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viernes, 31 de agosto de 2012

El Atleti de Falcao, y del Cholo

El Atlético de Madrid ha ganado la Supercopa de Europa al Chelsea en un partido que quedará grabado en la memoria de los aficionados colchoneros. El choque quedó resuelto en la primera parte gracias un Falcao estelar, 3 goles que pudieron ser más si la madera no lo hubiera evitado. La segunda parte fue un trámite en la que Miranda redondeó el marcador, y  en la que Cahill anotó el gol del honor para el Chelsea. El partido acabó con 4-1 y el título fue para un Atleti que lo hizo todo perfecto. Y es que el Tigre no fue la única estrella, el resto del equipo brilló a la sombra del colombiano.

Los grandes delanteros deben valorarse por los pocos goles que perdonan, y no por los muchos que marcan. Falcao cumple esta regla a la perfección. Tener al colombiano en tu equipo te asegura una gran probabilidad de victoria en cualquier partido, un lujo para el Atlético. Con solo su presencia, el Atlético no solo gana el respeto de su rival, también el pánico de su defensa. Su fama de gran rematador era conocida cuando llegó al Manzanares, pero ha demostrado ser un delantero completísimo con y sin balón, dominador de todos los recursos ante la portería rival y casi imparable a la hora de defenderlo.

Pero el Atlético del Cholo no se detiene en la figura del colombiano. Falcao es la punta de lanza fabricada con el mejor acero, pero esa punta de lanza tiene tras de sí un bastón más robusto de lo que muchos imaginan, y está empuñado por un maestro. Seguramente sin el colombiano perderían gran capacidad competitiva, pero serían capaces de complicar el partido a cualquier equipo. Es la esencia del Cholo en este equipo: coraje y garra. El orgullo de luchar cada balón como si fuera el último. El mejor ejemplo de ello es que nadie ha echado de menos a Diego en el partido de hoy. Hace unos meses su marcha parecía ser el fin del mundo, el lugar donde el Cholo está dispuesto a llegar por el Atleti. 

Aitor Soler

jueves, 10 de mayo de 2012

Nuevos tiempos en el Manzanares

La moda de "si el balón es nuestro, el partido es nuestro" se cae a pedazos. El Atlético le ha dado un fuerte empujón (ya van varios esta temporada) ganando la final de la Europa League al Athletic de forma contundente (3-0). Los colchoneros siempre fueron superiores a los leones. No les hizo falta tener el balón. Conocían sus armas y las emplearon a la perfección. Fue el partido soñado por Simeone. A los madrileños les salió todo, al contrario que a los de Bielsa. Los vascos siempre fueron previsibles ante una defensa colchonera que mostró una firmeza y seguridad que hacía tiempo que no se veían en la zaga rojiblanca.

Seguramente, esa gran defensa sea el mejor ejemplo de lo que ha supuesto la llegada del Cholo al banquillo del Manzanares. Godín y Miranda borraron del mapa a Llorente. La intensidad mostrada por los colchoneros para pelear cada balón fue admirable, digna del mejor campeón. Saber jugar muchas veces significa saber competir, y los de Simeone dieron una lección de ello en Bucarest. Síntomas de la identidad que el entrenador argentino ha otorgado al equipo. La identidad es la base de todo equipo campeón y el Atlético llevaba años deambulando en su búsqueda.

Con esta nueva identidad, el Atlético parece dispuesto a romper con la sombra de su pasado, la que año tras año tanto le ha atormentado. El triunfo en la Europa League parece haber consolidado el proyecto. Desde el Manzanares ya se mira el mañana con ambición, aunque también con desconfianza. El recuerdo de lo logrado (y posteriormente perdido) hace 2 años está todavía muy presente. Pero quizá haya llegado la hora de tomar las riendas y continuar la senda que ha dejado esta victoria. El momento de trazar las líneas maestras de un futuro que puede ser más prometedor que nunca.

El futuro del Atleti pasa por que la atención se centre en los jugadores y el balón, y no en la directiva, un error que lleva años repitiéndose. El futuro del Atleti pasa por mantener el equipo, hacer sentir cómodos a Diego, Adrián, Falcao y cía, motivar su ambición para evitar oír cantos de sirena. El futuro del Atleti pasa por creer a largo plazo (y Simeone es el mejor motivo para creer), porque ganar hoy no sirve de nada si no te garantiza ganar mañana. Porque lo ocurrido hace 2 años nos enseñó que hay que saber gestionar las derrotas, pero mucho más las victorias. En definitiva, el futuro del Atleti pasa por la Champions, aunque tal vez eso sea cosa de su pasado.

Aitor Soler

martes, 8 de mayo de 2012

Solo faltará colorido

El destino ha querido darle al Atlético otra oportunidad para comenzar a hacer bien las cosas. Fue la Europa League la que devolvió la ilusión a una afición desconocedora de sus aspiraciones. Sin embargo, las cosas volvieron a torcerse. La Europa League, y posteriormente la Supercopa de Europa, solo parecieron un descanso en forma de oasis en medio de un vasto desierto. Pero con la llegada del Cholo la situación mejoró de forma notable.

