Mostrando entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de octubre de 2014

Un clásico demasiado precoz para Ancelotti y Luis Enrique

Como viene siendo habitual en las últimas ediciones de la Liga, el clásico llega muy temprano al torneo de la regularidad. Barça y Madrid llegan a su enfrentamiento aleteando las alas con fuerza, pero nadie sabe aún si su vuelo es realmente estable, y todavía no han demostrado su fiabilidad ante rachas de viento imponentes. Los de Luis Enrique llegan imbatidos e invictos en la competición doméstica, pero con más dudas de las que sus extraordinarios números reflejan. El conjunto catalán sigue con buen ritmo su proceso de reconstrucción. El técnico asturiano ha sustituido la chapa y pintura que dejó su antecesor en el cargo por nuevas herramientas que el equipo llevaba pidiendo años. En pocos meses ha conseguido que la sociedad entre Neymar y Messi muestre una afinidad que parece no tener límite, una conexión que está contando en los últimos partidos con la mejor versión de Iniesta, que se ha hecho de rogar. Esta buena sintonía entre los tres tenores culés es un tremendo avance respecto a la última campaña, pero el mérito e Luis Enrique no acaba aquí.


La presión vuelve a parecerse a la poderosa arma que fue antaño, aunque con tanto desuso todavía no está totalmente afilada. Salvo las incógnitas de Douglas y Vermaelen, las caras nuevas no parecen serlo cuando juegan. Bravo ha conseguido que nadie se acuerde del mejor portero de la historia del club, y Rakitic y Mathieu ya se han ganado sus primeras grandes ovaciones en el Camp Nou. Su llegada al Barça ha sido clave para que el equipo, aún vulnerable en ese aspecto, haya dejado de temblar en todas las jugadas a balón parado. Pero no todos los nuevos rostros vienen de fuera. La cantera vuelve a ser ese tercer pulmón de aire fresco del que solo el club catalán puede disponer, Munir y Sandro han respondido a la confianza de su entrenador y ya no son ningunos desconocidos en las convocatorias del primer equipo.

Pero no todo son buenas noticias en Can Barça. Pese a su buen debe, a Luis Enrique le quedan aún varias tareas en el haber que debe resolver, y sin duda recuperar la mejor versión de Piqué es la más primordial dadas las circunstancias. El central ha ofrecido su mejor versión ante el Villarreal y el Rayo, y es urgente que la vuelva a mostrar. El catalán es el mejor capacitado para dirigir el inicio de la jugada desde la retaguardia y comandar las transiciones defensivas, pero su irregularidad sigue condenando al equipo y comienza a despertar murmullos en el Camp Nou. Su posible titularidad en el Bernabéu deberá tapar esas voces de inquietud si desea ayudar a su equipo. Su rendimiento en el clásico será el termómetro del rendimiento del equipo. Para ello, no solo deberá ocultar sus carencias, sino también las de su compañero en la banda derecha, Dani Alves, que pese a su leve mejora en ataque, sigue concediendo una autopista a los rivales por su flanco. Resulta curioso que con estos problemas, los récords que están batiendo los de Luis Enrique sean de imbatibilidad.

El Madrid, el mayor arsenal de Europa, pondrá a prueba los buenos números ligueros de este nuevo Barça. El conjunto blaugrana llega al clásico dejando grandes sensaciones en un partido entre semana por primera vez esta temporada, síntoma de que la maquinaria empieza a estar engrasada y de que el nivel físico comienza a ser el óptimo. Pero esta trayectoria ascendente nada tiene que envidiar a la de su eterno rival.

Tras un comienzo muy dubitativo y varios pinchazos en Liga, el poderío ofensivo del Madrid comenzó a sacarle las castañas del fuego al club blanco y a tapar heridas que se abrirían en canal ante los grandes si Ancelotti no ponía remedio antes, y el técnico italiano parece haberlo encontrado en su segundo año al cargo del equipo. En Anfield, por primera vez, el Madrid del italiano fue claramente superior a un rival de entidad en un escenario complicado, algo que no consiguió en ninguna de las finales aunque las ganara, y que solo dejó ver durante la Supercopa de Europa ante el Sevilla. En sus goleadas ligueras, el Madrid se había mostrado demoledor en ataque, pero no terminaba de adueñarse del partido. Ante el Liverpool, fue diferente. El Madrid estuvo imperial, no solo goleó sino que fue claro soberano del partido.


Y la entrada de Isco en el 11 ha sido el punto de inflexión decisivo en la mejoría blanca. El malagueño nunca será en el Madrid el formidable «10» que prometía ser en Málaga, pero su nueva versión viene de perlas al club de la capital. Isco no solo mejora el rendimiento colectivo de su equipo, sino también el individual de algunos compañeros, y James es el claro ejemplo de ello. El ex del Mónaco y del Oporto al fin rememora la versión que le hizo convertirse en la revelación del Mundial. El colombiano se ha liberado de las tareas defensivas que lastraban su juego y se ha destapado como un excelente pasador gracias al enorme trabajo recuperador del malagueño, que tampoco descuida su labor en ataque. Con menos alegrías que antes, el benalmadense sigue rompiendo líneas y dejando atrás rivales como solo él sabe hacer. Su conducción y pase hace aún más temible a la delantera blanca, que llega, al igual que la defensa culé, batiendo récords.

Con Isco en el campo, Benzema tiene menos rivales, más espacio y más tiempo para lanzar a Cristiano, que no necesita ni la mitad de ayuda que recibe para marcar. El portugués parece haber olvidado sus molestias en la rodilla que lastraron el final del pasado curso y el Mundial, y resulta casi inimaginable que falle ocasiones. Cada vez menos extremo, y cada vez más cerca de ser el «9» que sus condiciones permiten que sea, aunque él no lo crea. Sus registros goleadores son de otra época, seguramente futura, en la que lo normal será golear como él hace en el presente actual. Porque en el pasado no hubo nunca un goleador como él en este momento.

Pese a todo, Ancelotti tiene aún varias cuestiones que debe solucionar. El de Anfield fue un importante test superado con nota, pero aún le quedan asuntos por resolver. El técnico italiano apenas supo detener a un Messi muy deteriorado la pasada campaña, y el de este año llega rozando la excelencia futbolística. El argentino sabe como nadie atacar los espacios débiles de su rival, y coincide con su posición favorita: la espalda de los mediocentros, espacio que Modric no defiende todavía tan bien como hiciera el anterior año. Quitarle ese metro a Messi habrá sido un quebradero de cabeza para Ancelotti, al igual que para su colega Luis Enrique habrá sido imaginar como generarlo.


Porque seguramente ambos técnicos hubieran firmado que el enfrentamiento entre ambos tardara varias semanas en llegar. El clásico llega demasiado pronto para dos equipos que acaban de despegar, pero que aún no han alcanzado las máximas revoluciones, lo que provocará averías en el motor y sorpresas que ambos estrategas no se esperarán. El duelo entre los dos titanes del fútbol español llega antes de lo deseado para sus técnicos, pero entra en escena justo «en el momento dado», que diría Cruyff, para los aficionados. 

Aitor Soler

domingo, 25 de mayo de 2014

Llegar más allá del vencedor

Dicen que en la memoria solo hay hueco para los vencedores, y que son los títulos los únicos billetes que dan entrada a la eternidad. Pues ayer un subcampeón decidió desafiar estos principios. El Cholo y sus hombres rememoraron un diálogo de la película Gladiator: “Hoy he visto cómo un esclavo se volvía más poderoso que el emperador de Roma”. Máximo, al igual que el Atlético, cayó derrotado. Pero su lucha desigual conmovió a todo el Imperio, tanto como el equipo colchonero a todo el continente futbolístico.

