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viernes, 24 de octubre de 2014

Un clásico demasiado precoz para Ancelotti y Luis Enrique

Como viene siendo habitual en las últimas ediciones de la Liga, el clásico llega muy temprano al torneo de la regularidad. Barça y Madrid llegan a su enfrentamiento aleteando las alas con fuerza, pero nadie sabe aún si su vuelo es realmente estable, y todavía no han demostrado su fiabilidad ante rachas de viento imponentes. Los de Luis Enrique llegan imbatidos e invictos en la competición doméstica, pero con más dudas de las que sus extraordinarios números reflejan. El conjunto catalán sigue con buen ritmo su proceso de reconstrucción. El técnico asturiano ha sustituido la chapa y pintura que dejó su antecesor en el cargo por nuevas herramientas que el equipo llevaba pidiendo años. En pocos meses ha conseguido que la sociedad entre Neymar y Messi muestre una afinidad que parece no tener límite, una conexión que está contando en los últimos partidos con la mejor versión de Iniesta, que se ha hecho de rogar. Esta buena sintonía entre los tres tenores culés es un tremendo avance respecto a la última campaña, pero el mérito e Luis Enrique no acaba aquí.


La presión vuelve a parecerse a la poderosa arma que fue antaño, aunque con tanto desuso todavía no está totalmente afilada. Salvo las incógnitas de Douglas y Vermaelen, las caras nuevas no parecen serlo cuando juegan. Bravo ha conseguido que nadie se acuerde del mejor portero de la historia del club, y Rakitic y Mathieu ya se han ganado sus primeras grandes ovaciones en el Camp Nou. Su llegada al Barça ha sido clave para que el equipo, aún vulnerable en ese aspecto, haya dejado de temblar en todas las jugadas a balón parado. Pero no todos los nuevos rostros vienen de fuera. La cantera vuelve a ser ese tercer pulmón de aire fresco del que solo el club catalán puede disponer, Munir y Sandro han respondido a la confianza de su entrenador y ya no son ningunos desconocidos en las convocatorias del primer equipo.

Pero no todo son buenas noticias en Can Barça. Pese a su buen debe, a Luis Enrique le quedan aún varias tareas en el haber que debe resolver, y sin duda recuperar la mejor versión de Piqué es la más primordial dadas las circunstancias. El central ha ofrecido su mejor versión ante el Villarreal y el Rayo, y es urgente que la vuelva a mostrar. El catalán es el mejor capacitado para dirigir el inicio de la jugada desde la retaguardia y comandar las transiciones defensivas, pero su irregularidad sigue condenando al equipo y comienza a despertar murmullos en el Camp Nou. Su posible titularidad en el Bernabéu deberá tapar esas voces de inquietud si desea ayudar a su equipo. Su rendimiento en el clásico será el termómetro del rendimiento del equipo. Para ello, no solo deberá ocultar sus carencias, sino también las de su compañero en la banda derecha, Dani Alves, que pese a su leve mejora en ataque, sigue concediendo una autopista a los rivales por su flanco. Resulta curioso que con estos problemas, los récords que están batiendo los de Luis Enrique sean de imbatibilidad.

El Madrid, el mayor arsenal de Europa, pondrá a prueba los buenos números ligueros de este nuevo Barça. El conjunto blaugrana llega al clásico dejando grandes sensaciones en un partido entre semana por primera vez esta temporada, síntoma de que la maquinaria empieza a estar engrasada y de que el nivel físico comienza a ser el óptimo. Pero esta trayectoria ascendente nada tiene que envidiar a la de su eterno rival.

Tras un comienzo muy dubitativo y varios pinchazos en Liga, el poderío ofensivo del Madrid comenzó a sacarle las castañas del fuego al club blanco y a tapar heridas que se abrirían en canal ante los grandes si Ancelotti no ponía remedio antes, y el técnico italiano parece haberlo encontrado en su segundo año al cargo del equipo. En Anfield, por primera vez, el Madrid del italiano fue claramente superior a un rival de entidad en un escenario complicado, algo que no consiguió en ninguna de las finales aunque las ganara, y que solo dejó ver durante la Supercopa de Europa ante el Sevilla. En sus goleadas ligueras, el Madrid se había mostrado demoledor en ataque, pero no terminaba de adueñarse del partido. Ante el Liverpool, fue diferente. El Madrid estuvo imperial, no solo goleó sino que fue claro soberano del partido.


Y la entrada de Isco en el 11 ha sido el punto de inflexión decisivo en la mejoría blanca. El malagueño nunca será en el Madrid el formidable «10» que prometía ser en Málaga, pero su nueva versión viene de perlas al club de la capital. Isco no solo mejora el rendimiento colectivo de su equipo, sino también el individual de algunos compañeros, y James es el claro ejemplo de ello. El ex del Mónaco y del Oporto al fin rememora la versión que le hizo convertirse en la revelación del Mundial. El colombiano se ha liberado de las tareas defensivas que lastraban su juego y se ha destapado como un excelente pasador gracias al enorme trabajo recuperador del malagueño, que tampoco descuida su labor en ataque. Con menos alegrías que antes, el benalmadense sigue rompiendo líneas y dejando atrás rivales como solo él sabe hacer. Su conducción y pase hace aún más temible a la delantera blanca, que llega, al igual que la defensa culé, batiendo récords.

Con Isco en el campo, Benzema tiene menos rivales, más espacio y más tiempo para lanzar a Cristiano, que no necesita ni la mitad de ayuda que recibe para marcar. El portugués parece haber olvidado sus molestias en la rodilla que lastraron el final del pasado curso y el Mundial, y resulta casi inimaginable que falle ocasiones. Cada vez menos extremo, y cada vez más cerca de ser el «9» que sus condiciones permiten que sea, aunque él no lo crea. Sus registros goleadores son de otra época, seguramente futura, en la que lo normal será golear como él hace en el presente actual. Porque en el pasado no hubo nunca un goleador como él en este momento.

Pese a todo, Ancelotti tiene aún varias cuestiones que debe solucionar. El de Anfield fue un importante test superado con nota, pero aún le quedan asuntos por resolver. El técnico italiano apenas supo detener a un Messi muy deteriorado la pasada campaña, y el de este año llega rozando la excelencia futbolística. El argentino sabe como nadie atacar los espacios débiles de su rival, y coincide con su posición favorita: la espalda de los mediocentros, espacio que Modric no defiende todavía tan bien como hiciera el anterior año. Quitarle ese metro a Messi habrá sido un quebradero de cabeza para Ancelotti, al igual que para su colega Luis Enrique habrá sido imaginar como generarlo.


