo en las gradas del Camp Nou. Su entrega y valentía son los principales motivos que han hecho de su nombre, uno de los más coreados. Sobre todo, porque siempre las ha mostrado en las grandes citas. El ejemplo perfecto del proverbio: "si corres lo que te piden serás bueno, si corres el doble serás el mejor". El sueño de cualquier entrenador.

Ahora, el Barça entra en una fase de gran trascendencia para el resto de la temporada, se juega el primer puesto de su grupo en la Champions, y el Clásico y el Mundial de Clubes acechan a la vuelta de la esquina. Que mejor noticia que la recuperación de Pedro. El canario no solo detesta ausentarse en estas grandes citas, sino que le encanta ser protagonista en ellas. Su velocidad y su gran disparo volverán a ser un factor muy a tener en cuenta para cualquier rival, pero sobre todo, su sacrificio y su coraje.

Aitor Soler