Tras un año retando a todos los tópicos que le daban por muerto antes de luchar, y después de derribarlos todos partido a partido, el Atlético, pese a no ganar, volvió a vencer a la historia. Porque el vacío en el palmarés que supuso la derrota lo llena un orgullo que sigue intacto. No hay lugar para lamentos y decepciones en un equipo que posee un ánimo de acero. "Este partido no merece una lágrima. Cuando se entrega la vida no hay nada que decir", dijo el Cholo nada más acabar el partido. Esta vez la gloria no fue solo para el vencedor. 

La orejona no estará en las vitrinas rojiblancas. La Champions puso rumbo al norte de la capital. Tras 12 años de interminable espera, las nueve Copas de Europa blancas ya tienen su tan anhelada compañera. Pero la tan ansiada, y ya conseguida, Décima estuvo a poco más de dos minutos de seguir siendo una obsesión. Fue entonces cuando Ramos se convirtió en un coloso para sujetar a su equipo y sanar la hemorragia que sufría el orgullo de su equipo, y también el de su capitán, Iker Casillas.

La leyenda del conjunto blanco se reencarnó en el camero. La épica acudió a la llamada del fútbol que pusieron Isco, Di María y Modric, pero Ramos fue el que tomó el último testigo. Un mérito que no sería tan recordado si su técnico hubiera sido otro, y no Ancelotti. El Madrid ganó con autoridad su décima Copa de Europa. Su palmarés ya forma parte de la historia del deporte, como los 5 Mundiales de Brasil o los 18 Oros Olímpicos de Phelps. Pero en la historia no solo caben títulos.

Aitor Soler

sábado, 24 de mayo de 2014

La final de lo inimaginable

Ser el mejor equipo de la capital, la aspiración de dos equipos que durante más de un siglo ha alimentado una de las rivalidades más auténticas en la historia del fútbol. Hoy, tras 111 años de sufrimientos y alegrías a partes desiguales, Real Madrid y Atlético de Madrid no solo se disputan el reino futbolítico de su ciudad, sino el de todo un continente. Un escenario impensable hace tan solo unos meses.

Porque pese a los buenos refuerzos del equipo blanco en verano, la baja de Mourinho parecía ser una tragedia irreparable para muchos. Aficionados y entendidos de la materia merengue (o supuestamente entendidos) vislumbraban de nuevo un Madrid incapaz de gobernar Europa, y volviendo a ser el hazmerreír entre los grandes clubes del continente. El vacío que provocó la marcha de Mourinho era directamente proporcional a la desilusión que generó la llegada de Ancelotti. Un desencanto que ni los fichajes de Bale, Isco y compañía parecían poder paliar.

Casi un año después del nacimiento de esa decepción generalizada, el Madrid de Ancelotti sueña con gobernar Europa, algo que el antecesor del técnico italiano no tuvo la ocasión ni de imaginar. Como tampoco ningún atlético era capaz, no de imaginar, ¡de soñar! con estar en la final de la máxima competición de clubes del mundo.

¿Quién iba a ser capaz de esbozar en su mente a un Atlético capaz de dejar atrás a Milan, Barcelona y Chelsea cuando no hace tanto estaba más cerca del descenso que de Europa y era eliminado por un 2ª B en la primera ronda de la Copa del Rey? Fue entonces cuando Simeone cogió las riendas del equipo. No han pasado ni tres años de aquello y la hinchada colchonera ya ha celebrado cuatro títulos, y está por mérito propio capacitada para imaginarse festejar un quinto. Nada más y nada menos que una Champions League. ¿Quién lo iba a decir cuando no hace tanto jugarla ya era suficientemente motivo para ir a Neptuno?

Lisboa acogerá el derby de los derbys. El Estadio da Luz será el mejor escenario para una final inimaginable como la de hoy. En ese mismo estadio Grecia ganó una Eurocopa a la anfitriona, Portugal, hace 10 años. Así que, ¿queda alguien todavía con la osadía suficiente de querer predecir lo que ocurrirá esta noche?

Aitor Soler

lunes, 24 de marzo de 2014

Iniesta y Messi asaltan el Bernabéu y animan la Liga

Ambos equipos anclaron los complejos que les atenazaron en los clásicos pasados y esta vez sí hicieron honor al sobrenombre de “partido del siglo”. El Barça y el Madrid regalaron a los aficionados un partido intenso. El Bernabéu se convirtió en el ring de batalla entre dos colosos de puños de acero, pero con mandíbula de cristal.

El Barça se reencontró con la seguridad que perdió en los últimos duelos ante su máximo rival. El equipo de Gerardo Martino volvió a confirmar su fiabilidad cuando la exigencia de la cita lo requiere. Todo lo contrario que el Madrid de Ancelotti, que no ha sido capaz de vencer en Liga a sus dos rivales por el título.

El clásico comenzó eléctrico y vibrante. El Tata, de nuevo en su estilo más guardiolista, volvió a encomandarse a los jugones para asaltar el templo madridista. No le salió mal su apuesta, ya que Iniesta adelantó a su equipo cuando aún no se había cumplido ni un cuarto de hora. Esta vez su gol no fue el premio a su excelente partido. El tanto del manchego fue la punta del iceberg de la memorable actuación que firmó el de Fuentealbilla.

Iniesta se vistió de gala con su mejor juego para la gran noche del fútbol español, pero fue un compañero suyo quien se convirtió en la estrella de la alfombra verde del Bernabéu. Leo Messi acudió al protagonismo que se le exigía, tras unas semanas en las que su rendimiento se había puesto en duda. El argentino se convirtió en el máximo goleador histórico de los clásicos. En un duelo directo ante su máximo rival, la pulga recuperó el trono que Cristiano Ronaldo había ocupado en los últimos enfrentamientos entre ambos. 

Messi firmó un hat-trick por segunda jornada consecutiva, y acudió a la ayuda de su equipo cuando más lo necesitaba. El argentino disipó cualquier duda posible en un escenario donde solo brillan los elegidos.

Porque el Bernabéu no era una plaza fácil. El Madrid de Ancelotti fue un miura que presentó batalla hasta el final. Hasta la aparición de Messi, otro argentino estaba siendo el protagonista del partido. Di María despertó a su equipo, que hizo honor a su leyenda. La entrega del fideo rompió el embrujo somnoliento de Iniesta, y el Madrid embistió con tanta fuerza que apunto estuvo de tumbar al Barça.

Solo Piqué parecía mostrar seguridad en una defensa que temblaba ante las galopadas de los atacantes del Madrid. El central catalán volvió a mostrar su mejor cara de nuevo en un partido clave. Su temple a la hora de sacar el balón y la forma de comandar los pocos buenos repliegues que ejecutó su equipo mantuvieron con vida al Barça en el partido. Porque el equipo del Tata estuvo cerca de besar la lona, pero la aparición de Messi y la justa expulsión de Ramos hicieron al Barça recuperar la fe en su juego, y en la Liga.

Neymar y Bale siguen sin brillar

Es en los clásicos y en los grandes partidos donde los grandes jugadores se doctoran. Galés y brasileño, las dos inversiones más faraónicas en la historia del fútbol, estuvieron a la sombra en un duelo donde los focos les apuntaban.

Bale dio muestras de su tremenda potencia, y por momentos el Barça no parecía encontrar forma de detenerle. Pero el expreso de Cardiff se quedó sin carburante y su papel en el clásico se quedó en un mano a mano que salvó Valdés y en alguna de sus punzantes galopadas.

El ex del Santos por su parte no brilló ni la mitad que en el partido de la primera vuelta. Neymar sigue sin ser ese crack que apuntaba ser en el comienzo liguero. Pese a ello, dio una asistencia y provocó un penalti. Partido gris del brasileño, pero eficaz.

Aitor Soler

sábado, 22 de marzo de 2014

Neymar y Barça, vidas paralelas

El buen momento de forma de Pedro y Alexis parecía indicar que canario y tocopillano lucharían por una plaza en el 11 del Clásico. El bajo rendimiento de Neymar en las últimas semanas abría las puertas de la titularidad a sus dos compañeros de cara al partido ante el Madrid. Unas puertas que su técnico se ha encargado de cerrar. "Voy a intentar que no se crea que es un jugador más, porque no lo es", afirmó el Tata Martino sobre Neymar. El argentino se deshizo en elogios hacia el brasileño, halagos que señalan la senda de la titularidad para el ex del Santos.