Porque seguramente ambos técnicos hubieran firmado que el enfrentamiento entre ambos tardara varias semanas en llegar. El clásico llega demasiado pronto para dos equipos que acaban de despegar, pero que aún no han alcanzado las máximas revoluciones, lo que provocará averías en el motor y sorpresas que ambos estrategas no se esperarán. El duelo entre los dos titanes del fútbol español llega antes de lo deseado para sus técnicos, pero entra en escena justo «en el momento dado», que diría Cruyff, para los aficionados. 

Aitor Soler

lunes, 24 de marzo de 2014

Iniesta y Messi asaltan el Bernabéu y animan la Liga

Ambos equipos anclaron los complejos que les atenazaron en los clásicos pasados y esta vez sí hicieron honor al sobrenombre de “partido del siglo”. El Barça y el Madrid regalaron a los aficionados un partido intenso. El Bernabéu se convirtió en el ring de batalla entre dos colosos de puños de acero, pero con mandíbula de cristal.

El Barça se reencontró con la seguridad que perdió en los últimos duelos ante su máximo rival. El equipo de Gerardo Martino volvió a confirmar su fiabilidad cuando la exigencia de la cita lo requiere. Todo lo contrario que el Madrid de Ancelotti, que no ha sido capaz de vencer en Liga a sus dos rivales por el título.

El clásico comenzó eléctrico y vibrante. El Tata, de nuevo en su estilo más guardiolista, volvió a encomandarse a los jugones para asaltar el templo madridista. No le salió mal su apuesta, ya que Iniesta adelantó a su equipo cuando aún no se había cumplido ni un cuarto de hora. Esta vez su gol no fue el premio a su excelente partido. El tanto del manchego fue la punta del iceberg de la memorable actuación que firmó el de Fuentealbilla.

Iniesta se vistió de gala con su mejor juego para la gran noche del fútbol español, pero fue un compañero suyo quien se convirtió en la estrella de la alfombra verde del Bernabéu. Leo Messi acudió al protagonismo que se le exigía, tras unas semanas en las que su rendimiento se había puesto en duda. El argentino se convirtió en el máximo goleador histórico de los clásicos. En un duelo directo ante su máximo rival, la pulga recuperó el trono que Cristiano Ronaldo había ocupado en los últimos enfrentamientos entre ambos. 

Messi firmó un hat-trick por segunda jornada consecutiva, y acudió a la ayuda de su equipo cuando más lo necesitaba. El argentino disipó cualquier duda posible en un escenario donde solo brillan los elegidos.

Porque el Bernabéu no era una plaza fácil. El Madrid de Ancelotti fue un miura que presentó batalla hasta el final. Hasta la aparición de Messi, otro argentino estaba siendo el protagonista del partido. Di María despertó a su equipo, que hizo honor a su leyenda. La entrega del fideo rompió el embrujo somnoliento de Iniesta, y el Madrid embistió con tanta fuerza que apunto estuvo de tumbar al Barça.

Solo Piqué parecía mostrar seguridad en una defensa que temblaba ante las galopadas de los atacantes del Madrid. El central catalán volvió a mostrar su mejor cara de nuevo en un partido clave. Su temple a la hora de sacar el balón y la forma de comandar los pocos buenos repliegues que ejecutó su equipo mantuvieron con vida al Barça en el partido. Porque el equipo del Tata estuvo cerca de besar la lona, pero la aparición de Messi y la justa expulsión de Ramos hicieron al Barça recuperar la fe en su juego, y en la Liga.

Neymar y Bale siguen sin brillar

Es en los clásicos y en los grandes partidos donde los grandes jugadores se doctoran. Galés y brasileño, las dos inversiones más faraónicas en la historia del fútbol, estuvieron a la sombra en un duelo donde los focos les apuntaban.

Bale dio muestras de su tremenda potencia, y por momentos el Barça no parecía encontrar forma de detenerle. Pero el expreso de Cardiff se quedó sin carburante y su papel en el clásico se quedó en un mano a mano que salvó Valdés y en alguna de sus punzantes galopadas.

El ex del Santos por su parte no brilló ni la mitad que en el partido de la primera vuelta. Neymar sigue sin ser ese crack que apuntaba ser en el comienzo liguero. Pese a ello, dio una asistencia y provocó un penalti. Partido gris del brasileño, pero eficaz.

Aitor Soler

sábado, 22 de marzo de 2014

Neymar y Barça, vidas paralelas

El buen momento de forma de Pedro y Alexis parecía indicar que canario y tocopillano lucharían por una plaza en el 11 del Clásico. El bajo rendimiento de Neymar en las últimas semanas abría las puertas de la titularidad a sus dos compañeros de cara al partido ante el Madrid. Unas puertas que su técnico se ha encargado de cerrar. "Voy a intentar que no se crea que es un jugador más, porque no lo es", afirmó el Tata Martino sobre Neymar. El argentino se deshizo en elogios hacia el brasileño, halagos que señalan la senda de la titularidad para el ex del Santos.

Todo indica que el Madrid pondrá a prueba no solo a Neymar, sino también a la colosal y confusa inversión que realizó el Barça por él. El brasileño, al igual que su equipo, tendrá mucho que ganar en el Clásico si sale victorioso, pero mucho más que perder si su actuación no es la esperada. La victoria del conjunto catalán, pese a no colocarle líder, supondría un golpe moral al Madrid de Ancelotti, que de momento no ha podido demostrar su mejor forma en las grandes noches.

En frente tendrá un Barça irregular fuera de su estadio, aunque al contrario que su máximo rival, fiable cuando es una cita de gala. Una fiabilidad no brillante, pero sí competente, y que le ha llevado a ganar la Supercopa ante el Atlético, a llegar a cuartos de final de la Champions siendo muy superior al City o a vencer al Madrid en el Clásico de la primera vuelta. Partidos en los que Neymar, al igual que su equipo, no maravilló, pero en los que sus goles y asistencias fueron factores decisivos para que el Barça consiguiera la victoria.

Tanto jugador como club comenzaron la temporada de forma pareja. Daban pinceladas de lo que en un futuro podría ser una gran obra que de momento los aficionados siguen esperando. Neymar era el termómetro del rendimiento de su equipo. Si el Barça estaba cómodo, el brasileño era decisivo y sus actuaciones convencían y desataban algunos "¡oh!" en la grada, pero si el equipo del Tata perdía, el joven futbolista no era capaz de ser ese jugador determinante que rompiera el guion del partido.