Simeone se ha convertido en el nexo entre jugadores y afición. El argentino tiene al equipo de su parte, es respetado por la junta y adorado por la hinchada, pocos o ninguno pudieron gozar de una situación mejor. El hombre que fue capaz de equilibrar el nivel emocional del Atlético, ahora se ve en una final, capaz de recuperar el prestigio europeo que en tan poco tiempo desperdició el club. El entrenador idóneo (si le dejan) para consolidar, pase lo que pase en Bucarest, el futuro colchonero, para gestionar una posible victoria que no supieron gestionar otros.

Pero mientras unos quieren desprenderse de la eterna sombra que les persigue y sueñan con que la luz de un título ilumine su impredecible futuro. Otros, desean quitarle el polvo a la Gabarra y situar a Bilbao en la élite del fútbol europeo, una hazaña que casi han logrado con su juego, pero las vitrinas de los insaciables leones están hambrientas de títulos, tanto como el palmarés de su entrenador.

El Athletic de Bielsa no solo ha enamorado a media Europa con su juego, también ha acabado con los complejos que le ataban a un único patrón. Sin traicionar a su tradición, la Catedral se ha convertido en un santuario del Loco, pero también de un fútbol excelso. El argentino ha derribado las dudas y el tópico que tanto le persigue de ser "un entrenador normalito con buena prensa y mucha labia". Pero aún le queda una barrera por derrumbar. Pese a la excelencia de su fútbol, el Loco sabe mejor que nadie que los títulos son los únicos que te garantizan la gloria, la gran ausente en su carrera fuera de América.

Motivaciones previas a una final española, y menos rojiblanca de lo que debería ser por las pocas entradas que han sido ofrecidas a las aficiones. Afortunadamente, el colorido será lo único que falte en la final de Bucarest, porque fútbol le sobra.

Aitor Soler

lunes, 19 de septiembre de 2011

La resurreción de un grande

Mucho han cambiado las cosas en la rivera del Manzanares desde que finalizara la última temporada. El objetivo de clasificarse para la Europa League se veía cumplido, pero ciertos factores hacían ver que se ponía fin a un ciclo, del que en lo deportivo cabría destacar las victorias en 2010 en la Europa League y en la Supercopa de Europa . Pero más en particular, a la simbiosis formada por 2 de los mejores jugadores que pasaron por el Atlético en los últimos años, y que acostumbraba a poner en pie al Calderón. Lamentablemente, tanto Forlán como Kun Agüero salieron del club más como villanos que como héroes.

Se avecinaba un verano turbulento. Gregorio Manzano se puso al frente del equipo, y Reyes sería el encargado de recoger el legado que dejaron las estrellas en el rectángulo de juego. El utrerano, antes repudiado, se convertía en el nexo entre equipo y afición. Pero aún así, eran necesarios fichajes que llenaran el hueco dejado por la anterior pareja de atacantes. Adrián, Gabi o Turan no despertaban la mayor de las ilusiones, y por si fuera poco, Manzano no gozaba con el visto bueno de gran parte de la afición colchonera. Conocida por su gran exigencia, la hinchada rojiblanca pedía caras nuevas capaces de suplantar a la perfección al Kun y al Cacha. A esos nuevos rostros se les puso nombre: Radamel Falcao y Diego Ribas.

Ahora, el Atlético avanza a buen ritmo en Europa y acumula 4 de 9 puntos posibles en Liga. Tal vez no demasiados, pero el colombiano y el brasileño ya han tenido tiempo para levantar las gradas del Calderón. El Tigre comienza a justificar el alto precio de su fichaje a base de goles. Mientras que Diego empieza a mostrar su tremenda calidad en el centro del campo, algo con lo que el Atlético no contaba desde hace lustros. Un jugador desequilibrante, con una gran visión de juego y dotado para dirigir al equipo.

No cabe duda de que la sombra del Pupas es muy alargada, pero el equipo madrileño va por el buen camino para dejarla atrás. Han conseguido formar una gran plantilla, con jugadores capaces de marcar diferencias en momentos importantes, como Falcao, Diego o Reyes. Pero eso no es lo mejor, hacía tiempo que al Atleti no se le veía jugar con una identidad tan manifiesta en todos sus partidos. Un detalle que ha disipado las dudas entre la afición respecto a Manzano. Goyo ha dotado al equipo del criterio necesario en la salida de balón y construcción de juego. Ha recuperado (¡y de que manera!) a Filipe Luis y Mario Suárez. Todo el conjunto se muestra sacrificado en el esfuerzo y ordenado en la presión. Se muestra una paciencia insólita en búsqueda de la ocasión definitiva, pero siempre acompañada por la agresividad de las afiladas garras del Tigre Falcao.

En definitiva, se reúnen suficientes factores capaces de hacer soñar a una afición siempre volcada con su escudo. Pero más que soñar, el término sería recordar. Recordar aquel poderoso Atlético de hace más de una década que se situaba como firme tercer poder al régimen de Madrid y Barça. El objetivo es harto complicado, por no decir utópico. Pero es hora de que la suerte se ponga de lado colchonero, y de que ese vaivén continuo que siempre ha acompañado al club durante gran parte de su historia se dirija solo hacia delante. De momento, cuentan con una afición envidiable, un equipo apto y dispuesto a todo y un entrenador conocedor de la historia del club y sus condiciones. Y siendo el Atlético, nunca se puede descartar nada, pero esta vez toca pensar a lo grande.

Aitor Soler