Todo indica que el Madrid pondrá a prueba no solo a Neymar, sino también a la colosal y confusa inversión que realizó el Barça por él. El brasileño, al igual que su equipo, tendrá mucho que ganar en el Clásico si sale victorioso, pero mucho más que perder si su actuación no es la esperada. La victoria del conjunto catalán, pese a no colocarle líder, supondría un golpe moral al Madrid de Ancelotti, que de momento no ha podido demostrar su mejor forma en las grandes noches.

En frente tendrá un Barça irregular fuera de su estadio, aunque al contrario que su máximo rival, fiable cuando es una cita de gala. Una fiabilidad no brillante, pero sí competente, y que le ha llevado a ganar la Supercopa ante el Atlético, a llegar a cuartos de final de la Champions siendo muy superior al City o a vencer al Madrid en el Clásico de la primera vuelta. Partidos en los que Neymar, al igual que su equipo, no maravilló, pero en los que sus goles y asistencias fueron factores decisivos para que el Barça consiguiera la victoria.

Tanto jugador como club comenzaron la temporada de forma pareja. Daban pinceladas de lo que en un futuro podría ser una gran obra que de momento los aficionados siguen esperando. Neymar era el termómetro del rendimiento de su equipo. Si el Barça estaba cómodo, el brasileño era decisivo y sus actuaciones convencían y desataban algunos "¡oh!" en la grada, pero si el equipo del Tata perdía, el joven futbolista no era capaz de ser ese jugador determinante que rompiera el guion del partido.

El Clásico del Bernabéu no solo marcará el devenir de la Liga para el Madrid, y sobre todo, para el Barça. Si como todo apunta, Neymar es titular, su actuación en el partido puede marcar su futuro como jugador blaugrana. La inversión que el club catalán hizo no es por un "jugador  más", como diría el Tata, es por un jugador que pese a su juventud, puede asumir galones por su talento, algo que ya ha hecho en más de una ocasión cuando el viento era favorable. El ambiente hostil del Bernabéu no será una brisa precisamente, y será entonces cuando Neymar decida: ¿Esperar que se detenga la tempestad o cambiar el rumbo del partido?

Aitor Soler

domingo, 27 de octubre de 2013

Tata Martino, el valiente

Se cumplen hoy 8 meses de aquel fatídico 27 de febrero para el barcelonismo. El Madrid asaltó el Camp Nou en las semis de Copa. El equipo por aquel entonces de Mourinho endosó un 1-3 a su máximo rival, que en ningún momento fue capaz de desarbolar la defensa numantina plantada por el técnico portugués. Ramos, Varane, Khedira y Alonso enjaularon a Messi, y el Barça no pudo liberarlo, ni tampoco detener las letales contras blancas. El Madrid daba un golpe sobre la mesa y rompía el equilibrio que él mismo construyó. El equipo blanco cambiaba la tendencia, al menos en duelos directos, y mostraba las carencias de un estilo que tras 4 años de gloria, pedía un cambio. El Barça necesitaba dejar de ser previsible. 

Ocho meses después y tras 5 Clásicos sin poder ganar a su máximo rival, el Barça demostró ayer que ese cambio ha llegado, o que como mínimo, su transición va por el buen camino. El equipo del Tata no es tan brillante como el de Guardiola, ¿pero acaso se ha vuelto a construir una nueva Capilla Sixtina? Las grandes obras son inimitables. El Barça de Martino ha recuperado la competitividad que perdió a lo largo del curso pasado. No enamora en las grandes citas, pero de momento tampoco falla, simplemente convence. La posesión vuelve a ser un camino, y no el fin en el que se convirtió el pasado año. Pero ahora no existe solo la posesión, los caminos se han multiplicado.

Como todo aquel que se atreve a cambiar el orden establecido, Martino está siendo más atacado que halagado. Cuando un estilo se transforma en costumbre, se hace vulnerable, y el técnico argentino se ha atrevido a detectarlo. Consciente de las limitaciones físicas de su equipo, el Tata decide replegar. ¿Por qué poner toda la carne en el asador cuando se va por delante en el marcador? Esa ambición desmedida ya le jugó una mala pasada ante el Sevilla. No es la primera vez que el Barça esta temporada muestra una defensa replegada en su propio estadio. Con Piqué al mando, el Barça sufrió mucho menos de lo que suele sufrir ante su máximo rival. Y dónde no llegaba Piqué, llegó Valdés, que quiere despedirse del Camp Nou a lo grande.

La defensa replegada no solo sirve para ganar seguridad defensiva, sino que también otorga verticalidad a la hora de atacar. Sabedor el Tata de las características de sus jugadores, la entrada de Alexis no solo supuso un plus a la hora de defender la banda de Cristiano y Marcelo, sino también la amenaza de un velocista a la contra. El chileno hace tiempo que cumple de forma notable su papel en estático, pero su juego se libera cuando ve espacio para correr. Martino no está dispuesto a que un estilo sacrifique el talento de algunos de sus jugadores. El mismo estilo de juego estaba limitando el tremendo potencial de la plantilla culé, y el golazo de Alexis le dio la razón al técnico argentino. El Tata no solo ganó ayer su primer Clásico, también tumbó el mito de la Messi-dependencia.

Resulta complicado no depender del mejor jugador del mundo. ¿Acaso los Bulls de los 90 no dependían de Jordan? ¿O el Brasil de los 70 no necesitaba la calidad y los goles de Pelé? El Madrid consiguió neutralizar a Messi el pasado año, y con ello a todo el equipo. Los balones que le servían Xavi e Iniesta acababan en la defensa blanca. Ayer Ancelotti intentó lo mismo poniendo a Ramos de mediocentro. Fue ahí cuando Martino decidió alejar a Messi del área. Pese a no jugar en la posición que le ha convertido en el mejor de la historia (ni en su mejor momento de forma), Messi entendió magistralmente su papel, facilitó el trabajo a Xavi e Iniesta y se hartó de recuperar balones, factor que sirvió de estímulo a todo el equipo. ¿Mal partido del argentino? Sin duda no fue su mejor Clásico, pero si llega a marcar la clara ocasión que tuvo con 1-0, la percepción sería muy distinta.

Una percepción que también deja en mal lugar al Tata cuando se le compara con Guardiola. El día que muchos comprendan que ese equipo es irrepetible, sabrán apreciar la realidad de forma más acertada. Martino ha cogido y respetado su legado, aunque muchos se empeñen en que cambiar a Song por Iniesta sea traicionar un estilo. ¿Y cómo llamamos lo que hacía Guardiola con su admirado Keita? Martino, como entrenador del Barça que es, está haciendo lo que muchos pedían hace 8 meses: cambios. Lo de ayer no será suficiente para recuperar la hegemonía perdida, pero sin duda es un primer paso muy bien dado.

Aitor Soler

sábado, 26 de octubre de 2013

El Clásico de las incógnitas

El Clásico del fútbol ya ha llegado, y como el buen vino, su sabor mejora año tras año. Nuestro paladar futbolístico volverá a disfrutar del mejor fútbol del mundo. Temporada tras temporada, las plantillas de Barça y Madrid crecen en talento. Sus variantes de recursos rompen límites año tras año, y sus dos máximas estrellas dejaron hace tiempo de destrozar récords, para crear los suyos propios. Pero pese a la buena calidad de la uva, la vendimia no llega en el mejor momento.

Barça y Madrid se verán las caras en un partido que llega demasiado pronto para ambos. Los hombres del Tata parecían imparables hasta hace una semana, pero 2 pinchazos consecutivos han hecho saltar las alarmas del derrotismo culé. No obstante, Gerardo Martino, que ya ha demostrado que no le tiembla el pulso a la hora de hacer auto-crítica, no mostró ningún signo de preocupación cuando le preguntaron por el bajón del equipo, declive que se ve reflejado en la presión del equipo sobre la salida del rival, inexistente en los últimos partidos.