El Clásico del Bernabéu no solo marcará el devenir de la Liga para el Madrid, y sobre todo, para el Barça. Si como todo apunta, Neymar es titular, su actuación en el partido puede marcar su futuro como jugador blaugrana. La inversión que el club catalán hizo no es por un "jugador  más", como diría el Tata, es por un jugador que pese a su juventud, puede asumir galones por su talento, algo que ya ha hecho en más de una ocasión cuando el viento era favorable. El ambiente hostil del Bernabéu no será una brisa precisamente, y será entonces cuando Neymar decida: ¿Esperar que se detenga la tempestad o cambiar el rumbo del partido?

Aitor Soler

domingo, 27 de octubre de 2013

Tata Martino, el valiente

Se cumplen hoy 8 meses de aquel fatídico 27 de febrero para el barcelonismo. El Madrid asaltó el Camp Nou en las semis de Copa. El equipo por aquel entonces de Mourinho endosó un 1-3 a su máximo rival, que en ningún momento fue capaz de desarbolar la defensa numantina plantada por el técnico portugués. Ramos, Varane, Khedira y Alonso enjaularon a Messi, y el Barça no pudo liberarlo, ni tampoco detener las letales contras blancas. El Madrid daba un golpe sobre la mesa y rompía el equilibrio que él mismo construyó. El equipo blanco cambiaba la tendencia, al menos en duelos directos, y mostraba las carencias de un estilo que tras 4 años de gloria, pedía un cambio. El Barça necesitaba dejar de ser previsible. 

Ocho meses después y tras 5 Clásicos sin poder ganar a su máximo rival, el Barça demostró ayer que ese cambio ha llegado, o que como mínimo, su transición va por el buen camino. El equipo del Tata no es tan brillante como el de Guardiola, ¿pero acaso se ha vuelto a construir una nueva Capilla Sixtina? Las grandes obras son inimitables. El Barça de Martino ha recuperado la competitividad que perdió a lo largo del curso pasado. No enamora en las grandes citas, pero de momento tampoco falla, simplemente convence. La posesión vuelve a ser un camino, y no el fin en el que se convirtió el pasado año. Pero ahora no existe solo la posesión, los caminos se han multiplicado.

Como todo aquel que se atreve a cambiar el orden establecido, Martino está siendo más atacado que halagado. Cuando un estilo se transforma en costumbre, se hace vulnerable, y el técnico argentino se ha atrevido a detectarlo. Consciente de las limitaciones físicas de su equipo, el Tata decide replegar. ¿Por qué poner toda la carne en el asador cuando se va por delante en el marcador? Esa ambición desmedida ya le jugó una mala pasada ante el Sevilla. No es la primera vez que el Barça esta temporada muestra una defensa replegada en su propio estadio. Con Piqué al mando, el Barça sufrió mucho menos de lo que suele sufrir ante su máximo rival. Y dónde no llegaba Piqué, llegó Valdés, que quiere despedirse del Camp Nou a lo grande.

La defensa replegada no solo sirve para ganar seguridad defensiva, sino que también otorga verticalidad a la hora de atacar. Sabedor el Tata de las características de sus jugadores, la entrada de Alexis no solo supuso un plus a la hora de defender la banda de Cristiano y Marcelo, sino también la amenaza de un velocista a la contra. El chileno hace tiempo que cumple de forma notable su papel en estático, pero su juego se libera cuando ve espacio para correr. Martino no está dispuesto a que un estilo sacrifique el talento de algunos de sus jugadores. El mismo estilo de juego estaba limitando el tremendo potencial de la plantilla culé, y el golazo de Alexis le dio la razón al técnico argentino. El Tata no solo ganó ayer su primer Clásico, también tumbó el mito de la Messi-dependencia.

Resulta complicado no depender del mejor jugador del mundo. ¿Acaso los Bulls de los 90 no dependían de Jordan? ¿O el Brasil de los 70 no necesitaba la calidad y los goles de Pelé? El Madrid consiguió neutralizar a Messi el pasado año, y con ello a todo el equipo. Los balones que le servían Xavi e Iniesta acababan en la defensa blanca. Ayer Ancelotti intentó lo mismo poniendo a Ramos de mediocentro. Fue ahí cuando Martino decidió alejar a Messi del área. Pese a no jugar en la posición que le ha convertido en el mejor de la historia (ni en su mejor momento de forma), Messi entendió magistralmente su papel, facilitó el trabajo a Xavi e Iniesta y se hartó de recuperar balones, factor que sirvió de estímulo a todo el equipo. ¿Mal partido del argentino? Sin duda no fue su mejor Clásico, pero si llega a marcar la clara ocasión que tuvo con 1-0, la percepción sería muy distinta.

Una percepción que también deja en mal lugar al Tata cuando se le compara con Guardiola. El día que muchos comprendan que ese equipo es irrepetible, sabrán apreciar la realidad de forma más acertada. Martino ha cogido y respetado su legado, aunque muchos se empeñen en que cambiar a Song por Iniesta sea traicionar un estilo. ¿Y cómo llamamos lo que hacía Guardiola con su admirado Keita? Martino, como entrenador del Barça que es, está haciendo lo que muchos pedían hace 8 meses: cambios. Lo de ayer no será suficiente para recuperar la hegemonía perdida, pero sin duda es un primer paso muy bien dado.

Aitor Soler

sábado, 26 de octubre de 2013

El Clásico de las incógnitas

El Clásico del fútbol ya ha llegado, y como el buen vino, su sabor mejora año tras año. Nuestro paladar futbolístico volverá a disfrutar del mejor fútbol del mundo. Temporada tras temporada, las plantillas de Barça y Madrid crecen en talento. Sus variantes de recursos rompen límites año tras año, y sus dos máximas estrellas dejaron hace tiempo de destrozar récords, para crear los suyos propios. Pero pese a la buena calidad de la uva, la vendimia no llega en el mejor momento.

Barça y Madrid se verán las caras en un partido que llega demasiado pronto para ambos. Los hombres del Tata parecían imparables hasta hace una semana, pero 2 pinchazos consecutivos han hecho saltar las alarmas del derrotismo culé. No obstante, Gerardo Martino, que ya ha demostrado que no le tiembla el pulso a la hora de hacer auto-crítica, no mostró ningún signo de preocupación cuando le preguntaron por el bajón del equipo, declive que se ve reflejado en la presión del equipo sobre la salida del rival, inexistente en los últimos partidos.

El Tata ya lo avisó a finales de agosto, nada más ganar la Supercopa ante el Atlético: "No tenemos tiempo para entrenar físico en los entrenamientos, dudo que podamos hacer la presión en todos los partidos". ¿Volveremos a ver al Barça de la presión feroz sobre el rival? Con las pilas cargadas, los de Martino pueden volver a ser la apisonadora que eran hace tan solo unos días.