El Tata ya lo avisó a finales de agosto, nada más ganar la Supercopa ante el Atlético: "No tenemos tiempo para entrenar físico en los entrenamientos, dudo que podamos hacer la presión en todos los partidos". ¿Volveremos a ver al Barça de la presión feroz sobre el rival? Con las pilas cargadas, los de Martino pueden volver a ser la apisonadora que eran hace tan solo unos días.

¿Y cómo puede escapar el Madrid de esa apisonadora? Recursos tiene de sobra, solo queda que Ancelotti los sepa encajar, labor en la que parece haber avanzado más en los dos últimos partidos que en los dos meses de competición. Ante Málaga y Juventus, se pudo ver un Madrid más versátil, cómodo a la hora de atacar tanto en estático como al espacio, alternando el pase corto con el juego en largo, alternancia que puede desactivar la presión del Barça, pero también potenciarla.

Pese a la mejora, el Madrid parece haber perdido ese instinto asesino con el que ha dominado al Barça en los últimos clásicos. Quién sabe si la versatilidad de Ancelotti es mejor que la especialidad contra-golpeadora de Mourinho para vencer al máximo rival.

Demasiadas incógnitas que se presentan en la víspera de la vendimia. Esperemos que el vino no salga picado.

Aitor Soler

miércoles, 31 de julio de 2013

Bale, ¿el nuevo Beckham?

Entramos en agosto y apenas quedan 3 semanas para que dé comienzo la competición que con tantas ganas afrontan en el el Bernabéu. Tras el despido del usurpador del trono madridista, y con las demandas piperas bien satisfechas con la "españolacización" de la plantilla, Florentino busca poner la guinda a un pastel que tiene una pinta más que apetecible. Pero no será fácil, el presidente blanco tendrá que remangarse si quiere sacar a Gareth Bale de White Hart Lane. Daniel Levy se frota las manos ante la suculenta cantidad que puede sacar por su jugador franquicia, en una operación que promete batir todos los récords. La repercusión económica del fichaje es tal que nadie aún se ha planteado si el galés es realmente tan necesario para el Real Madrid.

Isco, Di María, Özil, Kaka', Modric y como no, Cristiano, seis jugadores para a priori tres puestos, ¿o quizá no? La posibilidad de que Cristiano pase a ser el 9 del equipo comienza a ganar fuerza, posición que ya ha ocupado en escasas ocasiones, donde ofreció un gran rendimiento. Pese a sus buenos números de ariete, el portugués prefiere arrancar desde la izquierda, lugar en el que su potencia no se ve limitada por las dimensiones del área. El fichaje de Bale supondría limitar a Cristiano, un precio más caro que el propio coste que podría tener la operación.

La encarcelación de Cristiano en el área sería una alternativa para que Bale encajara en el 11, pero no la única, y es que el galés tampoco desconoce la posición de delantero centro. Pero si el Madrid quiere a Bale para jugar de 9, lugar donde realmente el equipo podría necesitar algún refuerzo, ¿no sería mejor buscar en el mercado un verdadero especialista del área, y que de paso, saliera más barato? Con Cavani y Lewandowski ya fuera de mercado, Luis Suárez parece ser el único que puede detener el fichaje del galés  por el Madrid. El uruguayo ha firmado cifras que nada tienen que envidiar a las de Bale, ha dejado claro su deseo de salir de Liverpool y el precio de su fichaje sería la mitad de costoso que el del jugador del Tottenham.

Pese a que nadie discute la calidad del galés,  son demasiadas las dudas que aparecen sobre el papel que Bale pueda desempeñar en el Madrid, y cómo puede influir su papel en otros jugadores. ¿Será Bale el futuro extremo izquierdo del Madrid que convierta a Cristiano en el gran 9 que aún desconoce ser? Muy arriesgado con la renovación del portugués en el aire. ¿Será el galés el delantero centro que sustituya a Higuaín? No parece aconsejable, ya que la disputa sin vencedor entre el Pipita y Benzema fue la causante del bajón en el rendimiento de ambos en la última temporada, y además, ¿qué pasaría con Morata? ¿Puede ser Bale el verdadero sucesor de Roberto Carlos? Parece descabellado gastarse cerca de 100 millones € en reforzar un puesto que difícilmente será decisivo, por muy bueno que sea el jugador.

Todo parece indicar que el fichaje de Bale es otro ejemplo de la polarización, no solo del fútbol español, sino mundial. Barça y Madrid se rearman con los mejores. Anteponen la calidad a la necesidad, fichar un crack es quitarle un jugador a tu máximo rival. Pero no es la primera vez que esta estrategia se da en el Bernabéu. El Madrid de los galácticos comenzó su fin siguiendo este modelo, también con el fichaje de un británico, David Beckham, que no parecía tener hueco en un equipo formado por grandes estrellas de la talla de Ronaldo, Figo, Zidane y Raúl. Al igual que ahora, nadie se imaginaba que aquel equipo dejaría de ganar. Quién sabe si se repetirá la historia...

Aitor Soler

viernes, 17 de mayo de 2013

Final de Copa: la respuesta a la pregunta eterna

Casi década y media (14 años) lleva el Atlético sin vencer a su vecino y eterno rival, el Real Madrid. Se dice pronto. Lejos queda aquel 30 de octubre de 1999, en el que Hasselbaink hizo estallar el Bernabéu. Un recuerdo imborrable para muchos aficionados colchoneros, pero inexistente para otros más jóvenes, que se siguen preguntando "¿por qué somos del Atleti?" 

Una pregunta que no abandona al aficionado rojiblanco, y que comienza a estar grabada en la historia del club colchonero. Pero hoy, 17 de mayo de 2013, es el día señalado para que el Atlético solucione al fin la eterna duda de su afición, y hacer que esa pregunta no vuelva a oírse jamás en la ribera del Manzanares. Difícilmente encontrará mejor escenario para lograrlo que el que se presenta esta noche en el Bernabéu. 

Para ello, el Atlético debe dejar atrás las estadísticas históricas y olvidar los tópicos desfasados como el clásico "ya toca" o el tan mencionado "este año sí", argumentos que dicen poco o nada a su favor y que ya le han traicionado en derbis pasados. Los de Simeone tienen motivos futbolísticos para lograr hacer daño a su rival. Y es que el Madrid llega con su columna vertebral más que tocada, mientras que los colchoneros vuelven a parecer aquel equipo intenso que aspiraba a destruir el binomio Madrid-Barça a comienzos de temporada.

El físico marcará la diferencia en la final, pero también el plano mental puede decidir el partido. También en el deporte, el cerebro es el músculo más importante. El Atlético llega al Bernabéu con la sensación del trabajo bien hecho, club y afición están más unidos que nunca, y el equipo tiene todo en su mano para que, se gane o se pierda hoy, esa comunión siga inquebrantable. El Madrid en cambio atraviesa una crisis institucional, un abismo separa a todos los estamentos del club, desde la afición a la junta, pasando por el vestuario. La amenaza de terminar la temporada en blanco es la gota de un vaso que podría colmarse hoy, como pasó aquel 30 de octubre.

Al igual que hace 14 años, Casillas no estará en el 11 titular, y el entrenador madridista tendrá las horas contadas al mando de la nave blanca, aunque la marcha de Toshack no era tan clara como lo es la de Mourinho. Pocas semblanzas más presenta la final de hoy respecto al derbi de 1999. Los atléticos quieren una respuesta a su eterna pregunta, y el Atlético no tendrá ocasión mejor para darla. La solución quizá la tenga un chaval, que al igual que tantos otros jóvenes atléticos, desconocen por qué son del Atleti. Quizá Oliver Tores, sin saberlo, tenga la respuesta en sus botas.  