¿Y cómo puede escapar el Madrid de esa apisonadora? Recursos tiene de sobra, solo queda que Ancelotti los sepa encajar, labor en la que parece haber avanzado más en los dos últimos partidos que en los dos meses de competición. Ante Málaga y Juventus, se pudo ver un Madrid más versátil, cómodo a la hora de atacar tanto en estático como al espacio, alternando el pase corto con el juego en largo, alternancia que puede desactivar la presión del Barça, pero también potenciarla.

Pese a la mejora, el Madrid parece haber perdido ese instinto asesino con el que ha dominado al Barça en los últimos clásicos. Quién sabe si la versatilidad de Ancelotti es mejor que la especialidad contra-golpeadora de Mourinho para vencer al máximo rival.

Demasiadas incógnitas que se presentan en la víspera de la vendimia. Esperemos que el vino no salga picado.

Aitor Soler

miércoles, 27 de febrero de 2013

Dejar atrás el caparazón

Tras años y años de inolvidables éxitos, el Barça dio ayer, por primera vez en mucho tiempo, la imagen de equipo condenado al fracaso, con la sensación de haber concluido el ciclo más glorioso de su historia. Todo parecía indicar que tras su larga hegemonía, el club catalán abdicaba su poder en su máximo rival, dando comienzo la era del Real Madrid. Se avecinaba el principio del fin de un estilo, y comenzaba la agonía del Cruyffismo.

Nada más lejos de la realidad. Pese a la gran superioridad madridista en el Clásico de ayer, cuando mejor plantó cara el Barça fue cuando fue fiel a su estilo. A partir del 0-2, la moral de los de Roura se derrumbó, la desesperación fue el camino escogido por los jugadores. Mala elección sin duda, cada uno intentó llevar la guerra por su cuenta, lo que provocó ver al peor Barça en mucho tiempo. Por lo tanto, no es el momento de dejar atrás un estilo que tanta gloria ha dado. Pero tampoco es suficiente con jurarle fidelidad eterna.

El partido de ayer fue la gota que derramó un jarro de agua fría y de realismo. El Madrid ha encontrado, no solo la forma de parar al Barça, sino de ser superior, y de forma más que manifiesta. Lejos queda ya ese 5-0, la superioridad que demostró aquel Barça solo se puede repetir si innova en su estilo. Sus cimientos son fuertes, solo queda dejar atrás la versión de un estilo que se ha quedado pequeña para el talento de unos jugadores que quieren seguir haciendo historia.

Es la hora de salir de ese caparazón, que tantos éxitos ha dado pero que ahora se ha vuelto en contra del club que lo creó, para que dé comienzo la metamorfosis. Existen precedentes para el optimismo que fueron puntos de inflexión para crear el mejor Barça de la historia, como la invención del falso 9. Toca innovar a lo grande, materia prima hay de sobra. Es la hora del cambio para seguir haciendo historia, en el Barça no vale solo con ganar.

Aitor Soler

lunes, 8 de octubre de 2012

La historia puede esperar

Lo de "partido de leyenda" comienza a quedarse corto. La rivalidad entre Barça y Madrid va mucho más allá, y no me refiero a la política. La historia se queda pequeña para guardar todos los pequeños detalles y todos los particulares duelos que se viven en cada Clásico.

Pequeños detalles como la pillería de Messi de atrasar el balón en la falta que segundos después haría estallar al Camp Nou. Travesuras que se aprenden jugando en la calle y, que con una naturalidad pasmosa, el argentino las muestra ante los ojos de la historia, y de un público que le adora. Las reverencias a Messi sonaron mucho más que los desafortunados gritos de independencia para Cataluña. Ya nadie duda que el verdadero protagonista era el fútbol. Pobre del que parpadeara pensando en otras cosas.

No había tiempo para parpadear, detalles minúsculos se escondían en frente de nuestros ojos, como la lesión de hombro que fue la única que pudo apagar a un Cristiano Ronaldo, que volvió a brillar ante el Barça y su luz deslumbró a los defensas culés, que no encontraron manera de detenerlo. La osada chilena del portugués logró lo que los zagueros del Barça fueron incapaces de hacer previamente: anular a Cristiano.

Ambos jugadores redondearon una noche mágica. Dos futbolistas de los que siempre se habla antes del partido, y que por supuesto, siempre responden durante él, esta vez con 2 goles cada uno. Dos héroes de distinto bando, cuya lucha entre ambos se grabará con letras de oro junto a la rivalidad histórica entre Madrid y Barça. Ambos ya son parte del escudo de estos dos colosos.


Pero por difícil que parezca, la épica y constante pugna entre el portugués y el argentino no debe eclipsar las miles de historias que seguía escondiendo el Clásico. La lucha entre Messi y Ronaldo no fue la única que se vivió sobre el césped. Dos colosos no podrían estar en manos de cualquier estratega y el duelo en los banquillos también tuvo influencia en el partido, de la mano de un Tito Vilanova que buscó en los orígenes para ser más "guardiolista" que el propio Pep, tapando el agujero en defensa mediante la velocidad, Adriano  fue el elegido y el brasileño respondió. En el otro costado, un Mourinho ya liberado de sus arcaicos complejos decidió, y cerca estuvo de ganar. El portugués parece haberse dado cuenta al fin que con los buenos en el campo es más fácil plantarle cara al Barça.

Y los buenos estuvieron en el campo, y así fue, el Madrid se adelantó en el marcador. Cristiano ajustició el resultado, el Madrid estaba siendo superior de la mano sobre todo de un Khedira imperturbable en la medular. Por lo que un Busquets, herido en su orgullo, comenzó a imponer su ley y pronto Xabi Alonso y el propio alemán cayeron en los tentáculos del Pulpo de Badía. Xavi e Iniesta creyeron en la iniciativa de su compañero y el Barça comenzó a ser el Barça.

Los de Tito Vilanova dieron la vuelta al marcador gracias a un Messi, que sin tener su mejor día, volvió a marcar la diferencia. Pero el argentino no estuvo mal acompañado, Iniesta parecía flotar con el balón, mágico por momentos; la espalda de Jordi Alba se convirtió en un misterio indescifrable para los jugadores del Madrid, uno de esos detalles que se mantuvo oculto durante todo el Clásico; Pedro fue un martirio para la defensa blanca, que nunca adivinó los movimientos del canario, y Montoya estuvo a unos centímetros de recibir el mayor de los premios a su madura valentía.

Pero en la historia del Madrid no entra eso de rendirse, y cuando el Barça comenzaba a deleitar, Cristiano volvió a igualar el marcador. El portugués, al igual que Messi, estuvo bien escoltado por sus compañeros, sobre todo por Özil, cuyo físico no está a la altura de su calidad. El alemán resurgió de sus cenizas dejadas en la primera parte y firmó un segundo tiempo antológico. A ellos les acompañó un Pepe que, pese al error en el primer gol del Barça, marcó el territorio con elegancia y comienza a quitarse de encima la etiqueta que él mismo se puso.