Aitor Soler

miércoles, 1 de mayo de 2013

La agonía del mourinhismo

El Madrid cayó ante el Dortmund, y el sueño de la décima se esfumó de nuevo. Pero pese a la eliminación, ayer el club blanco no fue el gran derrotado. La forma de caer hizo reencontrarse al Madrid con su historia y con su leyenda, aquella que ha sido usurpada por un portugués que se ha permitido el lujo de dar lecciones de madridismo en su estancia en la capital española. En la derrota del Madrid ante el Dortmund, Mourinho fue el gran derrotado. La gran mentira fue descubierta.

El Madrid tuvo Wembley a 1 gol. Rozó el milagro gracias a su épica y a su grandeza, esa que atemoriza a cualquier rival. Ante el Dortmund se pudo ver al Madrid de las grandes noches, los alemanes no pudieron evitar venirse abajo cuando vieron al coloso blanco golpear con acierto su portería. A partir de ahí, los jugadores del Borussia fueron víctimas del pánico, de ese miedo escénico del que tanto se ha hablado en las noches épicas del Bernabéu. El Madrid menos mourinhista de los últimos tiempos fue capaz de poner entre la espada y la pared a un rival que parecía invencible, pero no fue suficiente con eso.

Porque el Madrid no perdió la eliminatoria en el Bernabéu, su entrenador la perdió en el Signal Iduna Park. Los jugadores no tuvieron otra que encomendarse a la épica, algo que al Madrid por historia le sobra, pero le faltó fútbol, el gran fracaso de su técnico. Fracaso del que horas antes del partido dijo que se haría responsable si el Madrid era eliminado. Pero no, Mourinho solo fue capaz de declarar su amor por Inglaterra, y llorar por el arbitraje. Lágrimas que poco tuvieron que ver con las de Iker y Ramos, emblemas del escudo blanco a los que se les ha acusado de ir en contra de los intereses del club.

Toda la trama conspiratoria (pseudo-madridistas, madridistas disfrazados, etc.) que ha montado Mourinho en los últimos 3 años se derrumbó sobre él. Su Madrid solo fue capaz de vencer a un grande en Europa, el Manchesert United, y nadie se atreve a negar que si no llega a ser por la expulsión de Nani la historia podría haber sido bien distinta. Ante el Dortmund y en el Bernabéu, la épica blanca decidió reconciliarse con el equipo que le dio vida. No sirvió para llegar a Wembley, pero sí para desterrar al usurpador. La leyenda madridista ha existido antes y con Mourinho, y seguirá existiendo sin él.

Aitor Soler

miércoles, 27 de febrero de 2013

Dejar atrás el caparazón

Tras años y años de inolvidables éxitos, el Barça dio ayer, por primera vez en mucho tiempo, la imagen de equipo condenado al fracaso, con la sensación de haber concluido el ciclo más glorioso de su historia. Todo parecía indicar que tras su larga hegemonía, el club catalán abdicaba su poder en su máximo rival, dando comienzo la era del Real Madrid. Se avecinaba el principio del fin de un estilo, y comenzaba la agonía del Cruyffismo.

Nada más lejos de la realidad. Pese a la gran superioridad madridista en el Clásico de ayer, cuando mejor plantó cara el Barça fue cuando fue fiel a su estilo. A partir del 0-2, la moral de los de Roura se derrumbó, la desesperación fue el camino escogido por los jugadores. Mala elección sin duda, cada uno intentó llevar la guerra por su cuenta, lo que provocó ver al peor Barça en mucho tiempo. Por lo tanto, no es el momento de dejar atrás un estilo que tanta gloria ha dado. Pero tampoco es suficiente con jurarle fidelidad eterna.

El partido de ayer fue la gota que derramó un jarro de agua fría y de realismo. El Madrid ha encontrado, no solo la forma de parar al Barça, sino de ser superior, y de forma más que manifiesta. Lejos queda ya ese 5-0, la superioridad que demostró aquel Barça solo se puede repetir si innova en su estilo. Sus cimientos son fuertes, solo queda dejar atrás la versión de un estilo que se ha quedado pequeña para el talento de unos jugadores que quieren seguir haciendo historia.

Es la hora de salir de ese caparazón, que tantos éxitos ha dado pero que ahora se ha vuelto en contra del club que lo creó, para que dé comienzo la metamorfosis. Existen precedentes para el optimismo que fueron puntos de inflexión para crear el mejor Barça de la historia, como la invención del falso 9. Toca innovar a lo grande, materia prima hay de sobra. Es la hora del cambio para seguir haciendo historia, en el Barça no vale solo con ganar.

Aitor Soler

domingo, 23 de diciembre de 2012

La gran mentira

El Barça de Tito ya le saca 16 puntos al Madrid de Mourinho. Algo que nadie hubiera imaginado meses atrás. El ciclo victorioso del club blaugrana había terminado, el dominio culé se derrumbaba ante el nuevo imperio blanco. Todo ello, gracias al técnico portugués, el gran artífice del renacer madridista.

Que equivocados estaban. En un deporte tan cíclico como el fútbol, es imposible que un equipo gane todos los títulos que disputa cada año, más aún, si tiene enfrente a una excelente plantilla como la del Real Madrid. ¿Realmente es tan relevante el papel de Mourinho? Más relevante parece el papel de jugadores como Cristiano Ronaldo, Özil o Benzema.

En más de un partido, el que marcó realmente las diferencias fue el enorme talento de los jugadores, y no el planteamiento de Mourinho. En más de una ocasión una genialidad de Özil, una parada estelar de Casillas o un latigazo de Cristiano propiciaba una de las épicas remontadas que se vivieron la temporada pasada. ¿Acaso el Madrid desconocía la épica antes de la llegada de Mourinho? Esas épicas remontadas fueron claves para conquistar la mejor Liga de la historia. Meses después llegaría la prueba de fuego: la Supercopa de España. 

El Madrid tenía ante sí la oportunidad de demostrar que iba en serio. Y lo logró, venció al Barça en la final. Los de Mourinho pudieron haber sepultado al Barça en el abismo aquel 29 de agosto en el Bernabéu. El equipo de Tito era incapaz de detener a un Madrid arrollador, y para colmo, se quedó en inferioridad. Todo apuntaba a un festival madridista, pero por orden de su entrenador, los jugadores se echaron para atrás y concedieron la iniciativa al rival. El Barça, en el Bernabéu y con un jugador menos, encerró en su área al Madrid, que acabó pidiendo la hora. El conjunto de la capital estuvo muy cerca de caer en su propia tumba, aquella que ellos mismos habían preparado para su eterno rival.

No hay nada más contradictorio que decir que Mourinho ha inculcado al Madrid su mentalidad ganadora, cuando el club blanco lleva la victoria grabada en su escudo. Su grandeza le hace ganar por inercia. Pero existe la corriente que defiende que ha sido el técnico portugués quien ha devuelto esa grandeza al club blanco en Europa. En las dos últimas ediciones el Madrid ha alcanzado las semifinales, algo meritorio, pero que viendo el palmarés madridista no debería suponer ningún logro. Más aún, cuando los rivales eliminados han sido Lyon, Tottenham, CSKA y Apoel. El Madrid de Mourinho aún no ha dado la talla en Europa ante un rival serio, un defecto que le ha hecho pasar como segundo en la fase de grupos en la edición de este año. Ante el United y en Old Trafford, Mourinho tendrá la enésima prueba de fuego. Nunca a un entrenador del Madrid se le concedieron tantas.

Con toda esta trayectoria, buena, pero ni mucho menos brillante, muchos han acusado a los medios de dirigir una campaña abusiva en contra del técnico portugués. ¿Acaso no es criticable dar la Liga por perdida en diciembre? ¿Ni tampoco ser inferior en el Bernabéu ante los grandes de Europa? ¿Tienen los medios la culpa de que Essien sea un coladero de lateral derecho (lógico, no es su posición)? Curioso que luego el técnico luso se tire flores autoproclamándose como el entrenador que más confía en la cantera y prefiera a Essien por delante de Nacho jugándose sus pocas opciones en Liga. Curioso que se proclame como the only one cuando lo mejor que se le ocurre para dar la vuelta al marcador es situar a Ramos de 9 o confiar en Kaka', jugador que está más fuera que dentro del club blanco.