Miles de historias que ha dejado un Clásico, una rivalidad que esconde muchos más misterios que se resolverán en el futuro, y jugadores que adelantan a sus propias leyendas. La historia debe estar impaciente, pero le queda aún mucho por esperar. Somos unos testigos muy afortunados.

Aitor Soler

sábado, 6 de octubre de 2012

Vencer el miedo a vencer

Miedo a ganar, un síntoma que ha perseguido al Barça durante los últimos Clásicos. El club catalán ha desperdiciado grandes ocasiones (a veces por méritos del rival, otras por deméritos propios) para asestar un golpe definitivo a su máximo rival. El equipo entrenado ahora por Tito Vilanova, se ha empeñado en resucitar a un club que se vale de sí mismo para ello. El Barça está ante la enésima oportunidad de demostrar que ha superado su vértigo a la victoria.

El primer Clásico de esta Liga llega más pronto que de costumbre, y en cambio, puede ser más decisivo que nunca. Ser determinante en la jornada 7 puede provocar ese pánico que ha atenazado al Barça en los últimos enfrentamientos. El conjunto blaugrana sufre una terrible ansiedad por ganar, los nervios por vencer se adueñan de los jugadores antes de jugar, algo impropio en su estilo. Nervios de los que el Madrid ha sacado petróleo, al juego del club blanco le viene como anillo al dedo el vértigo culé. El defecto del Barça se ha convertido en los últimos tiempos en la principal virtud del Madrid.

Si el Barça afronta el Clásico como en las últimas ocasiones, los nervios harán parecer que es el club catalán el que ha de remontar los 8 puntos, y el equipo de Mourinho, libre de presión, será imparable. El conjunto de Tito Vilanova debe demostrar la madurez que le ha faltado en los últimos enfrentamientos ante el Madrid. La madurez, principal arma del juego culé, hará reencontrarse al Barça con su juego, y será ahí cuando al Barça se le presente de nuevo la ocasión de asestar un golpe definitivo a su máximo rival. ¿Sabrá aprovecharlo esta vez?

Aitor Soler

jueves, 2 de febrero de 2012

El clásico: un intento de analizarlo

Fue seguramente uno de los partidos más espectaculares de esta temporada, quizá el más espectacular de todos. Hablamos de la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey. Un partido que lo tuvo todo: goles espectaculares, una expulsión, decisiones discutibles por parte de los árbitros, emociones transmitidas por los jugadores, así como por los aficionados en las gradas del Camp Nou, y -sobre todo- muchísimo fútbol. Y es de agradecer porque en los últimos clásicos casi siempre veíamos el mismo tipo de partido. El Barça tuvo el balón y el Madrid se quedó “de trapo en manos del auténtico titiritero de la liga” (Carlos Martínez 2009). Pero esta vez pasó algo bastante distinto. Tuve el honor de narrar el partido para Alemania y Austria y me costó analizar durante los 90 minutos el porqué. Se notó desde el principio que esta vez el Madrid oba a más. Fue un equipo superagresivo que quería ganar de la manera que fuera, pero sobre todo me sorprendió lo nervioso que estuvo el Barça. Los catalanes son sin duda el mejor equipo del mundo de los últimos años, difícil decidir si son el mejor equipo de todos los tiempos, pero no diría que no. Desde que manda Pep han ganado en infinitas ocasiones al Madrid, pero parecía que tenían miedo. Y me faltaron explicaciones. Al principio creí que después de los primeros diez minutos se recuperarían los blaugranas, como ya pasó en la ida o en las finales de la Champions de 2009 y 2011. Pero esta vez el Barça realmente no empezó a jugar hasta el minuto treinta y en ningún momento fue capaz de dominar el partido como lo suele hacer. Está claro que el Madrid no es un equipo cualquiera. Sin excepción, los jugadores jugaron con máxima motivación, algo que en los últimos partidos tan sólo le pasó a Pepe con el resultatdo que todos conocemos. Sin embargo, no explica por qué el equipo de Guardiola se dejó dominar. Es verdad que también tiene su mérito que el equipo, en un partido complicado con el Madrid a un gol de la eliminación, no dejara crear más oportunidades al equipo madrileño. No obstante, no fue el Barça que conocíamos. Buscar el Porqué puede resultar difícil. ¿Fue el nuevo planteamiento de Mourinho? Me da la sensación de que al barcelonismo le gusta esta idea para que puedan criticar más aún a Mourinho. Sin embargo, significaría que el luso habría encontrado una manera de ganarle al Barça con la conclusión que el Barça ya no sería el mejor equipo del mundo. Aunque viendo los jugadores que tienen me parece algo adelantado juzgarlo. Otras posibilidades: ¿Es falta de motivación? Puede. Pero no parece razonable porque si fuera por falta de motivación, ¿cómo entonces se explican los 3 títulos que ya llevan los de Guardiola en esta temporada? o ¿por qué les falta motivación contra el eterno rival? ¿Cansancio acumulado? Seguramente es un factor, porque varios jugadores del Barça ya no son jóvenes y empezarán a notar el paso de los años, además del gran número de partidos que disputan. Pero el Madrid en realidad también tiene problemas parecidos. No estoy seguro, pero en mi modesta opinión es que simplemente hay días en los que, sin poder dar ninguna explicación, el Barça no jugó al 100%. Cosas que pueden tener que ver con razones extradeportivas o por simple casualidad porque ¿a quién nunca le ha pasado que ha tenido un día en el que no estaba al 100% sin saber el porqué? Por el otro lado muchas veces se ha visto que ha habido días que un equipo jugó mejor de lo que realmente podía. Quizás también le haya pasado al Madrid. En definitiva, creo que son muchas razones que pueden explicar este partido, ya veremos que pasará. En abril como muy tarde habrá otro clásico y podremos sacar otras conclusiones. ¿Fin de ciclo? Creo que no. Pero como diría Michael Robinson: “Decidan ustedes mismos”.

Tom Ole Mink

sábado, 10 de diciembre de 2011

La madre de todas las batallas

En unas pocas horas el mundo se detendrá para muchos. El fútbol volverá a paralizar nuestra mente y a reunir nuestros sentidos, será durante 2 horas la anestesia de nuestros problemas, y quizás termine siendo el detonante de los mismos. La épica de las grandes batallas renace en el Clásico, aunque esperemos que se quede en el valor simbólico. El principal protagonista de tal espectáculo no debe ser otro que el fútbol.

El choque entre Madrid y Barça se presenta con un color distinto al de los últimos duelos. Parece que la balanza se ha igualado, por no decir que se han cambiado las tornas y son los blancos los que llegan como favoritos. Llevan 2 meses mostrando una seguridad latente en su juego. Su defensa hace del Santiago Bernabéu una fortaleza inexpugnable, y su ataque, tan demoledor como veloz, convierte a sus rivales en víctimas al instante sin opción de respuesta. Aún así, queda comprobar si su fiereza es tal ante un formidable adversario como el que tendrán esta noche. 

Si hay unos jugadores que son capaces no solo de detener, sino de imponerse sobre este vendaval son sin duda los hombres de Guardiola. Sea cual sea el escenario, el Barça impone su estilo, y no en pocas ocasiones consigue llevarlo a la victoria. El fútbol total es bienvenido últimamente en el santuario madridista. El control del balón para dominar el terreno, dominar el terreno para someter al rival, someter al rival para gustar, gustar para vencer, vencer para seguir haciendo historia. Todo ello bajo la excelencia del Rey del fútbol. Leo Messi no dejará que nadie usurpe su trono y no se detendrá ante nada con tal de defenderlo.

Se presenta el primer asalto de la Liga. El único choque que puede determinar su futuro, o bien decidirla, o por el contrario, animarla más que nunca. Y por si faltaba algo, con altos voltajes de calidad e intensidad, solo al alcance de los mejores jugadores. Porque estos partidos no solo deciden títulos, también proclaman héroes, y sentencian villanos.

Aitor Soler

martes, 6 de diciembre de 2011

Renovarse o morir

Estamos a poco menos de una semana del primer Clásico de la Liga, lo que significa que nos encontramos en plena avalancha de debates sobre el gran choque. Estadísticas y datos por doquier que llaman la atención del espectador, pero que no aclaran las numerosas incógnitas que presenta el duelo entre Madrid y Barça. Una de la que más polémica acarrea es el planteamiento con el que saldrá el equipo de Guardiola. El dilema constante en Can Barça esta temporada: ¿defensa de 3 o de 4?

Guardiola es un entrenador que ha dejado clara su filosofía al mando del conjunto blaugrana. La misma que amamantó como jugador, y que ha llevado al FC Barcelona a ser toda una institución reconocida en el fútbol por sus méritos deportivos. Pero seguir la tradición no debe significar estancarse, así como innovar no debe implicar traicionarla. Mantener el éxito nunca fue fácil, y la única fórmula que te asegura luchar por lograrlo es renovarse. Estancarse en el dominio de una única idea supone que ella te domine a ti. Por ello, siempre es necesaria una idea futbolística como base, pero siempre acompañada de un abanico repleto de alternativas que aumente tu potencial.

Reinventar la posición de Messi y destapar al mejor jugador de todos los tiempos, encontrar en Busquets el mejor enlace entre defensa y ataque, descubrir en Valdés el primer atacante del equipo. Son varias de las medidas que ha ido añadiendo Guardiola al esquema con el que comenzó para sorprender a los rivales, y nadie puede decir que le ha ido mal. Pero ahora toca pensar más a lo grande que nunca. Jugar con menos defensas de los habituales no es un capricho de Guardiola, ni es un intento de repartir los minutos de la manera más eficaz posible entre sus talentosos centrocampistas. La idea en la que se sustenta esta propuesta de renovación es la de imponer un control inquebrantable en el medio campo. La zona donde este equipo marca la diferencia.

El 4-3-3 asegura la posesión, pero no una circulación óptima de la pelota. Es un esquema que ha dado sus frutos, pero cuyas armas los rivales comienzan a conocer. La superioridad en la parcela ofensiva no es tan manifiesta como lo era antes, y no se debe encomendar todo a la calidad individual. Con un hombre más en el medio campo el ritmo de la circulación es más alto, renace la figura del tercer hombre, fundamental en este estilo de juego. Ganar superioridad en la medular supone atacar mejor. ¿Arriesgado? Sin duda, queda mucho por pulir. Pero quien no arriesga no gana, y la mejor manera de defender que tiene este Barça es la de atacar lo mejor posible.

Aitor Soler

martes, 3 de mayo de 2011

La importancia del 0-2

En el partido de hoy se ha visto que el resultado cosechado por el Barça en la ida ha empañado mucho, para mí, exclamativamente, el partido de hoy. Menos mal que los de Guardiola ganaron por más de un gol, porque hoy el resultado ha sido comprometido.

Mencionando varios temas en este artículo, comienzo diciendo que el partido de hoy habrá resultado más "vistoso" para aquellos que dicen que el madrid no juega al fúbol. Salió arriba, y se vio un partido de ida y vuelta. El Barça ha mantenido un nivel de fúbol muy alto durante todo el partido, la presión del Madrid obligó, en muchas fases del encuentro, a una salida de balón rápida y precisa. Acción que provoca el gol visitante tras un error en dicha jugada, con un robo de Xabi Alonso en una acción de salida del Barça.

En general, el Madrid trató al Barça "de tú a tú", y ahí está, un empate. Bien, si pensamos un momento y recordamos el resultado de la ida (0-2), podemos darnos cuenta de la importancia, no sólo por el peso de dicha ventaja, sino porque ese resultado, y las rotundas declaraciones de Mourinho, han provocado que hoy fuera un partido de puro trámite a ojos de muchos.

Aquí defiendo mi tesis. Si el partido de ida hubiera acabado en empate, o más igualado, hoy el mundo estaría parado y fascinado ante tal hecho, que no deja de ser nada más y nada menos que el árbitraje casero que ha protagonizado el señor colegiado. Reitero que el Barça le ha dado un baño al Madrid. Sí, simplemente porque es mejor, porque juega otro estilo o por mil cosas más. Pero da lástima que el sabor de boca que se queda cuando pasan estas cosas sea amargo.
No estoy reprochando al Barça hoy. Sólo digo que ¡que asco! repito, ¡que asco! que personas ensucien de esta manera el fútbol. De ahí la importancia del 0-2. Sin más dilación, ¡enhorabuena a los vencedores!
Mucha Suerte.
Carlos Bartual

lunes, 18 de abril de 2011

El fanatismo ilustrado

Dicen los libros de historia que alrededor del siglo XVIII gran parte de Europa fue inundada por una corriente intelectual denominada Ilustración. Su objetivo era el de acabar con la ignorancia ocasionada por las falacias religiosas y tiránicas, y con ello, situar a la razón como valor incuestionable para la humanidad.