Lo más curioso de todo es que aún quedará alguno que culpe a Casillas de todo esto, y no al verdadero culpable. ¿Quién es más tonto, el tonto o el tonto que lo sigue?

Aitor Soler

viernes, 30 de noviembre de 2012

Este año sí, de verdad

"Este año sí" es uno de los propósitos más oídos, ya sea para dejar de fumar, para ponerse a dieta, o como en este caso, para que el Atlético gane a su máximo rival, el Real Madrid. Ya van 13 años en los que los colchoneros no saben lo que es vencer a su vecino más ilustre, demasiados para un equipo que desea con todas sus fuerzas volver a sentirse grande. Un deseo que parece que se cumplirá esta temporada, la marcha del equipo en Liga es impecable, tras muchos años de incertidumbre, se tiene la impresión de que el Atleti tiene equipo. Pero esto no servirá de nada si no saca algo positivo del Bernabéu.

Al Atlético no se le ha presentado una ocasión tan buena como esta en lustros, y esta oportunidad que tiene enfrente no es producto del azar, sino que se la ha ganado por méritos propios. Los hombres del Cholo no solo tienen ante sí romper la racha negativa que tanto les ha atormentado, sino que pueden asestar un golpe definitivo a su máximo rival y hacer estallar el Bernabéu.

Los de Simeone no deben dejarse llevar por la euforia, enfrente estará el Madrid de Mourinho, que solo conoce la victoria ante el conjunto colchonero. Un exceso de ímpetu haría sentirse cómodo al Madrid. El club blanco es un especialista en romper ilusiones, concediendo la iniciativa al rival, dándole la impresión que puede ganar, para después destrozarlo a la contra. El Atleti tiene al fin un estilo de juego y debe serle más fiel que nunca. Los hombres del Cholo deben concederle la iniciativa del balón a su rival. Jugando ante su afición y dadas las circunstancias, el Madrid no tendrá otra opción que aceptar el regalo.

El Atlético debe deshacerse del miedo escénico que le ha atenazado en los últimos años ante el Madrid, y si realmente desea ser un digno candidato al título, debe aprovechar esta ocasión. El supuesto consuelo de seguir a 5 puntos es símbolo de mediocridad y no de la grandeza que se le presupone. Esta es la ocasión que tanto han estado esperando para decir con seguridad: "Este año sí". En caso de derrota, no solo alimentarán una maldición que parece eterna, sino que resucitarán a un rival que no necesita la ayuda de nadie para renacer.

Aitor Soler

jueves, 29 de noviembre de 2012

Que hable el fútbol

Ya se conocen los 3 finalistas al Balón de Oro, no hay sorpresas: Messi, Cristiano Ronaldo y Andrés Iniesta se disputarán el galardón de mejor jugador del año. Será la cuarta edición consecutiva en la que aparecen 2 jugadores del Barça, y la sexta en la que Messi está entre ellos. El argentino podría ser el primer jugador de la historia en acumular 4 Balones de Oro.

Con estos datos, no debería haber duda de la supremacía del argentino, pero en cambio, sí que la hay. Año a año, Messi no solo bate todos los récords posibles (e imposibles), sino que se supera a sí mismo. Tiene el don de convertir lo extraordinario en habitual. Transforma jugadas imposibles en algo cotidiano, y pese a ello, nunca deja de sorprendernos. Los récords, adjetivos o premios ya nunca estarán a la altura de su juego.

Resulta curioso que Messi haya dejado atrás tantos registros, galardones y leyendas, y se siga cayendo en el error de compararle. Cristiano Ronaldo es un magnífico jugador, pero hace tiempo que perdió la estela del argentino, y no por deméritos propios. La prensa sigue vendiendo un debate tan solo alimentado por la rivalidad entre Madrid y Barça. Curioso que el portugués acuse a la prensa de su mala imagen, cuando es la que le posiciona en la pelea por un trono que no merece disputa.

La rivalidad Madrid-Barça habla, y mientras tanto el fútbol calla. Equiparar a Ronaldo con Messi solo perjudicará al portugués. Bueno, al portugués y a Iniesta, supuestamente el tercero en discordia. Mientras sea la rivalidad la que hable, el manchego deberá permanecer callado sin aspirar a un mejor reconocimiento que hace tiempo merece. Seguro que el bueno de Andrés aceptará con gusto permanecer callado para seguir hablando en el campo.

 Aitor Soler

lunes, 8 de octubre de 2012

La historia puede esperar

Lo de "partido de leyenda" comienza a quedarse corto. La rivalidad entre Barça y Madrid va mucho más allá, y no me refiero a la política. La historia se queda pequeña para guardar todos los pequeños detalles y todos los particulares duelos que se viven en cada Clásico.

Pequeños detalles como la pillería de Messi de atrasar el balón en la falta que segundos después haría estallar al Camp Nou. Travesuras que se aprenden jugando en la calle y, que con una naturalidad pasmosa, el argentino las muestra ante los ojos de la historia, y de un público que le adora. Las reverencias a Messi sonaron mucho más que los desafortunados gritos de independencia para Cataluña. Ya nadie duda que el verdadero protagonista era el fútbol. Pobre del que parpadeara pensando en otras cosas.

No había tiempo para parpadear, detalles minúsculos se escondían en frente de nuestros ojos, como la lesión de hombro que fue la única que pudo apagar a un Cristiano Ronaldo, que volvió a brillar ante el Barça y su luz deslumbró a los defensas culés, que no encontraron manera de detenerlo. La osada chilena del portugués logró lo que los zagueros del Barça fueron incapaces de hacer previamente: anular a Cristiano.

Ambos jugadores redondearon una noche mágica. Dos futbolistas de los que siempre se habla antes del partido, y que por supuesto, siempre responden durante él, esta vez con 2 goles cada uno. Dos héroes de distinto bando, cuya lucha entre ambos se grabará con letras de oro junto a la rivalidad histórica entre Madrid y Barça. Ambos ya son parte del escudo de estos dos colosos.


Pero por difícil que parezca, la épica y constante pugna entre el portugués y el argentino no debe eclipsar las miles de historias que seguía escondiendo el Clásico. La lucha entre Messi y Ronaldo no fue la única que se vivió sobre el césped. Dos colosos no podrían estar en manos de cualquier estratega y el duelo en los banquillos también tuvo influencia en el partido, de la mano de un Tito Vilanova que buscó en los orígenes para ser más "guardiolista" que el propio Pep, tapando el agujero en defensa mediante la velocidad, Adriano  fue el elegido y el brasileño respondió. En el otro costado, un Mourinho ya liberado de sus arcaicos complejos decidió, y cerca estuvo de ganar. El portugués parece haberse dado cuenta al fin que con los buenos en el campo es más fácil plantarle cara al Barça.

Y los buenos estuvieron en el campo, y así fue, el Madrid se adelantó en el marcador. Cristiano ajustició el resultado, el Madrid estaba siendo superior de la mano sobre todo de un Khedira imperturbable en la medular. Por lo que un Busquets, herido en su orgullo, comenzó a imponer su ley y pronto Xabi Alonso y el propio alemán cayeron en los tentáculos del Pulpo de Badía. Xavi e Iniesta creyeron en la iniciativa de su compañero y el Barça comenzó a ser el Barça.

Los de Tito Vilanova dieron la vuelta al marcador gracias a un Messi, que sin tener su mejor día, volvió a marcar la diferencia. Pero el argentino no estuvo mal acompañado, Iniesta parecía flotar con el balón, mágico por momentos; la espalda de Jordi Alba se convirtió en un misterio indescifrable para los jugadores del Madrid, uno de esos detalles que se mantuvo oculto durante todo el Clásico; Pedro fue un martirio para la defensa blanca, que nunca adivinó los movimientos del canario, y Montoya estuvo a unos centímetros de recibir el mayor de los premios a su madura valentía.