Uno de los grandes méritos de este movimiento fue el Despotismo ilustrado. Una doctrina que hizo tambalearse al absolutismo pero que no consiguió tumbarlo. Aún así la imagen tiránica y primitiva desapareció levemente y el uso de la razón hacía vislumbrar un futuro más próspero, y aunque no haya sido totalmente así la verdad se convirtió en un baluarte para gran parte de la sociedad.

Cabe decir que uno de los factores más determinantes en la difusión de esta ideología fue la divulgación periodística de la corriente. Ejemplo claro de que razón y periodismo son 2 términos que jamás deben separarse. Sin embargo, cada vez se encuentran más lejos uno del otro. Últimamente la razón está siendo traicionada por algo que simula serla. Cualquier factor que desate polémica hace temblar los cimientos dejados en el Siglo de las Luces. Se comienza a considerar, de forma lamentable, la cantidad de éxito comercial directamente proporcional a la veracidad que se transmite. Y lo más triste es que no son pocos lo que entienden esto como razón. Parece que cuanto más se grita mayor fuerza argumentativa se posee.

Y bien, ¿dónde estamos dispuestos a llegar? La Ilustración criticó el primitivismo de anteriores épocas debido a que la ignorancia dominaba una sociedad, hecho que generaba en no pocas ocasiones una violencia de lo más absurda. Como la que se puede dar en unos días si no ponemos freno a esto. El próximo miércoles Valencia debería ser capital mundial del fútbol por un día, pero claro, el fútbol también debería ser tan solo un deporte. Y ciertos sectores de la prensa nacional están empeñados en que Valencia se convierta en el renacer de la batalla, donde el fútbol sería la sinrazón que fue la religión en antaño. 

Ya se debería saber que el fútbol mueve masas, y que estas son muy influenciables. Pero claro, antes que esto se debería dar por hecho que la ignorancia ha atormentado al hombre durante todo su pasado, y que este dará el visto bueno a todo lo que le ofezcas, ya sea razón o ignorancia.

Aitor Soler

martes, 30 de noviembre de 2010

Hablemos de fútbol: Historia del partido perfecto

En la historia del fútbol han existido ciertos equipos cuya trayectoria ha sido encumbrada con el paso del tiempo, ya sea por los títulos conseguidos como el Brasil de Pelé, el Real Madrid de las 5 Copas de Europa, la Argentina de Maradona, el Dream Team culé de los 90, contemporáneo del Milan de los holandeses o el Ajax de Cruyff; o bien simplemente, por el juego desplegado, como el Brasil del 82 o la Naranja Mecánica holandesa de los 70. Equipos que son recordados como héroes de guerra o reconocidos como eminencias que llevan el nombre de su profesión en el suyo propio. Conjuntos que se convierten en un recuerdo imborrable, y ayer el Fc Barcelona dejó su candidatura (más que merecida) a convertirse en uno de estos equipos.

Como aficionado al fútbol siempre oí hablar de jugadores de leyenda y equipos como los mencionados anteriormente y, para que negarlo, sentía una cierta envidia sana, pero afortunadamente ya saciada desde que el FC Barcelona se dispuso a seguir los patrones dejados en los 90 por Johann Cruyff de la mano de un hombre de la casa como Pep Guardiola, inculcando una filosofía de juego desde benjamines y marcando un estilo que situara el juego desplegado sobre el resultado final, ya que este debe ser la principal consecuencia del juego, y ayer se vio un claro ejemplo de esta consigna donde se ofreció una victoria al fútbol al son de Xavi Hernández, el guinista del partido perfecto (que injusticia sería que no recibiera el Balón de oro). Este artista demostró ayer que es el mejor centrocampista del momento y uno de los mejores de la historia dando un recital de como manejar el partido, cambiandoo el ritmo a su antojo y decidiendo con criterio y acierto todas sus intervenciones, vitales en su conjunto. Él es el emblema de la filosofía futbolística que impone el Barcelona y que refleja el triunfo de la cantera sobre cualquier otro camino al éxito. Además de demostrar el porqué de la "ausencia" de agresividad en los rivales que se enfrentan a FC Barcelona, y es que la fluidez que impone el de Terrassa y que se contagia por todo el equipo es inalcanzable para cualquier otro conjunto, imposible robar el balón cuando están de dulce, causa que explica el rondo gigantesco en que se convirtió el partido y con ello, el alto número de tarjetas que se vieron anoche.


Pero resulta injusto hablar tan bien de Xavi y no hacerlo de sus compañeros, Messi ganó en su duelo individual con Cristiano Ronaldo y demostró que no solo sabe marcar goles y ayer dibujó dos asistencias al Guaje, partidazo del asturiano con 2 goles, una asistencia y su confirmación en el sistema de juego culé, que habrían firmado el mismo Xavi o su alter ego, Andrés Iniesta, que se sumó al espectáculo con su elegancia habitual al asistir en el primer gol o comenzar la jugada del último, anotado por Jeffrén, que será recordado por lo que simboliza, la unión de un equipo basado en el éxito de sus cimientos, la cantera.


Aitor Soler

sábado, 27 de noviembre de 2010

La 3ª generación: Barça - Madrid

El objetivo de la Mitología fue explicar las dotes de la Naturaleza mediante una división de fuerzas cuyos portadores eran seres increíbles a los que se les conoce como titanes, protagonistas de batallas de una gran espectacularidad. Estas guerras fueron la causa de que tales seres dividieran su reinado en dos generaciones.
En la actualidad tal batalla se sigue produciendo, afortunadamente sus consecuencias no son catastróficas, al menos no tanto, ni tampoco son entre seres irreales, por ello podemos estar agradecidos de que el espectáculo siga intacto y sobre todo que sea real, la 3ª generación ha llegado y el lunes tendrá lugar la batalla, eso sí futbolística, pero no por ello menos prodigiosa.
Jamás hubo tal expectación ante el Clásico del fútbol, probablemente por ser lunes, lo que hace que la espera sea mayor, posiblemente por el cruce de declaraciones en las últimas semanas, tal vez por la confrontación de estilos, igual por el duelo en los baquillos entre los 2 mejores entrenadores que hay en la actualidad, a lo mejor por el duopolio en el que se ha convertido nuestra Liga o quizá porque nunca ha habido una generación de grandes futbolistas como las que se enfrentarán en el Camp Nou. Por ello presento esta quiniela entre los 11 de ambos conjuntos, Fútbol Club Barcelona y Real Madrid Club de Fútbol.

Víctor Valdés - Iker Casillas: X

No creo que haya mejor portero que alguno de ellos dos, el de Móstoles, conocido por sus increíbles reflejos y por ser capaz de aparecer en los momentos importantes, posiblemente sea el único portero que es capaz de ganar un partido por él solo. En cuanto a la Pantera de Hospitalet, su principal virtud es el juego con los pies, aunque no descuida para nada la principal función de un guardameta, a pesar de que siempre esté en el ojo del huracán se ha asentado como un gran portero capaz de ser titular en cualquier equipo.

Daniel Alves - Sergio Ramos: X


Dos ex-sevillistas y actualmente máximos rivales, el andaluz ofrece garantías tanto en el lateral como en el centro de la zaga, incluso por delante de la defensa, el gran dominio que posee en el juego aéreo se convierte en la principal diferencia con el brasileño, tal vez su principal defecto sea el pecar de falta de criterio a la hora de incorporarse al ataque, defecto que se convierte en virtud de la Tarántula, un todocampista cuyo único aspecto a mejorar es su exceso de ímpetu que le hace cometer de vez en cuando errores infantiles, pero que solventa con una calidad técnica y fortaleza física descomunales.




Carles Puyol - Ricardo Carvalho: 1

 Muchos desconfiaron del fichaje del portugués debido a su edad pero Mourinho siempre le ha sacado brillo y esta temporada no iba a ser menos, se ha convertido en un fijo de la defensa, un central rocoso en el marcaje pero que sufre a las espaldas, mientras que al capitán blaugrana no se le recuerda un mal partido, garra, valor y coraje, características que le han convertido en un símbolo del barcelonismo y en uno de los mejores defensas que ha vestido esta camiseta, pese a su edad posee una potencia física digna de la plenitud deportiva.




Gerard Piqué - Pepe: 1

Nadie imaginaba que Pepe justificaría el precio de sus traspaso pero sin duda lo ha hecho convirtiéndose en un pilar de la defensa blanca, muy difícil de superar en cualquier faceta del juego, el día que no le traicionen sus nervios será considerado uno de los mejores centrales del mundo, mientras que Piqué se ha ganado a pulso la comparación con Beckenbauer, ya que el catalán comparte con el Kaiser su elegancia en el manejo y salida de la pelota, además de ser un gran marcador, tener un juego aéreo notable y una presencia ofensiva semejante a la de un delantero nato.

Eric Abidal - Marcelo: 2

A nadie se le escapa la explosión futbolística que se ha dado en el juego del brasileño, cuya principal asignatura a mejorar era el aspecto defensivo y este año la está superando con creces (a falta de enfrentarse a un gran rival). El Clásico supondrá una prueba de fuego para que se confirme como gran candidato a sucesor de Roberto Carlos. En cuanto al francés, se le conoce por ser un portento físico, su rapidez le salva en muchas ocasiones de los errores tácticos, no en vano, en aspectos defensivos puede considerarse un gran lateral mientras que ofensivamente cumple pero no llega al nivel del carioca. 



Sergio Busquets - Sami Khedira: 1

El alemán ha sabido adaptarse de forma eficiente a nuestra Liga, convirtiéndose en el escudero de Xabi Alonso realizando un trabajo oscuro de destrucción, aunque tal vez le falte aparecer más en los partidos, porque a pesar de que realice una gran labor su rendimiento no es de excelente. Mientras que el Pulpo de Badía se ha consolidado como uno de los mejores del mundo en su posición, a pesar de su juventud y de que hace dos años jugaba en 3ª demuestra una experiencia innata, además de ser de los jugadores que más faltas provoca y más balones recupera, sin descuidar el aspecto técnico; fundamental en su equipo.

Xavi Hernández - Xabi Alonso: 1

Los cerebros de sus respectivos equipos, el de Terrasa, mejor centrocampista español de la historia, impone el ritmo del partido, dueño de la medular y artífice de pases imposibles, como tenga su día el Barça tendrá mucho ganado; el madridista, pilar imprescindible en su equipo, ya que pone la calidad en el centro del campo merengue, su especialidad son los desplazamientos en largo y un disparo excelente desde media distancia.

Andrés Iniesta - Mesut Özil: 1

El turco-alemán fue la revelación del pasado mundial y se está convirtiendo en una de las de la Liga, demostrando calidad y visión de juego dignas de grandes jugadores, una pesadilla para cualquier defensa debido a su rapidez con el balón, pero la irregularidad se convierte en su principal pecado, de vez en cuando desaparece en los partidos, el día que mejore ese aspecto estará entre los mejores jugadores del mundo. Por otro lado el manchego ha encontrado esta temporada su plenitud física y deportiva (seguramente porque marcar un gol que hace feliz a tantos millones de personas es una gran inyección de moral), alejándose de los problemas musculares y es un placer verlo jugar, su visión de juego y calidad técnica es inigualable. Por el bien del fútbol que continúe así.

Pedro Rodríguez - Ángel Di María: X

El argentino ha resultado un gran fichaje y es un puñal por su banda, bien dotado técnicamente, rapidísimo, e incluso está viendo puerta con facilidad, cosa que en el Benfica nunca explotó, a pesar de esta mejora en ocasiones peca de individualismo. En cuanto al canario, es el ejemplo a seguir para cualquiera que desee convertirse en futbolista, aporta sacrificio defensivo como pocos, además se ha destapado como goleador y posee una gran rapidez, un incordio para cualquier defensa debido a su movilidad por cualquier zona del ataque. 




David Villa - Gonzalo Higuaín: X

El duelo del gol, aunque ninguno de los 2 atraviese su mejor momento son enormes goleadores, el Pipita, siempre cuestionado, ha demostrado ser garantía de gol a pesar de no ser el más elegante ni el más técnico sus recursos son múltiples, mientras que el Guaje comienza a asumir su rol en el Barça y cada vez se le ve más acoplado en el engranaje culé, la rapidez, una visión de juego digna de un centrocampista y, por supuesto, el gol sus mejores armas, quien dude de él no sabe lo que dice.

Leo Messi - Cristiano Ronaldo: 1

El duelo estelar de la noche, los dos mejores jugadores del mundo frente a frente. El portugués es un delantero adaptado al fútbol actual, excelente técnicamente, sobresaliente en el juego aéreo, muy veloz y con una facilidad insultante para armar la pierna, a pesar de esto, debe controlar su ímpetu, ya que muchas veces sus nervios le juegan malas pasadas. Por otro lado, la Pulga va camino de convertirse en el mejor jugador de la historia, disfruta jugando a fútbol como un niño y bate récords como una estrella, ya que sus registros goleadores están al alcande de muy pocos. Jugar con él es jugar con ventaja y él mismo lo sabe y disfruta con ello, su proyección no tiene techo ni su ambición tampoco. Cuando está al 100 % ningún jugador se acerca a su nivel.


Considerémonos agradecidos de contemplar tal lucha de titanes y recemos para que tal nivel se vea en el terreno de juego.
¡A disfrutar del espectáculo!

Aitor Soler