Pero en la historia del Madrid no entra eso de rendirse, y cuando el Barça comenzaba a deleitar, Cristiano volvió a igualar el marcador. El portugués, al igual que Messi, estuvo bien escoltado por sus compañeros, sobre todo por Özil, cuyo físico no está a la altura de su calidad. El alemán resurgió de sus cenizas dejadas en la primera parte y firmó un segundo tiempo antológico. A ellos les acompañó un Pepe que, pese al error en el primer gol del Barça, marcó el territorio con elegancia y comienza a quitarse de encima la etiqueta que él mismo se puso.










Miles de historias que ha dejado un Clásico, una rivalidad que esconde muchos más misterios que se resolverán en el futuro, y jugadores que adelantan a sus propias leyendas. La historia debe estar impaciente, pero le queda aún mucho por esperar. Somos unos testigos muy afortunados.

Aitor Soler

sábado, 6 de octubre de 2012

Vencer el miedo a vencer

Miedo a ganar, un síntoma que ha perseguido al Barça durante los últimos Clásicos. El club catalán ha desperdiciado grandes ocasiones (a veces por méritos del rival, otras por deméritos propios) para asestar un golpe definitivo a su máximo rival. El equipo entrenado ahora por Tito Vilanova, se ha empeñado en resucitar a un club que se vale de sí mismo para ello. El Barça está ante la enésima oportunidad de demostrar que ha superado su vértigo a la victoria.

El primer Clásico de esta Liga llega más pronto que de costumbre, y en cambio, puede ser más decisivo que nunca. Ser determinante en la jornada 7 puede provocar ese pánico que ha atenazado al Barça en los últimos enfrentamientos. El conjunto blaugrana sufre una terrible ansiedad por ganar, los nervios por vencer se adueñan de los jugadores antes de jugar, algo impropio en su estilo. Nervios de los que el Madrid ha sacado petróleo, al juego del club blanco le viene como anillo al dedo el vértigo culé. El defecto del Barça se ha convertido en los últimos tiempos en la principal virtud del Madrid.

Si el Barça afronta el Clásico como en las últimas ocasiones, los nervios harán parecer que es el club catalán el que ha de remontar los 8 puntos, y el equipo de Mourinho, libre de presión, será imparable. El conjunto de Tito Vilanova debe demostrar la madurez que le ha faltado en los últimos enfrentamientos ante el Madrid. La madurez, principal arma del juego culé, hará reencontrarse al Barça con su juego, y será ahí cuando al Barça se le presente de nuevo la ocasión de asestar un golpe definitivo a su máximo rival. ¿Sabrá aprovecharlo esta vez?

Aitor Soler

lunes, 5 de marzo de 2012

Monopolio y decadencia de lo "perfecto"

Podríamos estar hablando de la situación del Real Zaragoza como colista de la primera división, podríamos estar hablando de la distancia que el Real Madrid le saca al FC Barcelona, que se mantiene en +10 jornada tras jornada, o bien hablar de la zona Champions, pero no. Todos los días se tiene que hablar de árbitros, y de sus decisiones que, parece ser, sólo perjudican a los dos grandes. Seguidores del fútbol, estamos hartos. Cansados del monopolio que se adjudican estos dos equipos, ahora parece ser también en los temas que van más allá de lo deportivo. Todo viene por una rueda de prensa que se acaba de producir, hoy, 5 de marzo de 2012, en el estadio del Camp Nou, de manos de Freixa.

Este singular individuo que forma parte de la cúpula del Barcelona acaba de comparecer en una rueda de prensa mostrando la postura que el club adopta frente a la polémica actuación de Velasco Carballo el pasado sábado. Sin obviar frases como "vamos a recurrir la roja a Piqué", o "respaldamos la actitud de los nuestros" que responden a un canon de conducta normal, rescatamos elocuentes declaraciones como "calificamos de mediática y oportunista la postura adoptada por el Comité de Arbitraje Español", y "como señal de propuesta no acudiremos a la reunión concertada para el día de mañana con la Federación para tratar el tema de la final de la copa del Rey", entre otras. Bien, como tampoco quiero excederme en lo soez, iré por partes. Respecto a la actuación del señor colegiado el pasado sábado, nadie ponen en duda que dejara que desear, hasta ahí correcto, pero, ¿acaso es al Barça el único equipo al que perjudican?, o es que por el simple hecho de ser el Barça hay que mover Roma con Santiago por unas declaraciones de un jugador. ¿El Atlético de Madrid montó todo este follón por los dos penaltys que no les señaló el árbitro, tanto a Busquets o a Mascherano? Señores, por favor, basta ya de creerse con derecho a decir y a hacer todo cuando les venga en gana. Y todo de todo esto, la culpa la tiene José Mourinho y su constante ataque a los colegiados. ¿O acaso el Real Madrid no vertió innumerables quejas sobre los árbitros jornada a jornada?, y siempre respaldado por Florentino Pérez. Ahora le toca al conjunto catalán, pues parece ser que se pasan la patata caliente cuando ya le explota a uno.

De vergüenza me parece que ambos clubes hayan protagonizado escenas y comparecencias públicas poniendo "verde" a los árbitros.  Dice Rosell que este año "los árbitros pintan mal para el Barça", a ver si queda un aspecto claro: los árbitros no tienen que pintar, ni bien ni mal, para ningún equipo. Esa queja me parece de un despotismo que roza extrema soberbia propia del hombre rico del pueblo, que se cree que es intocable. Al igual que Florentino Pérez, que respalda las impertinencias de Mourinho y sus teorías conspiratorias. Sin olvidarme de la perla que este hombre ha dejado sobre la reunión que se celebrará el día de mañana con la RFEF, alegando que no asistirán para mostrar su desacuerdo, sólo diré que esto es de chiste. Propio de una página de Francisco Ibáñez, dónde los miembros del Barcelona hacen las veces de lelos del pueblo, utilizan el poderoso, a su vez de maduro, argumento de "ya no te hablo" hacia los miembros del Comité Español de árbitros. Pero estamos hablando de una final de una competición, de la final de la Copa del Rey, no es ninguna broma, y sin embargo, que este asunto se prolongue tanto por la falta de intelectualidad de ciertos señores me parece indigno de la considera "mejor liga del mundo". No llegamos ni a tercera regional. Pobres de aquellos equipos que tengan que soportar atracos arbitrales y ni siquiera salgan llorando, o aquellos que les gustaría jugar una final como la que el FC Barcelona y el Athletic de Bilbao van a jugar, y seguro que no mostrarían este postura tan infantil. Eso pasa por estar tan acostumbrados a jugar finales, ya que por suerte, al Barcelona plantilla y calidad no le faltan para poder llegar a ganar título tras título. Quizá si se decidiera retirar de la competición al equipo ya no mostrarían esa postura de "niño rico que lo tiene todo". Y el Real Madrid con sus obras, cuyo argumento es solvente, salvo cuando el club dice de abrir parte del campo para un posible festejo de títulos. Si haces obras, haces obras, pero aquí con tal de ponerlo un poco más difícil cada día duermen tranquilos. Gracias a ellos, o por decirlo de otra manera, gracias a su postura las radios no entran en los campos. A ellos se les aplazan deudas años indefinidos, y a otros, los descienden de categoría. Quizá lo que haga falta sea un año sin estos dos compitiendo, así veríamos un fútbol modesto, a la par de igualado. 

Carlos Bartual 

jueves, 2 de febrero de 2012

El clásico: un intento de analizarlo

Fue seguramente uno de los partidos más espectaculares de esta temporada, quizá el más espectacular de todos. Hablamos de la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey. Un partido que lo tuvo todo: goles espectaculares, una expulsión, decisiones discutibles por parte de los árbitros, emociones transmitidas por los jugadores, así como por los aficionados en las gradas del Camp Nou, y -sobre todo- muchísimo fútbol. Y es de agradecer porque en los últimos clásicos casi siempre veíamos el mismo tipo de partido. El Barça tuvo el balón y el Madrid se quedó “de trapo en manos del auténtico titiritero de la liga” (Carlos Martínez 2009). Pero esta vez pasó algo bastante distinto. Tuve el honor de narrar el partido para Alemania y Austria y me costó analizar durante los 90 minutos el porqué. Se notó desde el principio que esta vez el Madrid oba a más. Fue un equipo superagresivo que quería ganar de la manera que fuera, pero sobre todo me sorprendió lo nervioso que estuvo el Barça. Los catalanes son sin duda el mejor equipo del mundo de los últimos años, difícil decidir si son el mejor equipo de todos los tiempos, pero no diría que no. Desde que manda Pep han ganado en infinitas ocasiones al Madrid, pero parecía que tenían miedo. Y me faltaron explicaciones. Al principio creí que después de los primeros diez minutos se recuperarían los blaugranas, como ya pasó en la ida o en las finales de la Champions de 2009 y 2011. Pero esta vez el Barça realmente no empezó a jugar hasta el minuto treinta y en ningún momento fue capaz de dominar el partido como lo suele hacer. Está claro que el Madrid no es un equipo cualquiera. Sin excepción, los jugadores jugaron con máxima motivación, algo que en los últimos partidos tan sólo le pasó a Pepe con el resultatdo que todos conocemos. Sin embargo, no explica por qué el equipo de Guardiola se dejó dominar. Es verdad que también tiene su mérito que el equipo, en un partido complicado con el Madrid a un gol de la eliminación, no dejara crear más oportunidades al equipo madrileño. No obstante, no fue el Barça que conocíamos. Buscar el Porqué puede resultar difícil. ¿Fue el nuevo planteamiento de Mourinho? Me da la sensación de que al barcelonismo le gusta esta idea para que puedan criticar más aún a Mourinho. Sin embargo, significaría que el luso habría encontrado una manera de ganarle al Barça con la conclusión que el Barça ya no sería el mejor equipo del mundo. Aunque viendo los jugadores que tienen me parece algo adelantado juzgarlo. Otras posibilidades: ¿Es falta de motivación? Puede. Pero no parece razonable porque si fuera por falta de motivación, ¿cómo entonces se explican los 3 títulos que ya llevan los de Guardiola en esta temporada? o ¿por qué les falta motivación contra el eterno rival? ¿Cansancio acumulado? Seguramente es un factor, porque varios jugadores del Barça ya no son jóvenes y empezarán a notar el paso de los años, además del gran número de partidos que disputan. Pero el Madrid en realidad también tiene problemas parecidos. No estoy seguro, pero en mi modesta opinión es que simplemente hay días en los que, sin poder dar ninguna explicación, el Barça no jugó al 100%. Cosas que pueden tener que ver con razones extradeportivas o por simple casualidad porque ¿a quién nunca le ha pasado que ha tenido un día en el que no estaba al 100% sin saber el porqué? Por el otro lado muchas veces se ha visto que ha habido días que un equipo jugó mejor de lo que realmente podía. Quizás también le haya pasado al Madrid. En definitiva, creo que son muchas razones que pueden explicar este partido, ya veremos que pasará. En abril como muy tarde habrá otro clásico y podremos sacar otras conclusiones. ¿Fin de ciclo? Creo que no. Pero como diría Michael Robinson: “Decidan ustedes mismos”.

Tom Ole Mink

sábado, 10 de diciembre de 2011

La madre de todas las batallas

En unas pocas horas el mundo se detendrá para muchos. El fútbol volverá a paralizar nuestra mente y a reunir nuestros sentidos, será durante 2 horas la anestesia de nuestros problemas, y quizás termine siendo el detonante de los mismos. La épica de las grandes batallas renace en el Clásico, aunque esperemos que se quede en el valor simbólico. El principal protagonista de tal espectáculo no debe ser otro que el fútbol.

El choque entre Madrid y Barça se presenta con un color distinto al de los últimos duelos. Parece que la balanza se ha igualado, por no decir que se han cambiado las tornas y son los blancos los que llegan como favoritos. Llevan 2 meses mostrando una seguridad latente en su juego. Su defensa hace del Santiago Bernabéu una fortaleza inexpugnable, y su ataque, tan demoledor como veloz, convierte a sus rivales en víctimas al instante sin opción de respuesta. Aún así, queda comprobar si su fiereza es tal ante un formidable adversario como el que tendrán esta noche. 

Si hay unos jugadores que son capaces no solo de detener, sino de imponerse sobre este vendaval son sin duda los hombres de Guardiola. Sea cual sea el escenario, el Barça impone su estilo, y no en pocas ocasiones consigue llevarlo a la victoria. El fútbol total es bienvenido últimamente en el santuario madridista. El control del balón para dominar el terreno, dominar el terreno para someter al rival, someter al rival para gustar, gustar para vencer, vencer para seguir haciendo historia. Todo ello bajo la excelencia del Rey del fútbol. Leo Messi no dejará que nadie usurpe su trono y no se detendrá ante nada con tal de defenderlo.

Se presenta el primer asalto de la Liga. El único choque que puede determinar su futuro, o bien decidirla, o por el contrario, animarla más que nunca. Y por si faltaba algo, con altos voltajes de calidad e intensidad, solo al alcance de los mejores jugadores. Porque estos partidos no solo deciden títulos, también proclaman héroes, y sentencian villanos.

Aitor Soler

viernes, 11 de noviembre de 2011

Un debate caducado

Falta justo un mes para el primer Clásico de la Liga, y las primeras especulaciones sobre quien está mejor comienzan a inundar las portadas de la prensa deportiva. La confrontación de estilos se hace patente en las conversaciones que tienen lugar a la hora del desayuno en las tabernas y bares españoles. Como no puede ser de otra forma, uno de los debates que más cargado llega es el de enfrentar a los 2 estandartes de Barça y Madrid respectivamente, Messi y Cristiano Ronaldo. Ambos jugadores ponen todo su empeño en que cualquier comparación es inútil, pero parece que el público jamás se cansará de caer en el mismo error.

Cualquier aficionado al fútbol estará de acuerdo en que Cristiano Ronaldo es un jugadorazo. Indudable a la vista de cualquiera. Un jugador que ha dejado los cimientos del fútbol moderno, el prototipo perfecto de delantero. Cualidades innatas que han sabido ser tratadas para su posterior explosión fulgurante. Tremenda velocidad acompañada de la mejor de las conducciones en carrera, manejo excelente de ambas piernas, juego aéreo vigoroso, resistencia hercúlea, desborde eléctrico y potencia de disparo ilimitada. Estas son, en líneas generales, sus cualidades más destacadas. Queda claro que la totalidad de sus recursos es envidiable. El ejemplo de deportista del futuro, una simbiosis espectacular entre condiciones físicas y técnicas.

Sin embargo, Messi no se puede considerar el ejemplo de nada por el simple hecho de que es irrepetible. Los calificativos y comparaciones se quedaron atrás hace tiempo. No hay manera justa de definirlo. Solo si se es aficionado al fútbol se es capaz de advertir que el hecho de verlo jugar cada fin de semana es un acontecimiento único. Es la sorpresa constante. Inicia las jugadas como el mejor de los creadores, desborda como el mejor de los extremos, marca diferencias como el mejor de los enganches y define como el mejor de los delanteros. Fútbol en estado puro, sumado a la sencillez que destila su juego, solo comparable a la felicidad que muestra cualquier persona que disfruta practicando lo que ama.

En definitiva, ni yo mismo he podido evitar caer en el error de compararlos, pero es que es la única forma de demostrar que son incomparables. Uno de ellos ha revolucionado todo el deporte a través del fútbol, convirtiéndose en un modelo a seguir para el futuro. Mientras que el otro ha adelantado a su leyenda para escribir la historia antes de su fin, por el mero hecho de ser recordado eternamente. Porque jamás habrá nadie como él.

Aitor Soler